Una Experiencia de Vida

La siguiente es una mini conferencia que Nely Poza, dama de la congregación de Santiago de Chile, dio a todas las mujeres de la congregación en el campamento de damas de este año.

 

Por Nelly Poza

 

"Buenas noches a todos.   Primero que nada me siento en el deber de dar gracias a los ministros de la congregación por preparar esta actividad para nosotras, por darnos la oportunidad de demostrar que sí podemos ser buenas administradoras de lo que hemos aprendido y vivido en este Camino.   Este es tiempo de compartir, tiempo de alegrías, tiempo de animarnos las unas a las otras a desarrollarnos como las hijas que Dios quiere para su futuro reino.  Les deseo un muy feliz y provechoso campamento.

El tema que tocaré en esta oportunidad es uno que vengo meditando desde hace 2 años, cuando se iniciaron estas mini conferencias.

Varias de ustedes utilizaron en estos pequeños mensajes sus propias vivencias, muchas de esas vivencias para mi sorpresa, traslucían vidas que no habían sido fáciles, vidas de sufrimiento extremo, vidas saturadas también de esperanzas, sueños y anhelos.  En realidad, VIDAS, con mayúscula, esas que se viven cotidianamente y que en nuestro fuero interno pensamos con las peores experiencias que podemos soportar.  Nada más lejos de la realidad.  La gran mayoría de nosotras hemos, de una u otra  forma, vivido nuestros propios infiernos pero la buena noticia es que hemos salido de ellos airosas y llenas de energías que nos motivan a renovarnos como la mítica Ave Fénix.  Sabemos bien de donde proviene esa energía y debemos agradecerla y CULTIVARLA permanentemente.

También hemos en este último tiempo experimentado dolor y sufrimiento en la Iglesia por pérdidas de seres queridos.  Una de mis mayores preocupaciones en el desarrollo del carácter a la imagen de Dios que todas estamos aprendiendo, es que no sabía como apoyar al que sufre, qué decirle, como sentir empatía con su dolor.  En resumen, NO SABIA CONSOLAR.

Concentrada en este tema empecé a leer artículos que me ayudaran a descifrar la formula para lograrlo. Hace poco terminé de leer un libro sobre JOB, el máximo exponente del sufrimiento en las vidas de nuestros héroes de la Fe, y también la actitud de sus “amigos” que pretendían consolarlo. Hay muchas lecciones que obtener de este gran hombre. Para eso preparé un extracto que quiero compartirles para animarlas cuando vivimos momentos que creemos muy difíciles de sobrellevar y lo más importante, cómo CONSOLAR. Cuando pensemos que estamos sufriendo acordémonos de JOB:

SUMARIO DE LO QUE JOB SUFRIO:

  • Ulceras malignas

  • Comezón persistente

  • Cambios degenerativos en la piel del rostro, desfiguración

  • Pérdida del apetito

  • Temores y depresión

  • Llagas purulentas, resquebrajadas, supurantes

  • Gusanos formados en las llagas mismas

  • Dificultad para respirar

  • Oscuridad de los párpados

  • Mal aliento

  • Perdida de peso

  • Continuo dolor agudísimo

  • Fiebre alta con temblores y descoloramiento de la piel, así como ansiedad. Además sufrió delirio, insomnio y el rechazo de sus amigos. Agreguemos a esto la perdida de sus diez hijos y toda su fortuna. Terrible  ¿verdad?

Hay vidas de grandes hombres que tuvieron un comienzo doloroso.  Por eso no debe extrañarnos que este hombre haya, por siglos, sido el consuelo de quienes han sido destrozados por el dolor.

Veamos primero algunos principios perdurables que debemos analizar y recordar:

  • Ya que nuestra vida está llena de dificultades, necesitamos recordar que siempre habrá más (nadie nos dijo que la felicidad nos estaba asegurada de por vida).  Lo que nos aflige no es el sufrimiento, sino el sufrimiento injusto.

  • Tenemos que entender que quienes nos aman a veces pueden darnos un consejo equivocado  (recordar a la mujer de Job).

  • Puesto que nuestro Dios es soberano debemos prepararnos para la bendición pero también para la adversidad. Hay adversidades que soportamos, que no merecemos, pero que son permitidas para nuestro bien.

  • Toda experiencia de vida debe convertirse en una ocasión de bendición y agradecimiento a Dios. Job decía: Que Su Nombre sea alabado, no lo entiendo, no puedo explicarlo, sin embargo que SU NOMBRE sea alabado.

  • No confiemos en un hombre que no haya sufrido (si ha sufrido empatizara con nuestro dolor y también con nuestras pequeñas alegrías).

