Los Buenos Amigos Son Para Siempre
¿Tienes amistad estrecha y constante con tus amigos?
¿Resultaron por casualidad... o por preferencia
personal?
Por Darris McNeeley

Es
muy probable que tú, como uno de los jóvenes de la
Iglesia, no escogiste esta Iglesia: fueron tus padres
quienes la escogieron. No obstante, debes comprender que
no tan sólo tus padres, sino tú también, ahora mismo,
estás haciendo algunas de las decisiones más importantes
de tu vida.
Muchas de estas decisiones están afectando tu futuro, y
darán por resultado o tu felicidad o tu desdicha. La
Biblia nos enseña claramente que: “Lo que se siembra, se
cosecha”. (Gálatas 6:7, Versión popular).
Todos necesitamos amigos
Una
de las más importantes decisiones que puedes hacer en tu
juventud es la de escoger quiénes serán tus amigos.
Ellos pueden influir sobre ti profundamente: en el
vestir, en las diversiones que escojas y en el lenguaje
que uses. La influencia de tus amigos es más fuerte
ahora de lo que será en cualquier otro tiempo de tu
vida. Ser aceptado y ajustarse a las normas del grupo es
un deseo normal. Después de todo, a nadie le gusta andar
solo, sin tener amigos.
Debes escoger a tus amigos sabiamente, como si tu vida
dependiera de ello: ¡quizás así sea! Busca y aférrate,
como si tu vida dependiera de ello: ¡quizás así sea!
Busca y aférrate a los que no teman decirte que estás
equivocado cuando así lo estés. Semejantes amigos pueden
ser la mayor bendición de tu vida.
En
Proverbios 27:6 se describe la clase de amigos que tiene
firmeza moral y no vacila en echar tu orgullo y ego por
el suelo cuando estés a punto de hacer algo desastroso:
“Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los
besos del que aborrece”. Si te encuentras constantemente
en problemas por andar con el tiempo de reconsiderar el
valor de esas amistades.
Es
posible que te remorderá la conciencia si andas con
amigos cuyas normas se opongan a lo que de la Palabra de
Dios tus padres te hayan enseñado.
Si
has experimentado con drogas o tenido relaciones
sexuales, probablemente el motivo principal que te
indujo a hacerlo fue porque “todos los demás lo hacían”.
No pierdas tu identidad
El
ser como el resto del grupo puede resultar en muchas
angustias emocionales y dolor físico. Con el tiempo te
hundirás y perderás tus propios valores de identidad.
La
mayoría de los jóvenes hacen caso omiso de los consejos
de los padres con respecto a los amigos. Debido a la
posición ventajosa en que se encuentran, por su edad y
madurez, los padres pueden evaluar las ventajas o
desventajas de tus amistades y si, les haces caso, te
apartarás de los amigos perjudiciales.
Sería una verdadera lástima darte cuenta de que tus
padres tenían razón solamente después de experimentar el
duro fracaso de los valores de los “héroes” del equipo
de tu colegio o de aquéllos que parecían tener un futuro
prometedor. Permite que las palabras de Salomón sean de
tus Padres:
“Hijo mío, si tu corazón fuere sabio, también a mí se me
alegrará el corazón, mis entrañas también se alegrarán
cuando tus labios hablaren cosas rectas. No tenga tu
corazón envidia de los pecadores, antes persevera en el
temor del Eterno todo el tiempo; porque ciertamente hay
fin, y tu esperanza no será cortada” (Proverbios
23:15-18).
Un pacto de amistad
Quizás el mejor ejemplo bíblico de una buena relación de
amistad entre los individuos es el de David y Jonatán.
Ellos tuvieron la clase de amistad que a todos nos
gustaría experimentar. La narración de esa amistad
comienza en el capítulo 18 de I Samuel.
Inmediatamente después de que David mató a Goliat, el
rey Saúl de Israel mandó traer a David a su corte y no
le permitió volverse a casa de sus padres. David
enseguida formó una íntima amistad con Jonatán, hijo de
Saúl. Jonatán, líder valiente en Israel, admiraba el
denuedo del joven pastor, quien había sido el único en
hacer frente al reto de Goliat. Amor a la patria y la
valentía eran dos de las cosas que tenían en común.
Estos dos Israelitas hicieron un pacto de amistad muy
profundo. Existía una vínculo íntimo de amor fraternal y
respeto mutuo, el cual estaba destinado a perdurar por
el resto de sus vidas.
Debido a que David fue escogido por Dios para ser el
próximo Rey de Israel, y siendo que la gente estaba
sintiendo afecto por él, la ira y envidia incitaron a
Saúl a varias veces atentar contra la vida de David.
Pero
es el papel que desempeñó Jonatán en el que debemos
fijarnos . En muchas ocasiones intervino para salvar la
vida de David al insistir que huyera de la ira de Saúl y
al apelar a su padre a favor de David, a pesar de que
sabía muy bien que su amigo ascendería al trono que a
él le tocaba heredar como hijo de Saúl.
Jonatán sabía que era la voluntad de Dios que David
heredara el trono y no permitió que la envidia ni los
celos se interpusieran entre él y David. Manifestó un
aprecio sorprendente por los verdaderos valores de la
vida, tales como la integridad moral y el temor
reverencial hacia Dios. Eso fortaleció una amistad que
permanece como un modelo digno de imitar en nuestras
vidas.
David y Jonatán tuvieron una amistad basada en la
lealtad y por eso no había ni ambición personal ni
motivación egoísta alguna que se interpusiera entre
ellos.
David resumió la integridad de la amistad de Jonatán en
su endecha por la suerte de su amigo: “Angustia tengo
por ti, hermano mío Jonatán, que me fuiste muy dulce.
Más maravilloso me fue tu amor que el amor de las
mujeres” (II Samuel 1:26).
Las
palabras de David son difíciles de entender en la
actualidad. Vivimos en una época de bodas y divorcios
“veloces”. Esta es una sociedad sumamente cínica que
desaprueba las amistades íntimas constantes. El honor y
las convicciones personales raramente son tratada, mucho
menos apreciadas y respetadas.
Una
amistad de esta clase sólo puede ser forjada mediante el
amor por el bienestar del otro individuo – una actitud
desinteresada que solamente procura el bienestar y la
felicidad del amigo. ¿Puedes buscar tú esa clase de
amistad? Y de igual importancia, ¿puedes también ser esa
clase de amigo?.
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