Polillas Carcomen la Evolución
La supuesta prueba de la evolucion que destruye su teoria.
Por Mario Seiglie

A pesar del largo tiempo transcurrido, todavía recuerdo haber repasado en la escuela una de las supuestas pruebas de la teoría de la evolución. Tengo que decir que en aquel entonces me pareció bastante convincente.
Dicha teoría que ver con cierto tipo de polillas que supuestamente cambió de color debido a lo que se conoce como melanosis industrial. La melanosis se refiere a la coloración de un organismo debido al pigmento melanina, lo que ocurre cuando nuestra piel se oscurece al estar expuesta por mucho tiempo al sol.
Los científicos notaron que al aumentar la contaminación ambiental durante la Revolución Industrial en Inglaterra, unas polillas que eran casi todas blancas, ahora se habían vuelto oscuras. Esto supuestamente mostraba que la polilla había evolucionado de un color a otro.
El eminente profesor de biología, John Maynard Smith dijo: "Debemos esperar que ocurran dramáticos cambios evolucionistas cuando poblaciones de especies quedan expuestas a cambios súbitos. Uno de los ejemplos más llamativos que se ha observado en la naturaleza es la melanosis industrial, cuando aparecen y se esparcen una especie de polillas oscuras” (La Teoría de la Evolución",1966, p.137).
Hasta la prestigiosa Enciclopedia Británica menciona, “Uno de los ejemplos más llamativos de la evolución en acción es el fenómeno del melanosis industrial” (Evolución, 1974. Vol. 7. p.14).
Las cosas no han cambiado mucho, pues un libro escolar de biología de 2006 todavía usa como una de las pruebas más contundentes de la evolución la melanosis industrial. A continuación lo que dice.
“Melanosis Industrial”
“Muchas especies de polillas en las islas Británicas empezaron a cambiar de color en el siglo 19.
“El mejor ejemplo estudiado es la polilla de flecos oscuros, Biston betularia.
“En 1849, este mutante negro fue hallado cerca de Manchester, Inglaterra. En menos de un siglo, esta variedad de polilla llegó a ser 90% de la población en esta región.
“La polilla vuela de noche y descansa durante el día en los troncos de los árboles. En áreas lejos de la actividad industrial, los troncos están cubiertos de musgos. Como muestran las fotos, la variedad clara (dentro del círculo rojo) es prácticamente invisible en este trasfondo.
“En áreas donde la contaminación ambiental es severa, la combinación de gases tóxicos y el hollín han destruido los musgos y han oscurecido los troncos. Contra tal trasfondo, la variedad clara es fácil de ver.
“Las polillas son comidas por los pájaros durante el día. En los bosques contaminados, la variedad oscura tiene mucho más posibilidades de sobrevivir. Cuando el biólogo inglés, H. B. D. Kettlewell (que suministró las fotos) soltó las polillas que tienen ambos colores, observó que las aves comían un porcentaje más alto de polillas claras que de oscuras.
“Desde que la contaminación industrial fue reducida después de la Segunda Guerra Mundial, la variedad clara ha vuelto ha aumentar en las regiones de Liverpool y Manchester”.
Y ahora, el resto de la historia
Es lamentable que mucha de la información dada por este texto de biología y muchos otros con explicaciones similares han resultado ser errados y muestran por qué es tan importante examinar las dos caras de la moneda y no solo una. Como dice la Biblia, “Justo parece el primero que defiende su causa hasta que otro viene y lo examina” (Proverbios 18:17).
Veremos que esta supuesta “prueba” de la evolución de la polilla de flecos nos muestra que hasta científicos que deben ser imparciales y objetivos no pueden ser confiados para dejar de lado sus prejuicios cuando tiene que ver con enseñar la evolución darviniana.
Investigaciones posteriores han demostrado que los experimentos clásicos de Kettlewell con estas polillas están gravemente fallados y comprometidos.
He aquí lo que escribió el profesor de biología y evolución de la Universidad de Chicago, Jerry Coyne, respecto a estos experimentos en la prestigiosa revista inglesa y científica, Nature.
“De vez en cuando, los evolucionistas examinan de nuevo un experimento clásico y encuentran, con horror, que está fallada o claramente equivocada. El caballo estelar en nuestro establo de ejemplos de la evolución ha sido el “melanosis industrial” de la polilla de flecos, Biston betularia, que es presentada por la mayoría de los profesores y los libros de textos como el caso clásico de la selección natural y la evolución operando dentro de una generación humana. El repaso de este experimento es el meollo del libro por Michael Majerus, Melanosis: Evolución in Acción.
Lamentablemente, Majerus muestra que este ejemplo clásico está en muy malas condiciones y aunque este ejemplar no está listo para ingresar a la fábrica de pegamento, requiere mucha reparación. Majerus indica que el problema más serio es que B. betularia probablemente no se posa en los troncos de árboles—solo se han visto dos polillas hacerlo en más de 40 años de intensas investigaciones.
