Siguiendo el Rastro de las
Antiguas Tribus de Israel
¿Que está haciendo Dios hoy y que hará en el futuro con el mundo? He aquí como seguir el rastro de las antiguas tribus, a través de la historia, para comprender la profecía. Es como si Dios tuviese un portal en donde nos mostrara una guía hacia el futuro.
Por Randy Stiver

Las naciones de hoy en día empezaron como antiguas tribus--o grupos de tribus. En la actualidad muchos pueblos en África, Asia, Norte y Suramérica y otras partes, conservan su identidad como tribus.
Todos los pueblos y tribus vienen de una fuente humana—Adán y Eva. “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación” (Hechos 17:26). Dios estableció fronteras naturales.
Dios escogió una nación que sería un modelo para todas las demás naciones, empezando con el patriarca Abraham (Génesis 12), su hijo Isaac y su nieto Jacob. Dios cambió el nombre de Jacob por Israel y sus 12 hijos se convirtieron en patriarcas o padres de las 12 tribus de Israel.
Varios siglos después del Éxodo de Egipto, ellos existieron como una confederación de tribus en la tierra prometida, principalmente en el territorio del actual Israel. Alrededor del de 1050-930 A.C. Las 12 tribus fueron unificadas en una sola nación bajo los famosos Reyes Saúl, David y Salomón.
Debido a la desobediencia de Salomón, Dios dividió las 12 tribus en dos naciones: dos tribus en el sur formados por la casa de Judá (ancestros del pueblo Judío hoy) y 10 tribus en el norte conformadas por la casa de Israel.
La casa de Israel al Norte pecó revelándose contra Dios y adoptando prácticas paganas. Consecuentemente, alrededor de 740–720 AC. Dios permitió que Asiria les atacara, conquistara y llevara cautivos, deportándolos desde su tierra nativa hasta las fronteras al Norte y Noreste. Se convirtieron, entonces, en las “10 tribus perdidas de Israel”.
Pero estas tribus “perdidas” no desaparecieron. Si sabes lo que buscas, puedes seguir su rastro a través de los continentes y de los siglos, desde la época de Jesucristo hasta la formación de las naciones modernas al Noroeste de Europa, Gran Bretaña y sus antiguas colonias y hasta los Estados Unidos.
Obviamente, no todas las naciones descienden de las antiguas tribus de Israel. Pero aplicando ciertos principios para seguir su rastro, podemos ver que Dios está trabajando con todas las tribus y naciones en el mundo.
Cumplimiento de las profecías antiguas
La primera clave para seguir el rastro de estas tribus es la profecía. Un primer ejemplo de la época de Jacob (también llamado Israel) describe los ancestros de los norteamericanos y de las naciones británicas.
Muchos conocen la historia de José, uno de los 12 hijos de Israel, quien fue traicionado y vendido por sus hermanos como esclavo a Egipto. Allá estuvo un tiempo en prisión. Finalmente, Dios liberó a José quien llegó a ocupar la posición de primer ministro bajo el Faraón.
A raíz de la necesidad y la hambruna, Dios reunió a Jacob y sus otros 11 hijos con José en Egipto. Casi al final de su vida, Jacob adoptó formalmente a los hijos de José, Efraín y Manases, levantándolos así a cada uno a nivel de tribu (Génesis 48:8-16).
Entonces pronunció las proféticas bendiciones sobre ellos. Manases habría de convertirse en una gran nación cerca de la segunda venida de Jesucristo. Efraín sería aún más grande, convirtiéndose en una multitud o mancomunidad de naciones (Génesis 48:17-20).
Israel (la nación modelo escogida por Dios) habria de recibir grandes bendiciones entre todas las naciones del mundo. Y las tribus y naciones apadrinadas por los dos hijos de José habrian de recibir las mayores bendiciones entre todas las tribus de Israel –-las más grandes entre las grandes.
¿Podemos identificar estos pueblos hoy? Considere que la mancomunidad de naciones más grande en la historia en términos de riqueza, prestigio, influencia y poder en sus días fue el Imperio Británico. La nación más grande en la historia del mundo es claramente los Estados Unidos de América.
Mantén en su mente que, aunque Dios prometió las más grandes bendiciones a las tribus de Israel, El esperaba que ellos vivieran de acuerdo a los altos estándares de Su ley. Si ellos lo hacían, serían bendecidos, pero cuando no lo hicieron, El los castigó –y los castigará– severamente.
Pero no hay razón para la arrogancia entre los descendientes de la antigua Israel. Y tampoco envidia de las otras naciones. “Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hechos 10:34-35).
