Adicción al Internet

 

Siempre la juventud ha estado sometida a muchas presiones, pero en la actualidad, época que la Biblia llama “tiempos peligrosos”, los jóvenes son el foco de atención de todas las miradas y ello implica que sus vidas sean sometidas a pruebas muy especiales.

 

Por Alfredo Arboleas

 

Como respuesta a estas dificultades que los jóvenes tienen que enfrentar, aparecen los comportamientos compulsivos que suelen desembocar en una adicción.

Una adicción es una dependencia hacia una sustancia, actividad o relación que arrastra a la persona adicta lejos de todo lo que lo rodea. Se representa por los deseos que consumen los pensamientos y comportamientos de las personas, y actúan en aquellas actividades que se diseñan para conseguir lo que se desea o para comprometerse en dicha actividad, lo que se denomina “comportamiento adictivo”. Lo que diferencia las adicciones de los hábitos consumistas, es la dependencia de la adicción, que provoca graves consecuencias en la vida real y que van deteriorando y afectando negativamente e incluso destruyendo relaciones y comprometiendo la salud tanto física como mental y aún la capacidad de funcionar de manera efectiva.

Existen muchos tipos de adicciones, entre ellas, la adicción al alcohol, al cigarrillo, a las drogas, al sexo, al juego, al trabajo, y una muy nueva la que será el tema del presente artículo, cual es la “adicción al Internet”.

Definición de la adicción a Internet
                       
Justamente en los últimos años como producto del avance de los medios de comunicación ha surgido el Internet, siendo un producto que gracias a la facilidad de su manejo y versatilidad ha superado los límites de lo inimaginable, haciéndose cada vez mayor la cantidad de usuarios, principalmente jóvenes, que acceden a la red y que se benefician de su enorme variedad de servicios, que incluye información sobre todo tipo de conocimientos y pasatiempos que el ser humano puede aspirar, por lo que bien es llamado la biblioteca de la humanidad.

Pero del Internet también surgen cualidades negativas, según el estudio de Kraut y cols (1998). Ellos llegaron a la conclusión que el Internet contribuía a reducir el círculo social y afectaba la salud psicológica del joven, dejando de lado la actividad social y los lazos familiares y de uniones fuertes por relaciones más débiles. Las amistades que surgen de la red son más limitadas que las respaldadas por la proximidad física. Así varios autores como Echeburúa y cols (1998), Griffiths (1997) y Young (1996) han propuesto la existencia de un desorden de adicción al Internet similar a los problemas que aparecen con otras conductas adictivas como el juego, el sexo, el trabajo, etc.

Cuando hablamos de adicciones todos pensamos en que sólo incluye tomar drogas, ya que la mayoría de las definiciones de adicción se concentran en el abuso de sustancias. Pero los autores citados encabezan un movimiento que incluye una serie de conductas potencialmente adictivas que no implican el consumo de drogas, llamadas adicciones psicológicas y no químicas.

Para Griffiths (1998), un comportamiento que cumpla con seis criterios específicos, será definido como potencialmente una adicción:

  • Saliencia: Hace referencia a cuando una actividad, en este caso el Internet, se convierte en la más importante en la vida del individuo y domina sus pensamientos, sentimientos y conducta.
  • Modificación del humor: Incluye las experiencias subjetivas que el joven experimenta como consecuencia de su adicción al Internet.
  • Tolerancia: Es cuando se requiere aumentar la cantidad horas dedicadas, al Internet por ejemplo, para lograr los efectos anteriores.
  • Síndrome de abstinencia: Son los estados emocionales desagradables o efectos físicos que ocurren al joven cuando el Internet es interrumpido o repentinamente reducido.
  • Conflicto: Son los conflictos que se desarrollan entre el adicto al Internet y todas las personas o actividades que lo rodean y/o participa el joven.
  • Recaída: Es la tendencia a volver a los patrones primarios de la adicción al Internet que vuelven a repetirse luego de mucho tiempo de abstinencia o control.
En definitiva lo importante en la adicción no es la actividad concreta, en este caso el Internet, que genera la dependencia, sino la relación que el joven establece con esta actividad. La relación es negativa, incluso destructiva cuando el sujeto se muestra incapaz de controlar dicha actividad, y por el contrario es controlado por ella.

Conductas negativas de la adicción
           
La adicción psicológica, en este caso al Internet, no tiene consecuencias físicas negativas terribles como la adicción química. Lo que se ha señalado en la adicción al Internet son las consecuencias derivadas de la privación del sueño (Young, 1999). Esto se produce por la inhabilidad del joven adicto a cortar la conexión, permaneciendo despierto hasta altas horas de la madrugada, lo cual podría dar lugar a fatiga, debilitación del sistema inmunitario y un deterioro de la salud.

Otro efecto negativo, según Kraut y cols (1998), está asociado con un decremento en la comunicación con los miembros de la familia en el hogar, un decremento en el tamaño de su círculo social y un incremento en su depresión y soledad. En cuanto a la depresión se produce un ciclo en el que la soledad y la depresión alimentan el uso del computador e Internet, según la cual la actividad de los usuarios se incrementa a medida que aumentan sus sentimientos de incomunicación.           