“Su lugar para posar sigue siendo un misterio. Este solo hecho invalida los experimentos de Kettlewell, puesto que las polillas fueron soltadas directamente sobre los troncos, donde son altamente visibles a las aves. La historia empeora aún más al notar que el aumento de la clase clara, llamada typical ocurrió mucho antes de que los musgos volvieron a crecer sobre los troncos y que cuando se repitió el experimento en los EE.UU. las formas oscuras variaron en cantidad sin tener pueque ver con la existencia de los musgos.
“Finalmente, los resultados de los experimentos de Kettlewell acerca del comportamiento no pudieron ser replicados en estudios posteriores. Las polillas no muestran una tendencia para escoger trasfondos más parecidos a sus colores. Majerus encuentra otras fallas en los experimentos, pero son demasiado numerosos para enumerar aquí. Yo mismo encontré más problemas cuando, al estar avergonzado por haber enseñado este ejemplo por tantos años, leí las investigaciones mismas de Kettlewell por primera vez.
“Majerus concluye, razonablemente, que lo único que se puede decir al respecto es que existió una evolución rápida, probablemente por la contaminación y la caza por las aves. Yo cambiaría el término “probable” por un “quizás”. B.betularia puede mostrar una huella de selección natural, pero todavía no hemos visto sus patas. Majerus se consuela al decir que la verdadera historia es más compleja pero más interesante. Mi propia reacción es parecida a mi angustia al saber a los seis años que no era el viejo pascuero sino mi padre que me traía los regalos navideños” (Nature, 5 de Nov., 1998, pp. 35–36).
¿Cuáles son las conclusiones hoy día de esta supuesta prueba de la evolución de las polillas con flecos?
- Ambas especíes de polillas existían en el momento de los experimentos—no hubo algo nuevo que apareció.
- La polilla oscura no era un mutante, sino una especie normal.
- Solo cambió el porcentaje de ambas polillas durante ese tiempo debido a varias condiciones, no una nueva creación de una especie.
- Las fotos de las polillas en los trocos fueron trucadas—polillas muertas fueron pegadas a los troncos—e investigaciones posteriores demostraron que estas polillas normalmente no se posan en los troncos, sino debajo de ramas para ocultarse.
- El aumento de las polillas oscuras y la disminución de las polillas claras se debe a varios factores ambientales, incluyendo depredadores como aves, pero estos ejemplos solo muestran cómo las especies se adaptaron para sobrevivir y no evolucionaron.
- Al comienzo del siglo 20, las polillas oscuras prevalecieron, en parte debido al oscurecimiento del medio ambiente. Cuando se redujo la contaminación industrial, la polillas claras de nuevo empezaron a dominar la región. Pero no hubo ningún cambio de color en las polillas—ambas existían antes de que existía la contaminación industrial.
Lamentablemente, en su desesperación para presentar las evidencias para la teoría de la evolución, o sea de teoría de átomos hasta hombres, que remueve la necesidad del Creador descrito en la Biblia, muchos científicos que escriben libros de biología siguen presentado estos mitos de la evolución a millones de estudiantes incautos.
Un ejemplo reciente fue el caso de mi hija Jackie, que está en tercer año de la Universidad de California en Irvine y se va a titular en biología y neurología. Hace dos semanas, un destacado profesor de evolución dio una cátedra sobre la evolución y ¿adivinen cuál fue el ejemplo principal que dio de la evolución? ¡Fue este mismo de melanosis industrial! Como Jackie ya había leído mi artículo en inglés, y la semana siguiente el profesor iba a seguir con el tema, Jackie le presentó esta evidencia en contra. ¿Qué ocurrió? El profesor le dijo que era cierto que habían pegado esas polillas a los troncos, pero que eso no importaba. Luego se fue por las ramas y no convenció a Jackie para nada. Ella se dio cuenta de que lo había pillado con las manos en la masa y que no fue digno de reconocer el error—así es mucho de lo que se enseña sobre la evolución—mucho ruido, pocas nueces.
Así pues, al ver las dos caras de la moneda, concluimos que este argumento a favor de la evolución está bastante “apolillado”. En vez de ello, démosle gloria a Dios por haber creado las variedades de polillas con tanta sabiduría y que muestran en la historia reciente cómo logran adaptarse a su medio ambiente para poder sobrevivir bajo distintas circunstancias.
Para profundizar este articulo, les recomendamos nuestro folleto gratuito titulado Creación o Evolución ¿Importa Realmente lo que Creamos?.
Sobre el Autor
Mario Seiglie es pastor de la Iglesia de Dios Unida en las congregaciones de Garden Grove, California, y Honolulu, Hawaii.
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