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¿Cómo Liberarse de la Adicción al Sexo?

La adicción sexual se manifiesta de muchas formas y puede ser espiritualmente muy destructiva. ¿Cómo puede ser superada?

Por John W. Cafourek

“Cuando el consejero de Daniel le dio el diagnóstico de adicto sexual, éste se indignó muchísimo y pensó que el consejero estaba exagerando. Daniel estaba seguro de que su verdadero problema era la depresión. Estaba desanimado todo el tiempo y sólo quería ser feliz. Sí, confesó, era cierto que su vida se había convertido en una cadena de relaciones fracasadas y tenía algunos problemas sexuales, pero se debía a que estaba constantemente decaído” (Patrick Carnes, Out of the Shadows: Understanding Sexual Addiction [“Fuera de las sombras: Cómo entender la adicción sexual”], p. 177).

sexoLa negación es un mecanismo de defensa humano muy común. Según el Dr. Carnes, un reconocido experto en adicciones sexuales y autor de más de una decena de libros sobre el tema, la negación es un síntoma de la primera etapa de la progresión de este comportamiento obsesivo. La persona afectada con este desorden se niega a reconocer, incluso para sí misma, que necesita ayuda, y está convencida de que puede resolver sus propios problemas.

¿En qué consiste la adicción sexual?

Obviamente, no todas las personas que sufren de algún problema relacionado con el sexo o con las relaciones sexuales son necesariamente adictas. Sin embargo, debido a la naturaleza progresiva de este tipo de trastorno, es posible que las dificultades o problemas empeoren y, con el tiempo, se conviertan en adicciones.

En el mencionado libro acerca de la adicción sexual, el Dr. Carnes da algunas reflexiones claves para ayudar a identificar algunos de los síntomas más comunes que pueden indicar la presencia de adicción sexual. “Una manera de comprender a los adictos sexuales . . . es compararlos con otros tipos de adictos. Una definición muy común del alcoholismo o de la drogadicción es que la persona tiene una relación patológica con cierta sustancia química que altera su estado anímico. La relación que el alcohólico tiene con el alcohol se vuelve más importante que su familia, sus amigos y su empleo. Esta relación prosigue hasta el punto en que el alcohol se hace indispensable para poder sentirse normal. Para el alcohólico, sentirse ‘normal’ significa también sentirse solo y aislado, ya que la relación principal de la que depende para sentirse bien tiene que ver con un producto químico, no con otros seres humanos.

“La adicción sexual es paralela. El adicto sustituye una relación saludable con los demás por una relación enferma con un acto o un proceso. La relación del adicto con una experiencia que altere su estado anímico se convierte en el centro de su vida . . .

“Los adictos pasan por etapas progresivas en las cuales se retraen más y más de la realidad de sus amigos, su familia y su empleo. Sus vidas secretas se vuelven más reales que sus vidas públicas. Lo que la gente conoce es una identidad falsa. Sólo el adicto mismo conoce la vergüenza de vivir una doble vida: la del mundo real y la del mundo del adicto” (ibídem, pp. 14-15).

Anatomía de la adicción

¿Cómo se origina una adicción? Comienza con la aceptación de procesos mentales alucinantes acerca de uno mismo, permitiendo que se establezcan en el sistema personal de creencias. Como consecuencia, la adicción se deriva de creencias fundamentales defectuosas respecto a uno mismo, que afectan la forma en que se percibe la realidad.

Cada persona posee un sistema de creencias que es la suma de suposiciones, juicios e ideas que cree son ciertos. Este sistema de convicciones contiene poderosos mensajes familiares acerca de cosas tales como el valor y la estima de uno como persona, las relaciones, las necesidades y la sexualidad. Cuando estas creencias básicas se tornan inexactas y defectuosas, adquieren el potencial de convertirse en el impulso fundamental que se requiere para el desarrollo de las adicciones sexuales. 

¿Cuáles son algunas de estas creencias irracionales? Tal vez la más común sea la percepción de no ser una persona valiosa. Los adictos creen que los demás no los valorarían como personas si su vida fuera un libro abierto, incluida su adicción. También creen que el sexo es su necesidad más importante y lo perciben como la única cosa que hace soportable su aislamiento. Por consiguiente, tales creencias personales imperfectas se convierten en el ancla de la adicción sexual.

