Volver al Colegio
En la historia Bíblica encontramos a muchos hombres y mujeres que vivían con su mirada puesta en el futuro. Ellos terminaron sus “carreras” esperando el “galardón”.
Por Jaime Guinez

Ahora que las vacaciones de verano (en el área del Cono Sur) comienzan a extinguirse, tal vez la idea de retornar a nuestras funciones estudiantiles (universidad o colegio) te provoque sentimientos encontrados.
Puede que el hecho de pensar en retornar a clases te despierte sentimientos de ansiedad frente al sin número de quehaceres que volverás a asumir. Tendrás menos tiempo para las actividades sociales, más ocupaciones, más responsabilidades, etc.
Cuando surgen esos sentimientos debes recordar la meta que te has propuesto, aquel objetivo que has trazado cuando comenzaste. Sin dudas, un año más de estudios te acercará a la meta final que es concluir tu carrera.
La primera ley del éxito es fijarse un objetivo, luego trabajar por medio de
Sub-metas que nos conduzcan al final para lograr el propósito que nos hemos trazado. Ese principio de poner la visión más allá de las circunstancias momentáneas del presente, ayudará a motivarte y enfocar en el fin de tu “negocio”, que es el objetivo final (Eclesiastés 7:8).
En mis tiempos de estudiante y trabajador simultáneamente, una de mis frustraciones era no tener el tiempo y el dinero suficientes para poder compartir con los chicos y chicas de la Iglesia. Pero en mi mente estaba la idea “cuando termine la carrera tendré más tiempo y dinero para hacerlo”... pasaron los años y así fue, logré terminar mis estudios superiores y tuve algo más de tiempo y algo más de dinero para poder compartirlos con mis amigos de la Iglesia.
El Señor Herbert W. Armstrong en la mayoría de sus mensajes orales y escritos, nos incentivaba a poner la mira en el futuro, a proyectarnos más allá del presente. Esa actitud visionaria fue la que ayudó, en gran medida, a desarrollar el sentido de urgencia que él proyectó en los tiempos que Dios lo utilizó para conducir a Su pueblo, la Iglesia de Dios.
En la historia Bíblica encontramos a muchos hombres y mujeres que vivían con su mirada puesta en el futuro. Ellos terminaron sus “carreras” esperando el “galardón”. “Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra” (Hebreos 11:13).
Dios dice que debemos planear obtener ciertas comodidades físicas que nos permiten servir mejor a otras personas y poder honrarlo con nuestros bienes materiales (Proverbios 3:9). Pero muchas veces nos llenamos de objetivos de corto y mediano plazo que están enfocadas en aspectos más físicos, más materiales. Sin embargo, no debemos dejar de lado nuestra meta principal que es ser parte del Gobierno mundial que se establecerá al retorno de Jesucristo. Nuestra meta como cristianos debe ser “...buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33). Cuando nos hacemos el firme propósito de ordenar nuestras vidas de acuerdo a lo que Dios desea de nosotros, el resto de los aspectos físicos y materiales vendrán por añadidura.
Pasado y futuro
Para mantener nuestro interés y la concentración en los aspectos del presente, necesariamente debemos tener en mente el pasado y el futuro.
El pasado nos sirve como el espejo retrovisor del automóvil que nos muestra el camino recorrido y los obstáculos que hemos sorteado, es decir, nos muestra la experiencia que la vida nos ha permitido acumular para saber como se pueden hacer las cosas, como mejorarlas y como no debemos hacerlas.
Sin embargo, el futuro es más incierto y dependerá de como nos conducimos ahora para lograr el objetivo. Si nos detenemos demasiado tiempo consumimos combustible y tiempo para llegar a la meta. Si somos descuidados en la manera como nos conducimos, podemos ocasionar accidentes y dañar a otras personas. En definitiva el futuro depende en gran medida de lo que hagamos hoy día. Por esas razones es importante considerar los aspectos del pasado y el futuro para poder mantener nuestro interés en los aspectos del presente y motivarnos a cumplir de buena manera nuestro cometido actual.
Conclusión
Recordemos entonces que para obtener buenos resultados en nuestras vidas, debemos poner nuestra mira en los objetivos futuros trazados. Como aquellos hombres y mujeres héroes de la fe que resistieron y defendieron sus principios con todo. Lo que realmente los motivó era la fe en el futuro, la esperanza de alcanzar un galardón superior.
El Apóstol Pablo le entregó un importante principio a su joven ayudante Timoteo: “El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero” (2 Timoteo 2:6). Entonces, para poder disfrutar de los beneficios del negocio final, debes comenzar las clases con entusiasmo pensando en el futuro. ¡¡Manos a la obra!!
Sobre el Autor
Jaime Guiñez es ministro de la Iglesia de Dios Unida en la ciudad de Santiago de Chile.
|