El cumplimiento de la profecía divina deja un rastro evidente en la historia hacia el futuro. Existen más profecías acerca de las tribus en Génesis 49 y Deuteronomio 33, así como acerca de otras naciones en la Biblia. Sin embargo, la identidad profetizada de las naciones más poderosas, al final de 200 a 300 años del fin de esta era, nos muestra un rastro que cualquier investigador puede encontrar.
Nombres de las tribus
Un segundo principio clave para seguir el rastro de las tribus de Israel desde el pasado al presente es a través de los nombres que ellos adoptaron durante sus peregrinaciones. Veamos sus dos primeros grupos de nombres.
El rey Omri gobernó sobre la casa de Israel a principio del siglo 800 A.C., Cerca de 160 años antes de la caída del reino del Norte (I de Reyes 16). Los asirios usaban este nombre para referirse a toda la nación.
En el lenguaje de los Asirios, Omri era conocido como Ghomri or Khumri, y en Londres encontramos un record históricode la casa de Israel bajo el dominio de Asiria.
El famoso Obelisco Negro, que se muestra en el Museo Británico, incluye un record pictórico del Rey Jehu de Israel rindiendo homenaje al rey Asirio Shalmaneser. La inscripción se traduce como “El tributo de Jehu de Khumri.” Y los Asirios se referían a esta tierra de Israel como mat bit-Khumri —"tierra de la casa de Omri”.
El rastro en las variaciones de Omri, como nombre nacional, puede seguirse inicialmente como Ghomri en las tablas de arcilla de los Asirios; luego Gamir, Gamera or Gamira, Cimmeri o Kimmeroi como los cimmerians a través de Europa y, finalmente, como Cymry o pueblo de Wales hoy. Los súmeros fueron luego conocidos como Celtas y Gauss en el Noroeste de Europa por los Griegos y los Romanos.
Recuerda que estas transformaciones lingüísticas tomaron lugar en cientos de años y de millas. (De nuevo, los detalles y evidencias históricas se pueden leer en nuestro folleto “Los Estados Unidos y Gran bretaña en la Profecía Bíblica”.
Luego, Dios prometió que Isaac, el hijo de Abraham y Sara, abandonaría el rastro de su nombre a través de la historia: “En Isaac tu simiente será llamada (Génesis 21:12). Las antiguas crónicas de los hebreos no incluían las vocales, así que las cartas (letras) escritas para Isaac fueron el sonido SC o SK.
“En el noveno año de Hoseas, el rey de Asiria tomó Samaria y los llevó cautivos a Asiria y los colocó en Halah y por el Habor, el río Gozan, y en las ciudades de los Medas” (2 Reyes 17:6). Su peregrinaje empezó en el Norte de Asiria y en la frontera Northastern, al sur del Mar Negro y del Mar Caspio y en las tierras del sur de la moderna Rusia cerca del 720 A.C.
En el año 700 A.C. los súmeros empezaron a extenderse al Norte de Asia Menor (la moderna Turkía hoy) comenzando centurias de migraciones hacia el occidente y norte de Europa. Simultáneamente otro grupo de las tribus sacudió el reinado de Asiria moviéndose hacia el norte y el este. Conocidos como Izkuza, Sacasene, Scythians, Saka, Sakka, Sacas and Sacae- los SK o SC de Isaac formaron el núcleo de estos nombres.
Aquellos que emigraron al norte de las costas del Mar Negro a Europa se conocieron como Escitas. La rama Este, inicialmente entre Persia y China fueron los Sakka or Saka. Luego en Europa se convirtieron en Sacesones (hijos de Saka) y, finalmente Sajones – estableciéndose en Inglaterra y luego en América. Los sonidos SK/SC se encuentran aún hoy día entre las naciones descendientes de algunas tribus: Escocia, Escandinavia, etc.
Los eruditos griegos y romanos escribieron sobre los Escitas y los Súmeros a medida que se movían a través de los continentes y a través de la historia, listando sus nombres sobre los antiguos mapas. Conociendo a las tribus “perdidas” de Israel como los cimmerians y los Escitas podemos seguir su rastro a través de tierra, el mar y el tiempo leyendo, estudiando mapas antiguos y por medio de la arqueología.
Siguiendo el rastro profético a través de la historia, lo más importante es que vemos la mano de Dios trabajando en los asuntos humanos. Si Dios ha trabajado claramente sobre la vida de las tribus y naciones en el pasado, El ciertamente puede y desea trabajar con las naciones y pueblos actuales. El puede revelarnos acerca de este mundo atormentado, el futuro a corto plazo y, lo más increíble, el futuro a largo plazo en el Reino de Dios.
Sobre el Autor
Randy Stiver es pastor de la Iglesia de Dios Unida en las congregaciones de Columbus y Cambridge, Ohio, y es un invitado frecuente en el programa de televisión “Beyond Today”.
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