Un adolescente en la corte del rey Nabucodonosor
¿Te has encontrado alguna vez en una situación en la
cual hayas tenido que escoger entre el bien y el mal?
Por
Darris Mcneely

Como
adolescente, tendrás que tomar ahora la decisión más
trascendental de tu vida: si continuarás o no en la fe
de tu juventud. Al llegar a la segunda mitad de tu
adolescencia, esta pregunta se torna aún más importante.
Quizás sepas de algunos adolescentes que han dejado de
asistir a la iglesia y ha despreciado el camino de vida
cristiano.
En
la Biblia se narra la historia de un adolescente que se
crió en el camino de Dios, se vio obligado a hacer una
importante decisión a una edad muy temprana y escogió el
ser leal a la fe que había practicado desde su primera
niñez. Su nombre era Daniel, y en los primero años de su
adolescencia fue separado de sus padres e incluido en un
programa de preparación especia en la corte del rey
babilónico Nabucodonosor (ver el capítulo 1 de Daniel).
Numerosos judíos fueron trasladados a Babilonia en el
año de 604 A. C., después de que Jerusalén llegó a ser
parte del Imperio Babilónico. El rey Nabucodonosor trató
de mejorar su reino ordenando que se les enseñaran las
ciencias de los babilónicos a los niños más
inteligentes.
Habían de
recibir amplia instrucción en astronomía, matemáticas,
leyes y diplomacia. Se designaron tres años para esta
preparación, aproximadamente el tiempo que actualmente
se requiere para recibir educación técnica a nivel
universitario.
A la larga,
el programa educativo de Nabucodonosor influenciaría a
muchos de estos jóvenes para que renunciasen a sus
creencias religiosas. Al inculcar en sus mentes las
costumbres y enseñanzas paganas de Babilonia, pronto
olvidarían la ley de Dios. Como resultado de esto,
transigirían con los valores y las creencias que les
habían sido enseñados desde que eran niños.
Daniel
comprendió que lo mismo podría sucederle a él, de manera
que él y sus tres amigos, Sadrac, Mesac y Abed-nego
determinaron que no abandonarían sus creencias ni sus
prácticas religiosas. Optaron por ser fieles a la ley de
Dios.
La primera
prueba que confrontaron fue cuando se les sirvió comida.
Hay que tomar encuentra primero que Dios le prohibió a
Israel que comiera carne ofrecida a los dioses paganos
(Éxodo 34:15). La carne servida en el palacio se obtenía
de sacrificios hechos como ofrenda alas deidades
paganas. Además, es probable que mucha de la carne era
inmunda, no apropiada para ser consumida.
Daniel pudo
convencer al encargado principal de una dieta de
legumbres podría nutrirlo mejor que las comidas y
bebidas proporcionadas por el Rey. Pidió que se pusiera
esto a prueba durante diez días. Cuando pasaron los diez
días, Daniel y su amigos tenían mejor aspecto y estaban
más saludable que todos los demás jóvenes que habían
comido la carne provista por el Rey. Después de esto, a
Daniel y sus compañeros se les permitió seguir con la
ración de legumbre y agua que habían escogido como
dieta.
Como
resultado de la obediencia que manifestaron, Dios le dio
a estos cuatro jóvenes más sabiduría, habilidad y
conocimiento. Su comprensión de todos los temas fue con
gran ventaja superior la de sus condiscípulos. Es muy
posible que se graduaran como los mejore entre todos los
estudiantes, puesto que Nabucodonosor los colocó dentro
de su séquito personal para que los aconsejaran en
asuntos del reino. Además de estas cosas, Dios le dio a
Daniel la habilidad de interpretar visiones y sueños.
Se pueden
aprender varias lecciones de esta experiencia.
Primero,
Daniel se mantuvo leal a la religión de su juventud;
nunca abandonó sus principios, aun ante la abrumadora
presión de sus condiscípulos y aquellos en autoridad
sobre él.
Al verse
separado de sus padres y ambiente familiar de los suyos,
Daniel puedo haber decidido hacer como los demás. Pero
rehusó ceder. Daniel resolvió aferrarse a su fe.
La
persistencia le permitió evitar las concesiones
deshonrosas. Cuando el jefe de los eunucos no le
permitió que escogiera su propia dieta, Daniel fue a
Melsar, quien estaba en autoridad sobre los cuatro
jóvenes. Hubiera sido más fácil darse por vencido
después del primer intento, y decir: “He hecho todo lo
posible”. Pero Daniel manifestó la tenacidad necesaria
para alcanzar una meta.
Las
acciones de Daniel en su temprana adolescencia afectaron
el rumbo de su vida. Estuvo en un puesto de poder más de
50 años y fue testigo personal del poder de Dios delante
de varios reyes de grandes imperios. Su habilidad en
interpretar sueños y visiones lo llevó en más de una
ocasión ante esos líderes, con el fin de revelarse un
mensaje de Dios. Este don de sabiduría y su importancia
como consejero de reyes, lo hicieron famoso con gran
parte del mundo. Dios no puedo haber usado una persona
de voluntad débil para realizar esto.
Como
adolescente, Daniel decidió ser leal a la fe de su
juventud – en otras palabras, a la Iglesia - y así puso
el cimiento para un futuro de prosperidad y éxito. Prevé
ahora tu increíble potencial... y escoge el camino que
reofrece toda bendición y felicidad.
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