¿Cómo Trataba Jesús a
Sus Padres?
Distinto a su madre y padrastro, Jesús era Dios en la
carne. Aun así, la manera en que Él trató a Sus padres
físicos nos sirve hoy como un gran ejemplo.
Por Kristin Yarbrough

Era
la celebración de la boda del año. La gente se
confundía. Las bebidas abundaban. La música sonaba... y
entonces sucedió. El vino se acabó. Mientras el
anfitrión se aterraba, una de sus amigas interrumpió a
un grupo de adultos jóvenes para pedir ayuda a su hijo.
Un
joven adulto normal pudo haber ignorado la súplica de
ayuda. Pero este joven adulto gustosamente dejó el grupo
para ayudar a su madre y al anfitrión a resolver la
crisis.
La
madre no vaciló en pedir ayuda, y el hijo no dejo para
mas tarde la petición de su madre. ¿No sería genial si
todos los padres y niños tuvieran esta clase de
relación?
Esta
historia es real. Sucedió aproximadamente hace 2000 años
atrás entre Jesucristo y Su madre, María. Esta escena
tomo lugar en una ciudad llamada Caná en una fiesta de
boda (Juan 2:1-11). Cuando el anfitrión se quedó sin
vino, parece que Maria sabía que Jesús podía solucionar
el problema y no pensó dos veces en pedirle ayuda.
Cuando ella le presento el problema a Jesús, lo primero
que Él le respondió fue, "Mujer, ¿qué tiene que ver
conmigo tu preocupación? Mi hora no ha llegado."
Entonces, después de que María enviara a los criados a
hacer lo que él ordenó (lo que indica que ella
obviamente esperaba que Él actuara en relación a su
petición), Jesús les dio instrucciones y realizó su
primer milagro registrado, ¡transformando
aproximadamente 450 litros de agua en excelente vino!
Mientras que el dirigirse a cualquier madre usando la
palabra "mujer" suena frío tanto el la traducción en
Ingles o en Español, la raíz Aramea muestra todo lo
contrario. La nueva versión internacional en Ingles lo
traduce como "mujer querida." El Nuevo Testamento Judío
usa la palabra “madre”. David H. Stern en su comentario
del Nuevo Testamento Judío hace notar que María
obviamente no fue desatendida por la forma en que Jesús
se dirigió a ella. Maria no se desanimó y continuó
trabajando con Jesús en la solución de el problema.
Asimismo, Jesús no ignoró el problema que trajo su
madre—mas bien lo asumió y fue más allá.
Imagínalo: Él fue quién ordenó desde en medio del fuego
y el humo en el Monte Sinaí, "Honra a tu padre y a tu
madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el
Eterno tu Dios te da." (Éxodo 20:12).
Más
tarde, también inspiró al apóstol Pablo para que
escribiera, "Hijos, obedeced en el Señor a vuestros
padres, porque esto es justo."(Efesios 6:1).
Él
debe haber sido el niño más obediente de la historia del
mundo. Como adolescente y joven adulto, debió haber
fijado un ejemplo impresionante de honra a sus padres.
La Biblia no da muchos detalles sobre de esto, ya que
los Evangelios tienen otros propósitos. Éstos incluyen
demostrar que nuestra familia espiritual-nuestra
relación con Dios-es aún más importante que nuestra
familia física, y que la misión de Cristo como Dios en
la carne estuvo inevitablemente en conflicto con la vida
normal de familia.
¡Habla de una brecha generacional o de un problema de
comunicación! ¡De vez en cuando Sus padres
verdaderamente no lo podían entender! Y a pesar que Él
realmente sabía más que Sus padres, estaba dispuesto a
someterse a ellos.
Algunos lectores de la Biblia asumen equivocadamente,
después de leer algunos de los comentarios de Jesús tal
como se registran en los Evangelios, que no pensaba
mucho en los lazos de familia. Sin embargo, un análisis
más profundo demuestra que Jesús era muy respetuoso con
sus padres. Puesto que se nos ordena como cristianos que
seamos como Jesucristo, podemos aprender mucho sobre
cómo debemos respetar a nuestros padres examinando cómo
Jesús respetó a los suyos. Si el Dios Creador perfecto
pudo honrar y amar a padres humanos falibles, nosotros
también.
Despejando ideas falsas.
Miremos en Mateo 8:21-22, donde Jesús parece reprender a
un discípulo por no estar de acuerdo en seguirlo en ese
momento ya que este quería quedarse mas atrás para
enterar a su padre. En el versículo 22 leemos: "Jesús le
dijo: Sígueme, deja que los muertos entierren a sus
muertos."
A
primera vista, Jesús parece haber dado una muy fría e
insensible respuesta a alguien que está de luto por la
pérdida de un ser querido. Pero información adicional de
alguien familiarizado con la cultura de aquellos días
vierte luz importante en este ejemplo. El Dr. Stern
afirma que el padre del discípulo no había muerto aun,
de lo contrario habría estado en casa practicando el
tipo de luto profundo que vemos más tarde en los relatos
de los Evangelios donde Maria y Marta loran la muerte de
su hermano Lázaro. El Dr. Stern sugiere que el discípulo
deseaba vivir en comodidad con su padre hasta que este
muriera, lo cual podría haber sucedido años después,
recoger su herencia y entonces, en su ocio, reunirse con
los discípulos en una época más conveniente.
