Aprendamos a decir "No"
La Biblia
advierte y recomienda “apartarse del mal” ¿Cómo podemos
entonces aprender a decir que NO y cómo podemos
persistir en ello?
Por Jaime Gallardo

En
el ciclo vital de todo ser humano no existe etapa más
llena de expectativas anhelos e ilusiones que la etapa
denominada “JUVENTUD”.
La
juventud, ese breve período de tiempo que existe entre
la niñez y la madurez que se inicia con los procesos de
maduración física y sexual de la pubertad y finaliza
cuando los jóvenes han asumido las responsabilidades de
los roles propios de la adultez.
La
juventud es esa etapa donde todos y cada uno de los
individuos que la conforman tomaran las más grandes e
importantes decisiones que “literalmente” los marcaran
por el resto de sus días y en donde podremos ver una
clara y manifiesta diferencia entre las decisiones en
que se ha tenido en cuenta a Dios y las “otras” en donde
no ha sido así. Entre ambas existe un mundo de
diferencia...
El área
de decisiones que más notoriamente marca a los jóvenes
tiene que ver con las relaciones sentimentales y
sexuales con el sexo opuesto. En este sentido la
aparición de la píldora anticonceptiva en la década de
los sesenta y la revolución sexual que se generó a raíz
de ella (o con excusa de ella) trajo consigo un profundo
cambio en el comportamiento sexual de muchos miles de
jóvenes en todo el mundo, con la premisa de que el sexo
ilícito no daña ni trae consecuencias...Esta situación
se ha agravado desde la década de los 60 en adelante.
“El movimiento hippie, la declinación en la
religiosidad, el relajamiento de las normas éticas y
morales respecto de la sexualidad y del matrimonio, el
aumento del consumo de drogas y alcohol por parte de la
juventud, actitudes parentales permisivas , falta de
estabilidad familiar, falta de comunicación entre padres
e hijos y el adelantamiento de los cambios puberales son
señalados , entre otros, por numerosos autores como
factores asociados a los cambios en el área de la
conducta sexual” (Relaciones sexuales en la
adolescencia. Mónica Silva Raveau 1992. Pág. 28).
Las
cifras en este aspecto son escalofriantes por decir lo
menos: “Entre los jovencitos norteamericanos la edad
media de la primera relación sexual es 15 años y medio,
mientras que en las jovencitas es de 16 años (S.I.McMillen,
M.D. y David Stern, M.D. “NINGUNA DE ESA ENFERMEDADES”
2000 Pág.14).
En la
década de los 90 en Chile el 44,2 % de los jóvenes
universitarios reportó haber tenido al menos una
experiencia sexual, (“Relaciones sexuales en la
adolescencia” Pág.30 1992).
Aunque
estos datos ya son bastante negativos, la promiscuidad
rampante es más espeluznante aún. Por ejemplo entre los
ingleses de 16 a 24 años el 19,7% de los varones, y el
14,6% de las señoritas ya han tenido por lo menos 10
parejas (The Guardian`30 de Nov.2001. Rev. Buenas
Noticias Nov-Dic 2002. Pág. 11).
“En los
años recientes en las universidades norteamericanas se
ha comenzado a usar un nuevo término: “conectar” para
designar una relación sexual “rápida”, sexo sin ningún
tipo de compromiso e intimidad emocional...
La
revista “Christian Century” informa que el 40% de las
mujeres universitarias han conectado por lo menos una
vez y el 10% de los varones lo han hecho por lo menos
¡más de 6 veces!” (Buenas Noticias, Ibid).
Hasta
aquí hemos mencionado las posibles causas y las frías
estadísticas que nos muestran la conducta sexual de
muchos miles de jóvenes hoy en día, más ¿cuales son los
frutos y consecuencias de estos ilícitos?.
