¿Te
aprecian los adultos?
¿Gozas
del aprecio de tus profesores, entrenadores y padres?
¿Cómo
puedes ganarte su estima y recibir todos los beneficios
que lo acompañan?
Por Dave
Treybig

A
todos nos gusta sentirnos aceptados. Pero, ¿no has
notado que los adultos rara vez aprecian a los jóvenes?
Los adultos
parecen disfrutar mucho mimando a los bebés y mirando a
los niños mientras aprenden a actuar como grandes. Mas
cuando se trata de adolescentes, los adultos parecen
pensar sólo en problemas y dificultades.
A
veces parece que no cesan de regañar a los jóvenes
diciéndoles que no cometan alguna idiotez, sin demostrar
ningún aprecio por sus capacidades. ¿Por qué es así?
¿Qué puede hacer un joven para ganarse la estima de los
mayores?
Muchas
veces conviene entender cómo empezó el problema a fin de
poderlo corregir. En este caso, los adultos
frecuentemente piensan que tienen buenas razones para no
apreciar a un joven, especialmente cuando ven que el
muchacho o la muchacha pasa por alto los consejos,
olvida los detalles importantes y actúa como si los
errores no le importaran. Si el adulto ve muchos
ejemplos de inmadurez acabará por pensar que todos los
jóvenes son inmaduros.
Por lo
tanto, tus acciones te afectan tanto a ti como a tus
compañeros. En palabras sencillas, si quieres que te
aprecien, debes ganarte el aprecio con tus actos. Si no
lo haces estarás contribuyendo a agrandar tu propio
problema y el de otros jóvenes.
La actitud
hacia el aprendizaje afecta la manera como los mayores
te ven. Si siempre dices cosas como: “No me trates como
un niño”, y si interrumpes la instrucciones diciendo:
“Ya sé, ya sé”, para luego cometer un error, te estarás
colocando en una pésima situación. Así te resultará casi
imposible ganarte el aprecio de otros.
Cómo promover el aprecio
El joven
inteligente comprende que algunas veces cometerá
errores. Un aspecto importante de la madurez (que nos
hace merecedores de respeto) consiste en tomar
precauciones para evitar los errores. Así, el joven que
quiera ganarse el aprecio de un adulto no interrumpe sus
instrucciones, sino que presta atención para no olvidar
nada. También podrá pedir aclaraciones si tiene alguna
duda. Con esta actitud los adultos lo estimarán más.
David se
ganó el aprecio de los adultos siendo aún joven. Cuando
el rey Saúl pidió a sus siervos que le encontraran un
buen músico, escogieron a David (I Samuel 16:17-23).
“Entonces
uno de los criados respondió diciendo: He aquí yo he
visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es
valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus
palabras y hermoso, y el Eterno está con él” (versículo
18).
Poco
después David mató a Goliat y leemos que “salía David a
dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba
prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y
era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de
los siervos de Saúl” (I Samuel 18:5). David era aceptado
porque lo apreciaban. Y esta aceptación se la había
ganado. Los adultos lo apreciaban porque tenía ciertas
cualidades que ellos mismos deseaban tener. ¿Cuáles eran
éstas? Analicemos I Samuel 16:18....
Los
adultos apreciaban a David porque tenía ciertas
cualidades que ellos mismos deseaban tener.
David
fue escogido para Saúl, entre otras cosas, porque era
buen músico: “sabe tocar”. Para saber hacer algo bien se
necesita tiempo, paciencia y bastante práctica. Muchas
personas, incluso adultos, querrían hacer algo bien, mas
la mayoría no están dispuestas a dedicarle el tiempo y
la energía que requiere. David se ganó el aprecio de los
demás porque tuvo el carácter suficiente para perseverar
y practicar la música cuando otros no lo hacían. Prueba
de ello era su habilidad musical.
Otra razón
por la cual fue escogido es que era “valiente y vigoroso
hombre de guerra”. En terminología moderna, David no
sólo era músico sino también atleta. Desarrolló su
cuerpo y no temía ser exigente consigo mismo. Esto
también lo hacía superior a otros.
Encontramos
otra razón en la expresión “prudente quiere decir
discreto, agudo, sabio en el manejo de asuntos
prácticos. Para conservar este respeto David ciertamente
no se jactaba de sus talentos. Sabía cuándo callar y
también cuándo y cómo responder si la situación
justificaba un comentario. Esto es muy importante para
conservar el aprecio.
Para los
jóvenes de hoy la prudencia implica muchas cosas: quizá
no obligar a tus padres a recordarte tus obligaciones
diarias. Si tienes que cortar el pasto, sacar la basura,
lavar la loza o acostarte a cierta hora, ten prudencia y
hazlo antes que tus padres tengan que recordártelo. El
joven que cumple sus deberes cotidianos sin que los
recuerden y exijan, ciertamente merece aprecio y estima.
La
expresión “hermoso” nos dice que David cuidaba de su
aspecto personal. Nadie puede cambiar su cara, pero
todos podemos estar limpios y bien arreglados. David
seguramente se cuidaba. Mantenía el cabello peinado y el
cuerpo y ropa limpios. El joven que descuida su aseo
personal está dando a entender que no le importan los
detalles.
El compromiso de David con dios.
David
también era estimado porque obedecía a Dios. En I Samuel
16:18 leemos que Dios estaba con él. Dios no anda con
los desobedientes (Hechos 5:32). Los muchos salmos
escritos por David y registrados en la Biblia nos
muestran que él pasaba largas horas meditando en la ley
de Dios.
Veamos lo
que pensaba David mientras se acercaba Goliat: “Tú
vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo
a ti en el nombre del Eterno de los ejércitos, el Dios
de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado”
(I Samuel 17:45).
Todo joven
que esté profundamente comprometido a obedecer la ley de
Dios sobresaldrá entre los demás. Si quieres ganarte el
aprecio de los mayores, no olvides que estás
comprometido a obedecer las leyes de Dios.
David
aplicó estos principios y se ganó la estima de los
Adultos. Tú puedes hacer lo mismo. Una clave importante
es que debes empezar pronto a sentar las bases para este
aprecio. No puedes portarte mal en forma persistente y
luego cambiar durante dos días con la esperanza de
generar un gran sentimiento de estima. Si quieres que te
presten el auto, ¡conviene que tus antecedentes sean
buenos!
Lo que
queremos decir es que el aprecio se gana poco a poco. A
la larga, hay que ser constante y confiable.
Cuando te
parezca que los adultos no te aprecian, ¿por qué no te
detienes a analizar las razones? Luego haz los cambios
que puedas. Si tus actos son merecedores de aprecio, tú
también, al igual que David, serás apreciado por los
adultos.
|