¿Eres una Rana en una
Olla?
Algunas personas viven su vida sin pensar en el ambiente
que los rodea. Tú no tienes que hacerlo y Dios no quiere
que lo hagas. Aquí está el “por qué”.
Por Doug Horchak

Un
viejo refrán dice que si ponemos una rana en una olla
con agua caliente, ésta saltará inmediatamente para
escapar del peligro. Sin embargo, si ponemos la misma
rana en una olla con agua tibia y agradable, y
aumentamos gradualmente el calor hasta que comience a
hervir, la rana no se dará cuenta de la amenaza hasta
que sea demasiado tarde (y esté cocinada).
Debo
admitir que nunca he tratado de cocinar una rana a fuego
lento, pero esta historia nos sirve para aprender una
buena lección. Debemos ser cuidadosos con los cambios
lentos en nuestro ambiente, no sólo con los cambios
bruscos. La historia es una advertencia para animar a
las personas a poner más atención no sólo a las
tendencias o influencias obvias sino también a las
sutiles, en las que se desarrollan lentamente. Dios le
da unas advertencias semejantes a Su pueblo: “Tengan
cuidado con la olla en la que eligen vivir” (en otras
palabras, es la instrucción de Dios de ser cuidadosos
con las influencias del mundo en que vivimos).
Vivimos
“en” el mundo
Cuando
Jesucristo oró al Padre por la iglesia, él admitió que
sus seguidores debían seguir viviendo en el mundo. El no
espera (ni desea) que seamos ermitaños en una montaña o
en cueva remota ¡y oscura! Pero sí expresó gran
preocupación por proteger a la Iglesia de la mala
influencia que Satanás tiene en este mundo. Fíjate en
las palabras que pronunció a su Padre: “No ruego que los
quites del mundo, sino que los guardes del maligno. No
son del mundo, como tampoco yo soy del mundo” (Juan
17:15-16).
Aquí
Jesucristo admite que debemos continuar viviendo en un
mundo que está bajo la influencia de los valores y la
fuerza que no provienen de Dios. El admite que estamos
viviendo (físicamente) en el mundo, pero que no debemos
ser (filosóficamente) del mundo. Esto, amigos, es un
desafío, pero un desafió que Dios sabe que podemos
lograr, con Su ayuda.
El apóstol
Pablo describió el mundo del cual salimos como uno
dirigido por Satanás y por el malvado mundo espiritual
(Efesios 2:2-3). Muchas personas no se dan cuenta de
que varios de sus antiguos valores y acciones antes de
que fueran llamados por Dios, eran en realidad
influencias de Satanás--¡el agua caliente de esta olla
hirviendo!
No amen
al mundo
El apóstol
Juan le advirtió a la Iglesia diciendo: “No améis al
mundo, ni lo que hay en el mundo” (1 Juan 2:15).
Mientras Dios desea que todo su pueblo tenga una
verdadera preocupación y amor por todas las personas,
aquí Juan está advirtiéndonos que los valores que son
fomentados en este mundo son peligrosos. El sucumbir a
una mente enfocada en sí misma – donde el mundo y las
cosas materiales son nuestro enfoque principal – puede
destruir los esfuerzos que hacemos por estar en el Reino
de Dios.
Para ser
claros, Juan nos advierte de toda esta ya familiar prisa
por satisfacer los apetitos humanos a los cuales todos
estamos sujetos:
El deseo
de la carne – las cosas que la gente busca para
satisfacer la parte física: comida chatarra, uso de
drogas, sexo ilícito, búsqueda excesiva de
entretenimiento y placer, etc.
El deseo
de los ojos – las cosas que la gente mira y después
codicia: pornografía, apariencia, belleza, riquezas,
etc.
El
orgullo de la vida – el deseo de prestigio, fama,
poder y popularidad.
Cuando
pensamos en esto, nos damos cuenta que estos vicios y
deseos aún son relevantes en el siglo 21. Estos vicios
aún son parte importante en el estilo de vida que
promueven los medios de comunicación por medio de la
publicidad, televisión, películas y diversión. Estas son
las necesidades y apetitos percibidos que motivan a la
mayoría de las personas hoy en día. ¡Que triste!
Considera este consejo
¿Qué
podemos hacer para estar seguros de que permaneceremos
“sin mancha” del mundo (Santiago 1:27) – aún cuando
vivamos en él? ¡Esta es una responsabilidad muy seria
que no debemos tomar a la ligera, y que se aplica a toda
nuestra vida!
¿Recuerdas
la historia del hijo pródigo en Lucas 15:11-32? Este
joven quiso experimentar todo lo que el mundo le
ofrecía; parece que estaba tentado por todas las cosas
de las que Juan no esta advirtiendo. Tú puedes resistir
estas tentaciones si te convences de que las leyes de
Dios y Su camino de vida son realmente lo mejor. ¡Pero
eres tú quien debe decidirlo!
