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¿Cuál es tu mayor aspiración?

Cualquiera que sea, difícilmente la alcanzarás si no aprendes a controlar tu mente.

Por Ellis LaRavia

¿Cuál es la actividad más llamativa que te puedas imaginar? ¿La que más te atrae? ¿La que te parece más difícil pero al mismo tiempo más vivamente interesante?

 

¿Será una caída libre en el espacio de 150 kilómetros por hora? ¿Hacer un viaje alrededor del mundo en globo? ¿Girar 360 grados en una montaña rusa?

           

aspiraciónHace poco conocí a un hombre que en su adolescencia había hecho una lista de 125 cosas que quería hacer en su vida. Han pasado 30 años desde entonces y John Goddard ha cumplido ya más de 100 de esas cosas. La mayoría de las proezas de valor que le llamaban poderosamente la atención. Incluían romper la barrera del sonido en un avión militar, viajar a lo largo del peligroso río Nilo en kayak y conocer culturas exóticas en lugares como Nueva Guinea y el África. Para cumplir otras aspiraciones escaló el monte Everest, nadó en el mar aferrado a la aleta dorsal de una ballena y batió arcas de velocidad en tierra.

 

En su vida ha tenido muchas aventuras impresionantes. Anhela nuevos mundos para conquistar. Pocas personas se han fijado metas tan difíciles y han tenido la fuerza de voluntad para lograrlas.

 

¿Te llaman la atención estas proezas? Creo que sí. La búsqueda de lo desconocido y de la aventura es un estímulo para el corazón de casi cualquier joven.

 

Es importante que te fijes metas en la vida. Es aun más importante que tales metas tengan un propósito para que tu vida tenga una razón de ser.

 

Tú tienes la oportunidad de fijarte metas grandes y alcanzables, metas que otros jóvenes ni siquiera conocen. ¡Ojalá las conocieran!

 

Piénsalo. ¿Cuál es tu mayor ambición? Cualquiera que sea , difícilmente la lograrás si no aprendes  un cosa muy importante: cómo controlar tu mente.

 

¿Por qué es tan importante controlar la mente? Consideremos las posibilidades. Tomemos el ejemplo de John Goddard, quien hizo una lista de las cosas que deseaba cumplir en su vida. Tuvo que pensar mucho, planear, perseverar e insistir. Tuvo que gobernar su mente e insistir en cumplir las metas cuando había obstáculos que podrían interferir. Este joven quiso orientar sus pensamientos y su atención hacia grandes aventuras. Para cumplirlas tuvo que esforzarse enormemente y tener mucha disciplina.

 

Lo que ha logrado en su vidas es asombroso. Sin embargo, las metas que él se fijó no son lo más importantes, aunque si con cosas sumamente llamativas. Lo principal es cómo disciplinó su mente... cómo aprendió a gobernarse a sí mismo.

 

Apliquemos este concepto a tu vida. ¿Qué metas te has fijado? ¿Puedes pensar en algo más importante que gobernar tu mente? No lo creo.

 

Veamos un ejemplo específico. Una meta que tienes es honrar a tu padre y a u madre tal como Dios lo ordena. Es una meta que vale la pena. Resulta difícil alcanzarla pero no imposible.

 

Ahora hagamos un experimento. Empecemos con una simple norma que rige en tu casa. Quizás se trate de acostarse a cierta hora. Tal vez te parezca que es demasiado temprano. Seguramente hay otras reglas sobre las amistades, el uso del auto, el aseo de tu habitación.

 

Cualquiera que sea la  regla, cúmplela. Ejerce autodisciplina para ejecutarla con plenitud, hasta donde sea humanamente posible. Recuerda que es fácil hacer trampa o quebrantar una norma. Lo difícil es cumplirla, y cumplirla bien.

 

Así te estarás preparando para la satisfacción más grande que puedas tener. Habrás honrado a tu padre y a tu madre, y al mismo tiempo habrás aprendido a disciplinar y controlar tu mente.

 

Esta es una meta que te puedes fijar y lograr, y al hacerlo darás gusto a todos en tu casa.

 

Hay un caso fascinante de otro joven que había decidido convertirse en el mejor jinete de carreras del mundo. Perdió su primera carrera. Luego perdió la segunda. Perdió 10 ...20 ...50 ...100 ...200 carreras. Perdió 50 más. En total perdió 250 carreras consecutivas antes de ganar una. Aunque este fue su comienzo estaba tan decidido que por fin llegó a ser el jinete más famoso de su época: Eddie Arcaro.

 

Voluntad para persistir

 

Este joven estuvo dispuesto a persistir aunque perdiera 250 carreras. Se dedicó totalmente a su meta y por fin tuvo la emoción y la recompensa de alcanzarla. Nada puede darnos mayor gusto que esto, excepto tener una meta más grande y lograrla también.

 

La cosa más grande que puede lograr un ser humano es gobernar su propia mente de manera que pueda alcanzar cualquier meta correcta.

 

Al desarrollar carácter (aprender a hacer el bien) lograremos muchísimas cosas. Primero, agradar a Dios. El desarrollo del carácter te hace cumplir el propósito de la vida humana para que Dios te pueda dar vida eterna.

 

En segundo lugar, ayuda a realizarte y te da felicidad, alegría y paz mental... cosas que realmente deseas. Otros ni siquiera saben cómo lograr esto ahora, más algún  día lo sabrán.

 

La mejor manera de demostrar este principio es ¡poniéndolo en práctica! ¡Haz la prueba! ¡Persiste en ella! Nuestras realizaciones serán aun mayores que las del aventurero o el jinete. Y esta es una meta que todos pueden alcanzar, cualquiera que sea su raza, sexo, antecedentes, edad o su experiencia anterior.

 

Es necesario que ejerzas voluntad y decisión. Luego, el buscar a Dios, El te ayudará a hacer realidad esta aspiración, ¡la más grande de tu vida!



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