Que Opina Dios acerca de las Emociones
¿Por qué Dios nos dio tal variedad de emociones? ¿Pueden nuestras emociones ayudarnos a desarrollar fuertes conexiones con El y con los hombres?
Por Larry Greider
¿Sabías que Jesucristo lloró? Cristo mostró emociones a través de su vida en la tierra como un hombre mortal. Como el Creador de la vida y el Salvador de la humanidad, sabemos mucho de la calidad humana de Jesucristo por las historias que él contaba y por los relatos de su vida por los testigos. ¿Alguna vez pensaste que su ejemplo podría enseñarnos acerca de sus emociones?.
Estar vivos es tener sentimientos y pasiones. La vida tiene sus altibajos. Usted puede emocionarse, estar en desacuerdo, regocijado, y aterrado. No hay nada mejor que estar enamorado o sentirse atraído por alguien que muestra interés en usted.
¿No sería aburrida la vida si nunca hubiera risas o penas, sólo un tedio mecánico de un vivir a diario? Lo que hace a la vida especial son nuestras emociones por las cosas y por las personas. Es casi mágico cuando alguien nos hace reír o cuando esa persona especial te sonríe, entregando un hermoso mensaje de interés sin palabras. El hecho de que nos sonrojemos, nos avergoncemos o derramemos una lágrima nos hace las fascinantes criaturas que somos.
Dentro de mi cerebro en un avión
Mientras veía una película en un avión hace algunos años, hubo una escena que me hizo derramar una lágrima y tener un nudo en la garganta hasta tener que buscar un pañuelo en mi bolsillo. El extraño al lado mío, que también veía la película, notó mi obvia emoción. Estoy seguro que se preguntó por qué yo estaba tan emocionado ya que él no parecía estar afectado de la misma manera.
Más tarde fue su turno de afligirse y secar sus ojos solamente para mirarme y decir “Me llegó también”. Después del incidente conversamos de muchas cosas. Para mi sorpresa, el señor resultó ser un ejecutivo de una línea aérea y me ofreció una tarjeta dorada para mejorar la calidad de mis futuros viajes. Sí, yo cambié mis viajes a primera clase muchas veces después de eso, gracias a la relación con un perfecto extraño iniciada por unas pocas lágrimas arrancadas por los actores de una película.
Mi poca experiencia demostró que el compartir emociones nos puede ayudar a relacionarnos con personas y estrechar lazos de amistad. Pero ¿Qué es lo que me hizo sentirme tan emocionado?
Los científicos han descubierto que el cerebro es estimulado en las amígdalas –un par de grupos neuronales ubicados adentro de los lóbulos temporales intermedios-en el momento en que se gatillan las emociones. Esta área se activa especialmente cuando experimentamos emociones intensas como un deseo pasional o temor. Las amígdalas también participan en el almacenaje de recuerdos asociados con hechos emotivos. Dios nos dio estos asombrosos pequeños órganos. Pero, ¿Por qué?
En la eterna sabiduría del libro de Eclesiastés, Salomón escribió que hay “tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar” (Eclesiastés 3:4). Francamente hay tiempo para casi cada emoción que se nos ha dado. Una persona bien balanceada no teme a las emociones y reconoce que son un regalo de Dios.
Inteligencia emocional
Sentir emociones es estar vivos. Lamentablemente, la gente esconde sus emociones y a veces tratan de alterar sus sentimientos artificialmente con drogas, alcohol o distracciones al alcance de la mano. Muchos de los sicólogos de hoy en día están convencidos de que la inteligencia emocional de una persona, o CE, es un mucho mejor predictor del éxito en la vida que nuestro “inteligencia racional”, o CI. Sin embargo, las emociones te pueden llevar al camino equivocado si no están debidamente condicionadas.
Hay emociones que nos hacen sentir incómodos. Podemos sentir aburrimiento, impaciencia, aflicción, vergüenza moderada, temor, aprehensión, preocupación o ansiedad.