  • Cuidemos las palabras cuando otros atraviesan tiempos difíciles (hemos leído muchísimos artículos en la Iglesia sobre el chisme y el hablar sin conocer la verdad de cada situación enjuiciando al hermano).

  • Como resultado de saber soportar el dolor cambiamos de ser meros sufridores a ser sabios consejeros y valiosos consoladores.

Ahora analicemos la amistad frente al dolor

  1. Los amigos acuden a nuestro lado cuando sufrimos, sin que se lo pidamos.

  2. Los amigos se identifican con nuestro dolor.

  3. Los amigos no atacan el carácter del que sufre ni lo enjuician.

  4. Los amigos expresan abiertamente la profundidad de sus sentimientos.

  5. Los amigos no se sienten ofendidos por una escena desagradable, por el contrario se acercan lo más que pueden y  no les importa desarreglarse o desaliñarse.

  6. Los amigos no se marchan porque nuestro mundo se haya venido abajo, al contrario mas nos estrechan.

  7. Los amigos entienden y por eso hablan muy poco.

Reflexionemos

Para el ser humano en general, un mundo maravilloso significa comodidad, salud, ninguna deuda, nada de enfermedades, estar felizmente casados, tener hijos obedientes y con buena conducta. Un trabajo agradable y bien remunerado, y expectativas de éxito y prosperidad para siempre.   Eso es maravilloso para nosotros, pero el maravilloso plan de Dios no es así.

No tenemos nada al nacer, no tenemos nada al morir.  Todo lo que tenemos entre ambos acontecimientos nos es provisto por el Dador de la Vida. Ni siquiera somos dueños de nuestros hijos, ¿Han escuchado aquello de que nos fueron dados en préstamo para cuidarlos, criarlos, educarlos, amarlos, disciplinarlos, estimularlos, apoyarlos y luego dejarlos ir? Aprendamos a no aferrarnos a las cosas o a los afectos.

CONCENTREMONOS EN LAS BENDICIONES FUTURAS Y NO EN EL SUFRIMIENTO DEL PRESENTE.

Recordemos que:

  • Dios lo controla todo y siempre será para nuestro bien.

  • Hay días demasiados oscuros para los que sufren que no los dejan ver la luz.

  • Hay experiencias demasiado severas que no los dejan tener esperanzas.

  • Hay valles demasiados profundos para los angustiados que no los dejan encontrar alivio.

PENSEMOS: Dios puede encargarse de esto y de lo que sea, tan solo digámoselo TODO, no nos guardemos nada.  Tenemos la esperanza y la seguridad que siempre habrá justicia para el atacado y el maltratado. A pesar de que haya ocasiones en que no entendamos el plan que Dios tiene para nosotros, aun debemos perseverar y confiar en El. RECORDEMOS QUE ASI COMO LOS DIAMANTES SE FORMAN CON LA PRESION, LA GRANDEZA DE LAS PERSONAS SE FRAGUA CON LA ADVERSIDAD.

El autor del Libro sobre Job decía:   Todo lo que sucede, incluso las cosas que no podemos justificar ni explicar están entretejidas como un tapiz inmenso. Desde la tierra ese tapiz parece borroso y enmarañado, extraño y retorcido, pero desde la perspectiva del cielo tiene un diseño increíble. Ahora parece confuso, pero un día los detalles armonizarán y tendrán sentido.

Estos últimos años hemos presenciado acontecimientos y vivencias aterradoras:  Las Torres Gemelas, el Tsunami Asiático, cataclismos atmosféricos, terremotos, pérdidas de seres queridos,  todo nos debe conmover hasta las entrañas. No permitamos que nuestro espíritu se acostumbre al sufrimiento de tal forma que ya nada nos conmueva.  Miremos a nuestro alrededor y siempre encontraremos al que espera de nosotros un abrazo o un apretón de manos, ni tan siquiera  debemos hablar, tan sólo sostengámoslo, o apapachémoslo, como dice don Saúl.

RECONSAGREMONOS a las cosas que realmente son importantes.   El sufrimiento nos enfoca en nuestras verdaderas prioridades y nos hace concentrar en los objetivos correctos. Muchas veces damos por sentado cosas tales como el aire que sostiene nuestras vidas, detengámonos y sintámonos parte de este Cosmos Infinito, de esta maravillosa creación que nuestro Padre va a poner bajo nuestros pies en un futuro ya muy próximo.

Saquemos fuerzas y apoyémonos los unos a los otros, con pasión y entusiasmo por la vida, pero también apoyemos al que sufre, sea de donde sea, y pidamos con verdaderas ansias lo único que pondrá fin a nuestro propio sufrimiento y también al de toda la humanidad:  VENGA TU REINO.

Nely Poza es miembro de la Iglesia de Dios Unida en Santiago, Chile.

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