El medio en el que se desenvuelve la adicción acarrea también una serie de cambios psicológicos negativos, consistentes en alteraciones del humor, ansiedad o impaciencia por la lentitud de las conexiones o por no encontrar lo que se busca o a quien se busca, un estado de conciencia alterado, irritabilidad en caso de interrupción, incapacidad para salirse de la pantalla, etc.

Los problemas surgidos de la dependencia trascienden el ámbito del joven mismo. Los efectos negativos se expresan en los ámbitos familiar, académico y profesional. El adicto se aísla del entorno y no presta atención a otros aspectos de las obligaciones sociales.

Diagnóstico de la adicción

En opinión de José María Prieto, profesor titular de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y especialista en las reacciones psicológicas del hombre frente a las máquinas, el tratamiento para los adictos a Internet es relativamente sencillo, ya que se trata de cambiar sus esquemas de vida. Los adictos a Internet, se reconocen por varios síntomas como el exceso de irritación si el sistema de conexión falla o el interés desmesurado en escribir mensajes y responder a los recibidos, además del tiempo desmesurado invertido a lo largo del día en Internet y el hecho de que pospongan, una y otra vez, la última desconexión del día. Y es que, y de acuerdo con el psicólogo clínico Pedro Rodríguez, el primer gran problema que se plantea con esta adicción, igual que con las de otro tipo, es que el sujeto sepa que es adicto.

Para un diagnóstico apropiado de tu adicción al Internet, en la misma red existen páginas especializadas en las cuales puedes efectuar un test gratuito, basado en los autores que hemos citado en este artículo, y determinar tu grado de adicción o no al Internet. Recomendamos:

http://www.adicciones.org/diagnostico/formularios/dx-internet.html

Tratamiento de la adicción

Se han desarrollado programas de tratamiento que tratan de recuperar al adicto en forma muy parecida a como lo hacen otros programas como Alcohólicos Anónimos o los Jugadores en Rehabilitación. La propuesta fue crear un grupo de apoyo vía Internet que permite que se apoyen entre sí, se conozcan y empiecen a  reconocer su problema. La crítica a este programa es el medio donde se hace las reuniones, ya que es como si Alcohólicos Anónimos se reunieran en un bar.

Otro programa de tratamiento es el que se sigue en España por Echeburúa (1999) que consta de 5 elementos principales, los cuales, son:

  1. Control de los estímulos vinculados a la adicción, básicamente es limitar el tiempo de conexión,
  2. Exposición prolongada a los elementos suscitadotes del ansia por la conducta adictiva consiste en desarrollar dominio propio ante el Internet;
  3. Solución de problemas específicos, como el control de la ansiedad, de la depresión, de los conflictos interpersonales, etc.;
  4. Creación de un nuevo estilo de vida, es decir promover un equilibrio entre deberes y deseos:
  5. Prevención de recaídas, consiste enseñar a la persona a usar el Internet de forma controlada a través de conductas que faciliten tal proceso. Podemos dar algunos ejemplos, tales como * romper con el hábito de conexión, adaptándose a otros horarios; * utilizar señales que le indiquen que debe desconectarse; * fijar metas realistas y controlables sobre horarios de conexión; * abstinencia de una aplicación particular, la más problemática para el joven; * usar tarjetas recordatorias que mantengan al joven concentrado en sus metas para el abandono de la adicción; * efectuar un inventario personal, en el que se destaque lo que no se hizo por estar conectado para tomar conciencia del problema; * entrar en un grupo de apoyo social; * terapia familiar, diálogos profundos con sus integrantes.

Conclusiones

Internet se introduce poco a poco más en nuestras vidas. Por lo tanto es necesario que nos anticipemos y aprendamos lo máximo posible sobre el impacto negativo del Internet en nuestro bienestar psicológico, no solo desde el punto de vista de la adicción, sino también de los cambios personales y sociales que puede traernos la llegada del mundo virtual.

La Palabra de Dios nos da una serie de consejos que nos instan a ser equilibrados en todo lo que hacemos. El Internet es una herramienta muy útil y muy provechosa en sí misma, a tal punto que la Iglesia de Dios la  utiliza como un instrumento esencial en la predicación del evangelio a las naciones, pero todas las cosas mal utilizadas generan problemas.

En este momento es clave traer al tapete el pensamiento que Dios inspiró al apóstol Pablo dijo en 1 Corintios 6:12 “todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar por ninguna” Claramente el apóstol Pablo nos da la palabra exacta para el tema que hemos tratado, el Internet es lícito en sí mismo, pero mal usado no nos conviene, y a pesar de ser lícito no debemos dejarnos dominar por sus encantos. Seamos sabios y mantengamos el equilibrio que Dios nos enseña en todo lo que pensemos y hagamos en nuestra vida.

 

[Alfredo Arboleas es diacono de la Iglesia de Dios Unida en Argentina]. 

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