También hay sentimientos emocionales positivos tales como el aprecio, curiosidad, emoción, determinación, confianza y alegría, Para desarrollar inteligencia emocional, que es la habilidad de mostrar la emoción correcta para la causa correcta, es entender el propósito de Dios para nuestras vidas.
Jesús lloró porque vio gente que necesitaba liderazgo. El vio judíos del primer siglo viviendo en un país ocupado como ovejas sin pastor. Hoy vemos mucha gente alrededor del mundo que parece perdida o llevada a relaciones rotas.
También nos damos cuenta que hay una colisión de civilizaciones. Algunos ven la vida de una manera deferente a nosotros. Por ejemplo, es difícil comprender la cruda realidad de los bombarderos suicidas.
Para tener las emociones correctas debemos entender que hay leyes que gobiernan nuestras relaciones con Dios y con nuestros vecinos. Al seguir el camino de vida revelado pos Dios podemos demostrar una inteligencia emocional que intensifica el estar vivos.
Aplauda el bien; odie el mal
Es importante enfocar en las cosas positivas de la vida. Como escribió el apóstol Pablo, “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre,; si hay virtud alguna, si hay algo digno de alabanza, en esto pensad”(Filipenses 4:8).
El odio, por el contrario, es una emoción fuerte que se desarrolla por una reacción a algo dañino o doloroso. Dios nos revela que el pecado es la trasgresión de su ley sagrada. La paga, o resultado, del pecado es la muerte (Romanos 6:23). El pecado también trae mucho dolor a nuestras vidas. El saber que existe una causa y efecto nos ayuda a tomar las decisiones correctas. David dice en los Salmos Los que amáis al Eterno, aborreces el mal; El guarda las almas de sus santos; de mano de los impíos los libra. Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón.” (Salmos 97:10-11). Note el estado emocional de aquellos que son rectos de corazón. David lo describe como gozo. El vivir una vida recta es una buena manera de contrarrestar las emociones negativas de la aflicción, vergüenza, temor, aprehensión, preocupación y ansiedad.
Aunque no es agradable experimentarlas, las emociones negativas pueden animarnos a hacer algunos cambios necesarios en nuestras vidas. Todos sabemos que el estrés es malo para nuestra salud.
Los neurocientíficos de hoy han descubierto que el estrés crónico realmente causa un daño físico a un aparte de nuestro cerebro, el hipocampo, el cual es el responsable del aprendizaje y la memoria (www.trainersdirect.com). No es de sorprenderse entonces que nos cueste pensar apropiadamente cuando estamos bajo estrés.
Las emociones divinas
Las emociones divinas se desarrollan al estudiar el propósito de Dios de la vida. El desea que experimentemos el gozo de la salvación (Salmos 51:12) y “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:7). Cuando nuestro gran Dios creó este asombroso mundo, los ángeles “se regocijaron” (Job 38:7).
Satanás es el dios de este mundo, y quiere que nosotros compartamos su dolor y tormento. Pero si queremos la alegría y felicidad que acompañan a una vida espiritual exitosa, necesitamos entender el propósito de Dios para nuestras vidas. Dios desea que desarrollemos una integridad personal a través de la aplicación de la regla de oro: “Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis” (Santiago 2:8)
Las emociones son maravillosas. Nos hacen sentir vivos y únicos. Tómese el tiempo para oler las rosas y disfrute de una hermosa puesta de sol, acentuada con unas nubes doradas que se tornan lentamente en oscuridad. Déle un abrazo a un amigo, y diga una oración por aquellos que lo necesitan.
Si usted logra sentir profundamente, entenderá lo que Jesucristo sintió cuando vio al pueblo que no tenía guía, y calladamente lloró. Tenemos mucho por qué vivir y necesitamos pulir nuestras habilidades emocionales para llegar a ser un pueblo con una conexión a un Dios real que desea que formemos parte de su eternidad.
Sobre el Autor
Larry Greider es el coordinador de los Campamentos de las Juventudes Unidas y del programa Challenger II. El es también el pastor de la Iglesia de Dios Unida en Los Ángeles, California.
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