Las
siguientes preguntas te pueden ayudar a evaluar lo que
es realmente importante para ti. Considera estas
preguntas y sugerencias a medida que tomas tus
decisiones viviendo en este mundo:
Pregúntate a ti mismo: ¿Quién está influenciando a
quién? Cuando interactuamos con personas de
diferentes valores en la escuela o en el trabajo ¿Quién
es el que realmente influye en el otro? Esta es una
pregunta muy importante, ya que aquellos que luchan por
servir a Dios son mucho menos que aquellos que no
conocen al verdadero Dios. Recuerda, la influencia sobre
nosotros puede ser mucho más grande que la nuestra sobre
los demás.
Pregúntate a ti mismo: ¿Es esto un pecado? Esto
parece ser una tontería. Sin embargo, es una pregunta
fundamental que deberíamos hacernos para saber a dónde
vamos, qué hacemos, qué pensamos y deseamos. ¿Son estas
cosas buenas o malas ante los ojos de Dios? ¿Es pecado o
no?
Pregúntate a ti mismo: ¿Hacia dónde me esta llevando
esto? A veces nuestras decisiones o actividades
personales puede que no sean técnicamente incorrectas o
pecaminosas, aún así debemos preguntarnos por la
dirección total de nuestra vida. ¿Cuál es el enfoque de
la cultura, del círculo social y de las personas con
quienes interactuamos? ¿Es la dirección en que voy una
buena dirección? Y ¿te ayuda ésta a incrementar las
metas personales que tienes para ti mismo –tales como
entrar al Reino de Dios en el futuro? La dirección es
extremadamente importante cuando uno quiere llegar a un
lugar. La próxima vez que quieras viajar a alguna parte,
prueba esta teoría.
Dialoga
con otros que también comparten tus creencias.
Compartir con otros que son de la misma fe y que
comparten sus creencias es una clave importante para
permanecer en el camino de vida de Dios (Hebreos
10:24-25). Sin embargo, el compartir con otros jóvenes
que van a tu iglesia no siempre es suficiente. Es bueno
tener buenos amigos que compartan sus convicciones y
conversan acerca de la verdad de Dios de vez en cuando.
La historia ha mostrado que el hablar acerca de lo que
creemos ayuda a fortalecer nuestras convicciones. Este
tipo de influencia se llama presión social positiva.
Pídele
ayuda a Dios. No importa qué desafíos tengamos que
enfrentar en la vida, nunca debemos perder de vista la
fuente de ayuda y fortaleza más grande que tenemos: el
Dios Todopoderoso. Al vivir en este mundo oscurecido, a
la par con sus brillos y tentaciones, debemos estar
continuamente orando a Dios por Su ayuda, por Su
fortaleza y sabiduría para hacer lo correcto.
Seamos un
ejemplo. En contraste con las advertencias acerca de ser
atrapado por este mundo, Jesús le dijo a sus discípulos
que ellos tenían que ser realmente una luz para el mundo
(Mateo 5:14-16) y que no deberían esconderse del mundo
en que viven. Aún cuando Dios nos insta a distanciarnos
de los valores incorrectos que se promueven en esta
sociedad, El nos dice que debemos ser buenos ejemplos de
amabilidad y conducta honesta con todos los hombres (1
Corintios 13:4-7; 1 Pedro 2:12). Es importante que
entendamos por qué Dios desea que permanezcamos en el
mundo pero que no seamos parte del mundo. Hay dos
razones: 1) Dios nos está dando las mejores ocasiones
para crecer en fortaleza espiritual y en compasión por
aquellos que nos rodean, y 2) El está preservando
nuestras vidas para un mayor servicio a la humanidad
cuando Jesucristo traiga un nuevo gobierno a Su regreso.
¡Se acerca
el tiempo en que el ambiente en que viva el hombre será
frío y refrescante en contraste con la olla caliente e
hirviendo del mundo actual! El apóstol Pedro nos habló
de este maravilloso mundo venidero que será realmente
refrescante comparado con la violencia, muerte y
sufrimiento de hoy. El llamó a esta época futura “los
tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19).
Este mundo
es poderoso. No debemos subestimar su influencia. Tú y
yo no podemos vivir y florecer espiritualmente en este
mundo sin un compromiso hacia Dios y a los valores que
encontramos en Su Palabra. Pero recuerda, Dios te ha
llamado a prepararte para un mundo que reemplazará al
mundo en que vivimos hoy. Es mundo que esperamos
ansiosos aún no está aquí, pero pronto lo estará.
Sobre el Autor
Doug Horchak, esposo, padre y miembro del Equipo de Educación de Jóvenes de la Iglesia de Dios Unida, es pastor de las congregaciones de Dallas y Sherman en Texas
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