Pensamientos erróneos

La interacción de estas creencias anormales crea una perspectiva desvirtuada de la realidad, y la negación del problema encabeza la lista. El repertorio defensivo se completa con rechazar el problema, culpar a los demás y minimizar el comportamiento propio. Los argumentos, las excusas, las justificaciones y el razonamiento son muy comunes entre estos patrones de pensamiento defectuosos. Por increíble que parezca, hasta las consecuencias tales como las enfermedades venéreas, los embarazos indeseados, los despidos laborales, los arrestos y las relaciones fracasadas son pasadas por alto o atribuidas a factores ajenos a la adicción.

Para poder recuperarse y superar a este monstruo destructivo, es necesario internarse en esa neblina mental a fin de reconocer y hacer frente a la negación y el autoengaño. “Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis” (Santiago 1:14-16).

El ciclo adictivo

Las experiencias adictivas tienden a progresar por un ciclo de cuatro etapas y se intensifican con cada repetición:

1. Obsesión: el estado de ánimo o trance en el cual la mente se satura completamente de pensamientos sexuales. Este estado mental origina una búsqueda obsesiva de estimulación sexual.

2. Ritualismo: la formación de rutinas especiales que conducen a la actividad sexual. Este rito intensifica la obsesión y aumenta la excitación y el estímulo.

3. Comportamiento sexual compulsivo: la realización del acto sexual mismo, la meta final de la obsesión y el ritualismo.

4. Desesperación: el sentimiento de frustración y la sensación de debilidad que ocasiona el haberse dejado llevar una vez más por la conducta sexual compulsiva.

Un círculo vicioso

Si se considera que el resultado final es muy decepcionante y doloroso, ¿qué es lo que impulsa a la persona a repetir este ciclo adictivo? La respuesta es que éste se vuelve un círculo vicioso. Irónicamente, el dolor que se siente al final del ciclo puede ser aminorado o adormecido en gran parte por medio de la obsesión sexual. Esto inicia el ciclo adictivo otra vez; por ello, los adictos sexuales se convierten en rehenes y esclavos de su propia obsesión. Jesucristo dio una advertencia muy concisa en cuanto al poder avasallador del pecado en general: “. . . todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34).

El propósito del sexo revelado por Dios

Vivimos en una sociedad que presenta “los placeres del sexo” como la meta apropiada para todo el mundo. De hecho, cualquiera que no se compromete en actividades sexuales es un blanco muy probable de sospechas. La llamada “revolución sexual” insiste en que debemos desechar cualquier “inhibición” o “impedimento” a la actividad sexual. Esta obsesión por el sexo satura muchos aspectos de la vida.

El gran Dios creador diseñó la sexualidad humana para que fuera una maravillosa bendición. Reveló la intención y el propósito del sexo al comienzo de la civilización: “Por tanto, dejará el hombre a su padre ya su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24). Esta es una referencia a la unión de los órganos sexuales del esposo y la esposa e implica que el matrimonio debe ser una relación íntima.

Esta explicación es confirmada por el apóstol Pablo cuando define el acto sexual como el llegar a ser “una sola carne” (1 Corintios 6:16). En el mismo contexto dice: “Huid de la fornicación” (v. 18) y explica que las relaciones sexuales fuera del matrimonio son pecado y tienen serias consecuencias para el pecador. En Hebreos 13:4 se explica que la unión sexual entre el esposo y la esposa es la función legítima de la sexualidad humana. Dice además que el lecho matrimonial debe ser sin mancilla, y a continuación advierte que cualquier acto sexual fuera del matrimonio contamina a la persona espiritualmente.

Las declaraciones de Jesús en Mateo 5:27-30 explican cómo es posible cometer pecados sexuales sólo con la mente, sin ninguna acción de por medio. Se nos ordena proteger y controlar nuestros pensamientos tanto como nuestras acciones. Más adelante, Jesús también inspiró a Pablo para que escribiera sobre nuestros pensamientos como el campo de batalla en el cual ganamos o perdemos la pelea: “Porque las armas de vuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:4-5).

Diferentes grados de adicción

Por lo general, hay tres categorías de adicción sexual. La presencia de una o más de estas conductas sexuales no siempre implica adicción. Por ejemplo, hay varios crímenes sexuales que pueden o no ser el resultado de un comportamiento adictivo. Los comportamientos que forman parte de la categoría uno tienen en común la aceptación cultural general. Algunos son considerados ilegales, pero la realidad es que su práctica tan difundida quiere decir que gozan de la tolerancia popular. A pesar de que generalmente la sociedad los considera menos destructivos, cada uno de ellos puede llegar a ser devastador cuando se realiza de manera compulsiva. Las adicciones de la categoría uno generalmente incluyen la masturbación, las relaciones compulsivas, la pornografía, la prostitución y relaciones sexuales anónimas.