Otro
ítem al cual nos referiremos es el aumento en potencia
de las enfermedades de transmisión sexual en donde el
más emblemático (más no el único) es el VIH-SIDA. Quién
da cuenta de lo siguiente:
“En dos
decenios, el SIDA ha matado a más de 20 millones de
seres humanos. Al aumentar los índices de transmisión
también lo ha hecho la tasa de mortalidad por SIDA. Tan
sólo en el 2000, el SIDA a sido la causa de muerte de 3
millones de personas, casi todas en la flor de la vida
--jóvenes y adultos jóvenes--(revista National
Geographic en español, Febrero 2002 Pág.36). Estas 3
millones de muertes han dejado un triste legado de 1
millón de huérfanos por SIDA --menores de 15 años sin
uno o ambos padres a causa del SIDA. Las dos regiones
del mundo más afectadas por el SIDA son en ese orden, el
África Sub-sahariana y El Caribe. La ciudad con mayor
porcentaje de afectados con esta enfermedad es Lusaka en
Zambia. Ahí el VIH ha infectado a uno de cada 3 adultos
. Estos adultos tienen sus días contados. (National
Geographic Ibid Pág. 43).
Hasta
aquí hemos mencionado las consecuencias “físicas” sin
mencionar la enorme gama de secuelas que entran en el
plano psicológico, tales como: Vergüenza, frustración,
culpa, sensación de vacío y reminiscencias que persisten
por muchos años incluso después del matrimonio.
La
autora Wendy Shalit describe: “Una jovencita se pasa el
resto de la noche llorando y sangrando después de haber
perdido su virginidad con un joven que escasamente
conoce” (Regreso al pudor: Descubriendo una virtud
perdida) 1999 Pág.57 Rev. Buenas Noticias Nov-Dic. 2002
Pág.11.
Como
podemos ver, toda conducta sexual ilícita trae consigo
consecuencias. Estas consecuencias pueden ser evitadas
con una sola palabra ante una simple y aparentemente
inofensiva frase: Pregunta: Estás dispuesto a tener sexo
ilícito? Respuesta: ¡¡¡NO!!!
Un Si o
un No pueden hacer la diferencia entre una vida llena de
bendiciones o bien toda una vida viviendo con las
consecuencias. Muy bien la Biblia declara en Eclesiastés
11:9-10 “Alégrate joven en los días de tu juventud, y
tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y
anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus
ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará
Dios”. “Quita , pues, de tu corazón el enojo, y aparta
de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud
son vanidad.
La
Biblia advierte y recomienda “apartarse del mal” ¿Cómo
podemos entonces aprender a decir que NO y cómo podemos
persistir en ello? He aquí algunas recomendaciones
prácticas al respecto:
-
Primero
que nada fortaleciendo tus convicciones. Acércate a
Dios y a su palabra con todas tus ganas. Nútrete de
todo aquello “que es de buen nombre” (Filipenses 4:8).
Piensa en ello, medita en ello, lucha por ello.
-
Segundo:
Evitar las malas compañías. Sigue el consejo de que si
un amigo no te ayuda a crecer, entonces no es un
verdadero amigo.
-
Tercero :
Evita las situaciones de riesgo “En el trabajo con
jóvenes, en especial aquellos que han tenido formación
cristiana, se aprecia que una de las principales
inquietudes cuando inician un pololeo, se refiere al
control de impulsos y específicamente a los límites en
la expresión del afecto en la pareja. En relación a
esto, resulta evidente que si se opta por no tener
relaciones pre maritales, hay ciertas caricias que la
prudencia recomienda evitar, no porque sean perversas
ni pecaminosas, sino porque, siendo muy buenas y
válidas dentro de un contexto de expresión del amor
entre dos esposos, resultan preparatorias para el acto
sexual. Toda caricia, como expresión de amor, es buena
en la medida que sea vehículo de expresión, de afecto
y que sea recibido de igual manera por la otra
persona. Por tanto, el énfasis debe estar puesto en
que cada ser humano tiene un umbral de excitación y
tiene que aprender a reconocerlo para saber hasta
donde puede llegar sin perder el control de sus
impulsos” (Relaciones sexuales en la adolescencia Pág.
34 Ibid).
- Cuarto: Hacer todo lo que esté al alcance de tu mano
para mejorar y fortalecer la comunicación verbal y
emocional con tus seres queridos (padres y hermanos)
teniendo por cierto que el aislamiento es la peor de
las circunstancias en contra nuestra y es lo que
nuestro enemigo, Satanás, busca con anhelo para
destruirnos.
Ahora
bien, no existe ningún consejo válido , si no existe la
voluntad personal para comprometerse con Dios y sus
mandamientos, por lo tanto, el aprender a decir “ NO”
depende de ti. La decisión es tuya..
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