Así,
La respuesta de Jesús se podía indicar como, "deja que
los muertos espirituales (los que se consumen con las
preocupaciones de este mundo) entierren a sus propios
muertos físicos." Jesús no estaba enseñando falta de
respeto al padre. Simplemente le decía al discípulo que
pusiera correctamente sus prioridades.
Apenas algunos capítulos más adelante, en Mateo
12:46-50, Jesús pareciera desconocer a Su propia
familia. Su madre Maria y Sus hermanos esperan en el
exterior mientras que él está adentro, enseñándole a un
grupo de personas. La familia de Jesús envía el mensaje
que deseaban hablar con Él, a lo cuál Jesús contesta en
los versículos 48-50: "¿Quién es Mi madre, y quiénes son
Mis hermanos?" Y señalando con Su mano a Sus discípulos,
añadió: "He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo
aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los
cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.
María y sus hermanos no dieron indicación de por qué
querían hablar con Jesús. El Dr. Stern sugiere que ellos
simplemente le habían llevado comida o agua, pero
también podrían haber querido pedirle que dejara de
predicar o incluso podrían haber planeado llevarlo lejos
de sus discípulos por la fuerza. Puesto que su propósito
no estaba claro, Jesús probablemente lo pensó mejor y
usó la oportunidad para precisar que los lazos
espirituales siempre están antes que los lazos
familiares.
Asimismo, en Marcos 10:29-30, en donde Jesús declara que
los que han dejado familia o posesiones para el
beneficio del evangelio recibirán mucho mas como
recompensa, Él está enfatizando la importancia del
Reino, no desvalorizando la familia.
Algunos discuten que en Lucas 14:26 Jesús defendía el
odio hacia la familia, cuando dice, " Si alguno viene a
mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos,
y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no
puede ser mi discípulo."
Muchas traducciones y comentarios sugieren que una
manera mejor de entender el significado de "aborrecer"
en lengua moderna es "amar menos por comparación", ya
que un Dios de amor que está construyendo una familia
nunca abogaría por el odio entre hermanos, esposos e
hijos. El Dr. Stern hace notar que la frase "también su
propia vida" es la clave para entender el versículo. El
objetivo es la total dedicación a Jesús y al evangelio,
y no la enajenación de la familia.
Jesús enaltece el Quinto Mandamiento.
En
Marcos 7:6-13, Jesús reprochó a los fariseos por evadir
sus responsabilidades familiares. En versículos
anteriores, los fariseos habían criticado a Jesús y a
sus discípulos por no practicar los lavados rituales
judíos antes de comer. Jesús respondió llamándolos
hipócritas por eludir el quinto mandamiento - honrar a
los padres - a través de su tradición del Corban.
Esta
tradición permitía a los judíos dedicar su dinero y
posesiones como regalo a Dios y al templo, pero de
retener el uso de sus riquezas hasta su muerte. Bajo
esta tradición, tales individuos rechazaron ayudar a sus
padres necesitados en la tercera edad, diciendo que su
dinero era Corban; es decir dedicado a Dios. Jesús
precisó que ésta era evidentemente una manera egoísta de
romper el Quinto Mandamiento.
Además del milagro de Jesús de producir el vino en Cana,
el evangelio nos da los detalles de dos otras
interacciones entre Jesús y Maria. La primera es en
Lucas 2:42-50, cuando Jesús a los 12 años permanecía en
Jerusalén después de las Fiestas Primaverales. José y
Maria creyeron que su hijo estaba entre el grupo que
viajaba con ellos y no se dieron cuenta inicialmente de
que faltaba. Tres días más tarde, encontraron a Jesús en
el templo, razonando con los doctores de la ley. Después
de encontrarlo, Maria preguntó "Hijo, ¿por qué nos has
hecho esto?"
Como
madre, ella estaba naturalmente preocupada. Pero la
Escritura no nos da ninguna evidencia de que Jesús
desobedeció a sus padres. Creyeron que él se había ido
con ellos, pero no hay mención de una orden de ir con la
familia que Jesús haya desobedecido.
Aunque la tradición occidental actual dice que a los 18
años un niño se vuelve un adulto, los muchachos Judíos
del primer siglo tenían "mayoría de edad" a los 12. Esto
era cuando comenzaban a ser responsables de guardar la
ley, y cuando leían por primera vez la Torah durante los
servicios públicos de la sinagoga.
El
Dr. Stern comenta que con esa visión de los muchachos de
12 años, y con la revelación que María había recibido,
no debió haber estado tan preocupada y debió saber donde
encontrar a Jesús. Una vez más, Jesús ponía prioridades
espirituales delante de las físicas, y no desobedeció a
Sus padres.
Finalmente, en Juan 19:26-27, Jesús demuestra amor por
Su madre en una de sus acciones finales como ser humano.
En las últimas horas de Su vida, Jesús tenía
indudablemente mucho en Su mente, incluyendo el
increíble dolor y cansancio que sentía, la forma en que
había sido maltratado, la necesidad de no pecar en Sus
momentos finales y Su victoria próxima.
Sin
embargo, en este traumático momento, aun demostró amor,
respecto y responsabilidad por Su madre, Maria, para
cerciorarse de que la cuidaran. Con sus últimas fuerzas
cariñosamente le pidió a Su mejor amigo, Juan, que
tomara el cuidado de ella.
Mientras que los relatos de los Evangelio no nos dan
instrucciones detalladas para cada situación que puede
presentarse entre padres e hijos, sí nos muestran a
Jesús obedeciendo el Quinto Mandamiento. Como
Cristianos, se nos ordena que vivamos como vivió Cristo,
entonces asegurémonos de honrar a nuestros padres.
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