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"Caminante No Hay Camino”
La vida está llena de momentos en los cuales no sabemos
qué hacer. Muchos de estos momentos definirán nuestras
vidas sobre la tierra, abriendo paso hacia un futuro que
poco a poco se va convirtiendo en presente.
Por Gabriel García
Somos
caminantes sobre esta esfera en agonía, pero será solo
por un período corto, porque esto es sólo el comienzo de
una infinita vida llena de prosperidad que Dios nos
tiene preparada.
Cambios
Tuve
la oportunidad de vivir algunos meses en USA. Conocí a
mucha gente de la Iglesia y me hice varios amigos de
todas las edades. En este país existen grandes
diferencias culturales, aunque no tanto como se suele
pensar. Es increíble que en la Iglesia se hable de las
mismas cosas que escuchamos cada sábado en los servicios
o que leemos en las revistas y folletos. Se nota la
unidad
y
la consecuencia. Sin embargo hay todavía vestigios del
problema doctrinal de la Iglesia en el ’95. Hay familias
que quedaron divididas por completo. Hermanos van a
distintas iglesias, el padre asiste a otra y la mamá ya
no asiste a ninguna, por ejemplo. Nosotros en Chile
vivimos en una burbuja, donde gracias a Dios solo el 2%
de la gente tomó la decisión de apartarse de la Verdad,
y todo el resto se mantuvo en la Fe. No vivimos lo mismo
que ellos, y deberíamos estar sumamente agradecidos si
tenemos a nuestras familias y amigos asistiendo a la
Iglesia en el día de hoy. Es una bendición vivir con
personas con la misma fe y poder compartir experiencias
a lo largo de los años.
Hace
varios cientos de años Cristo subió al tercer cielo a
preparar una posición de gobierno para nosotros. Existen
oficinas en el cielo que están esperando ser ocupadas
por unas poquitas personas. Dichas posiciones serán
dadas a algunos para gobernar la tierra. Algunas de
ellas ya tienen el nombre puesto, pero no está del todo
asegurado. En cualquier momento puede ser ocupado por
otro. No tenemos la vida asegurada porque nuestros
padres asisten a la Iglesia, o porque estemos bautizados
siendo miembros integrales de la congregación. Hasta las
personas que ya están bautizadas tienen la decisión
final en cada acción que hagan, y sobre esto Dios
decidirá si gobernarán o no con Cristo en el milenio. No
hay futuro estrictamente definido en nuestras vidas,
todo es relativo y todo puede cambiar, ya sea para bien
o para mal. Por ejemplo, decir: “Yo nunca podré cambiar,
nací así y me voy a morir así” es una postura cómoda e
inerte. Debemos actuar sobre nosotros mismos y abrirnos
frente a la posibilidad de ser mejores. No podemos ser
egoístas ni mediocres. Todo puede ser mejorado. Podemos
cambiar nuestro futuro, y el de otras personas también.
Incluso podemos influenciar en las decisiones de Dios.
Vemos por ejemplo el caso de Jonás, quien fue enviado a
Nínive a predicar la destrucción de la ciudad debido a
su corrupción. Jonás 3:4 nos dice: “Comenzó Jonás a
adentrarse en la ciudad, y caminó todo un día predicando
y diciendo: “¡Dentro de cuarenta días Nínive será
destruida!””.Así lo había dicho Dios. ¿Pero que
pasó? El Rey proclamó un ayuno total, y además de eso le
dijo a su pueblo: “Que cada uno se convierta de su
mal camino y de la violencia que hay en sus manos”
(Jonás 3:8). La Biblia nos cuenta que todos se
arrepintieron, creyeron en Dios desde el más pequeño al
más grande y ayunaron y clamaron a Dios para que no los
destruyera. Hubo una reflexión de todo el pueblo, un
arrepentimiento y una súplica hacia Dios. Infinito en su
misericordia, El cambió su parecer. Los escuchó y la
ciudad no fue destruida.
No enfriarse
De
niño tuve un gran amigo. Nos conocimos en la Fiesta de
Tabernáculos. Nos alojábamos en cabañas contiguas. Por
esta razón pasábamos todos los días juntos compartiendo.
Ese año comenzó una gran amistad que perduraría mucho
tiempo. Crecimos juntos en cada sábado, en cada
campamento y en cada Fiesta de Tabernáculos. Pero llegó
la juventud y con ello las decisiones que marcan el
futuro.
En
cierto momento mi amigo decidió no asistir más a la
Iglesia, lo que lo alejó de todas las personas que ahí
estaban, incluyéndome a mí por supuesto. Pasaron los
años y cada vez supe menos de él, en qué andaba, en qué
pensaba. Hasta que me llamó por teléfono un viernes para
decirme que volvería a asistir a los servicios del día
sábado. Jamás me lo esperaba y es así como lo volví a
saludar con mucha alegría. Hoy ya está bautizado y más
que amigo, es realmente un hermano para mí.