Las adicciones de la categoría dos incluyen el exhibicionismo, voyerismo, llamadas telefónicas indecentes y libertades inmorales. Estas conductas son consideradas lo suficientemente agresivas como para merecer duras sanciones legales. Todas ellas son castigadas cuando se enjuician de manera efectiva. No obstante, tanto los demandantes como el público en general con frecuencia ven estos actos como simples ofensas leves. El factor común que comparten todas estas conductas adictivas es que alguien siempre se convierte en víctima.

Las adicciones sexuales de la categoría tres tienen en común el traspaso de algunos de nuestros límites morales más importantes. Las violaciones, el incesto y la pederastia son transgresiones de ciertas leyes básicas, diseñadas para proteger a los más vulnerables. Hay otras cuantas adicciones y comportamientos sexuales muy detestables que no mencionaremos en este artículo.

Cómo librarse

Es muy difícil liberarse de las garras de la adicción. Todas las formas de adicción son viciosas porque fomentan la incapacidad de confiar en los demás. Sin embargo, sin la ayuda de otras personas el adicto a menudo pierde el control de su problema debido a que la adicción se retroalimenta. Al mismo tiempo, hay pocas formas de comportamiento obsesivo que estén tan expuestas al juicio social, al ridículo o al miedo como la adicción sexual. Todo esto hace que la búsqueda de ayuda sea especialmente difícil para el adicto.

Uno de los métodos más eficaces para la rehabilitación es el plan de 12 pasos de Alcohólicos Anónimos, pero adaptado específicamente al adicto sexual. Este programa de 12 pasos ayuda a sus miembros a recuperar su círculo de relaciones humanas, especialmente dentro de su familia. A los participantes se les enseña a poner en práctica el programa, para que dejen atrás su doble vida y su consecuente decepción y dolor.

Cómo combatir la adicción a la pornografía

¡El sexo vende! La pornografía, uno de los flagelos sexuales más grandes que aflige a la sociedad humana hoy en día, es ya una industria de 57 mil millones de dólares. Las ganancias del comercio pornográfico son mayores que la suma de las rentas de la industria estadounidense del fútbol, del béisbol y del básquetbol. También sobrepasa las ganancias combinadas de las cadenas de televisión norteamericana ABC, CBS y NBC.

Para superar el vicio de la pornografía en Internet se puede hacer indispensable el uso de ciertos dispositivos de seguridad para computadores. Por ejemplo, existen varios programas que filtran ciertos contenidos de Internet, pero no impiden la navegación normal en la Red. Pueden usarse para bloquear algunos sitios ofensivos de Internet.

Si este tipo de programa es instalado por usted mismo, será muy fácil deducir su funcionamiento; por lo tanto, sería mejor que su cónyuge u otro adulto de confianza lo instalara.

Le recomendamos averiguar la disponibilidad de este tipo de programas y servicios de Internet en su país.

Cómo superar las adicciones sexuales

La superación de las adicciones sexuales no es sencilla ni fácil. La libertad espiritual, sin embargo, está disponible a todos nosotros por medio de Jesucristo. “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). El primer paso en el proceso para obtener esta libertad es reconocer y confesar nuestros pecados. Recordemos el ejemplo de arrepentimiento que nos dejó el rey David: “Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí” (Salmos 51:3).

El siguiente paso consiste en cambiar el rumbo de su vida, alejándose del pecado y comenzando a obedecer a Dios. El arrepentimiento profundo y de corazón ante Dios puede provocar un maravilloso proceso de limpieza, una catarsis espiritual que descarga la culpa y la vergüenza producidas por el pecado. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y librarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

La batalla en contra del pecado es larga y difícil. No sólo es imprescindible “hacer morir” (Colosenses 3:5) la antigua naturaleza carnal que mora en nosotros, sino que también debemos permitir que Cristo nos transforme por medio del poder del Espíritu Santo, y por la renovación de nuestro entendimiento (Romanos 12:2). Los hábitos pecaminosos deben ser desarraigados y reemplazados por hábitos de obediencia a Dios. Como lo expresó Pablo: “. . . y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia” (Romanos 6:18).

Es muy posible romper las ataduras de la adicción sexual. Si usted necesita ayuda al respecto, pídale a Dios que le dé el valor para encarar el problema con toda honradez y dispóngase a buscar consejo de los ministros e incluso de profesionales especializados si es necesario.

Y más importante aún, suplíquele a nuestro Dios todopoderoso que lo ayude a hacer su voluntad en su vida.

“Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por fruto la santificación, y como fin, la vida eterna” (Romanos 6:22).

 

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