Quise contar esta historia personal para realzar el tema
de la importancia de nuestras decisiones. Nosotros los
jóvenes vivimos encrucijadas en los momentos que menos
lo esperamos. Forjamos nuestro andar a través de
aquellas decisiones que construyen nuestros propios
senderos. Nadie los va a caminar por nosotros. Lo
importante es tomar las decisiones correctas. ¿Pero cómo
hacerlo? Sería muy fácil hablar con un ángel y
preguntarle qué debemos hacer en ciertas ocasiones y
esperar la respuesta. Pero Dios no quiere eso de
nosotros. De esa manera no hay crecimiento, no hay
sabiduría. Suena paradójico, pero lo cierto es que Dios
sí nos guía enormemente. Sólo hay que abrir los ojos,
solos hay que ver a nuestro alrededor, meditar sobre
nuestros caminos y avanzar. No siempre escogeremos lo
mejor, pero en eso estamos, de a poco, creciendo en
sabiduría y en entendimiento. Tal vez la respuesta esté
en el consejo de nuestros padres, en lo que dijeron en
el sermón del sábado pasado, en un versículo, en un
folleto. ¡Abramos los ojos!
A
menudo se nos olvida orar, o perdemos las ganas de
asistir los sábados. ¡No dejemos de asistir a los
servicios! Tal vez vayamos de mala gana, o nos sintamos
mal, pero hagamos el esfuerzo por no fallar. Una vez que
se falta y nos comenzamos a enfriar, al igual que la
rana cuando se cocina en la olla y no se da cuenta. ¡No
dejemos de orar! No todas las oraciones deben ser largas
e intensas, busquemos nuestro equilibrio, pidamos por
personas distintas, no caigamos en una repetición vana,
es Dios quien nos está escuchando, ¡no nos durmamos!
A
full
El
campamento que acabamos de vivir tuvo miles de
experiencias enriquecedoras que sin duda llenaron la
vida emocional y espiritual de muchos. No tengo duda que
año tras año los campamentos marcan en algún aspecto
nuestros pensamientos y sentimientos e influyen
fuertemente en nuestras decisiones.
En
el campamento se desarrollaron competencias deportivas,
donde todos apoyábamos a nuestro equipo ya sea jugando
en la cancha, o alentándolos desde la barra con gritos
de ánimo.
Recuerdo que al finalizar el encuentro de uno de los
partidos de fútbol, uno de los integrantes quedó rendido
en la cancha sin poder mover un dedo, respirando
entrecortado, casi sin aliento. Su equipo había perdido.
Durante el juego lo vi corriendo de un lado para otro,
intentando marcar un gol y tratando de bloquear todos
los ataques del equipo adversario. En otras palabras, se
“mojó la camiseta” como un buen jugador. Después de
haberlo cargado unos metros para sacarlo fuera del
campo, intenté animarlo. A pesar de haber perdido, quedó
el registro de su cansancio en el tiempo y en haber dado
todo de él en la cancha, todo, hasta el aliento. ¿Por
qué no tener esta actitud frente a las cosas que hacemos
a diario? Este jugador decidió entregarlo todo, pero
cometió el error de enfocarse sólo en una momentánea
victoria, y no se percató que para Dios lo importante es
entregar todo. Dios no ve la apariencia, él ve los
corazones. Quizás frente a las personas perdamos, o
incluso ganemos, pero independiente del resultado, Dios
sabrá que habremos dado lo mejor de nosotros y que
nuestras intenciones fueron las mejores. Cualquiera sea
nuestra decisión, si lo hacemos con ganas, tendremos un
gran punto a favor.
Como
conclusión me queda agradecerles el hermoso campamento
que pasamos en Paine – Chile, donde pudimos compartir
sanamente varios días en estrecha comunión llena de
respeto hacia todos y hacia Dios. Las mini conferencias
se convirtieron en algo esperado por todos cada día y se
notó que muchos venían muy bien preparados. Los felicito
por los temas que se trataron y los animo desde ya a
pensar y a atreverse a hablarnos en estos mensajes para
conocernos más y desarrollar nuestras personalidades en
el próximo campamento. Estoy consciente que muchos
esperan este momento, sobre todos los de provincias,
para recargar las pilas que durante el año gastan. Les
animo a que luchen con fuerza y que no se desalienten
por estar solitos. Admiro a cada uno de ustedes porque
son únicos y están aquí, tomando decisiones correctas,
avanzando sin mirar hacia atrás. Ya no somos niños y
debemos tomar el mando de nuestro barco. Y recuerden,
“Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, pero
eres tú el que decide que camino tomar.
[Gabriel García es el presidente de la Juventud de la
Iglesia de Dios Unida en Chile].
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