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Madurez, una Muestra del Crecimiento

Hoy en día hay un nuevo concepto que se está enseñando en las aulas educacionales, este concepto es conocido como la “madurez emocional”. ¿Qué es en realidad la “madurez”?

Por Jaime Guiñez

Uno de los más destacados pensadores del siglo pasado fue el psicólogo Abraham Maslow (1º de abril 1908 – 8 de junio de 1970), quien presentó su teoría conocida como “Pirámide de necesidades de Maslow”. En dicha teoría él plantea una descripción de la motivación humana, asociada al crecimiento gradual del ser humano hasta llegar a la “madurez”.

madurezMaslow, en su teoría, postula que hay cinco etapas de desarrollo para llegar a la madurez. Cada una de estas etapas debe ser superada para poder pasar al siguiente escalón. Cuando una necesidad está resuelta surge la siguiente, hasta llegar a la cúspide de la pirámide, a la madurez del ser humano. Las etapas a escalar, según Maslow, son las siguientes:

1) Necesidades fisiológicas básicas.

2) Seguridad.

3) Afiliación o pertenencia a un grupo.

4) Reconocimiento del grupo o necesidad del ego.

5) Autorrealización (madurez).

Esta teoría ha estado presente por muchos años en las escuelas de negocios y en las clases de administración. El ser humano ha buscado desde sus inicios respuestas a temas tan fundamentales como el llegar a ser “maduros” social, económica y moralmente.

La madurez emocional

Hoy en día hay un nuevo concepto que se está enseñando en las aulas educacionales, este concepto es conocido como la “madurez emocional”. ¿Qué es en realidad la “madurez”? Una respuesta concisa a esta pregunta sería la siguiente:

“Una persona es emocionalmente madura cuando ha desarrollado en su pensamiento y en su conducta, actitudes que la hacen superar el “infantilismo” y las aplica tanto hacia su persona como hacia el medio que la rodea”.

Siguiendo con este modelo (madurez emocional), se dice que un individuo llega a la madurez cuando logra desarrollar y aplicar en su vida personal los siguientes principios:

- Acepta con gratitud las críticas y las aprovecha para superarse.
- No se entrega a la autocompasión.
- No espera ser tratado con especial consideración por otras personas.
- Sabe controlar sus arranques de mal genio.
- Se enfrenta a las emergencias con serenidad.
- No deja herir fácilmente sus sentimientos.
- Acepta la responsabilidad de sus actos sin escudarse en excusas.
- Reconoce los términos medios, es decir, no todo es blanco o negro, hay matices también.
- Ha aprendido que debe ajustar su voluntad a la de otros, cuando es apropiado.
- Es buen perdedor. Acepta sin quejas ni lloriqueos la derrota o la decepción.
- No se preocupa en demasía por las cosas que no pueden remediarse.
- No se jacta ni se exhibe por acciones que ha realizado, que socialmente son inaceptables.
- Se alegra sinceramente ante el éxito de otros. Ha superado los sentimientos de envidia y celos.
- Tiene amplitud mental para escuchar reflexivamente a otros.
- No busca continuamente defectos o errores en otras personas.
- Planea con anticipación en vez de confiar en la inspiración de última hora.
- Tiene fe en un poder superior.
- Se considera parte integral de la humanidad y se preocupa por contribuir positivamente a los grupos a los que pertenece.
- Aplica con perseverancia el principio “amarás a tu prójimo como a tí mismo”.

La Madurez Cristiana

No es mi intención abordar cada uno de los puntos que muestran a una persona en su madurez, la mayoría de (por no decir todos) los puntos propuestos por las teorías anteriores están basados en principios bíblicos. Sólo me referiré a algunos de ellos, especialmente a los principios propuestos por la teoría de la madurez emocional vistos desde la óptica bíblica.

El Apóstol Pablo nos da la definición de la teoría de la “madurez emocional” cuando dice: “Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño” (1 Corintio13:11). Dejar de lado lo que es de niños, los infantilismos, las rabietas, las pataletas, las discordias por juguetes, las críticas hacia otros, etc. son una muestra de la madurez que debemos ir desarrollando.

Uniendo la madurez con la perfección

En la Biblia encontramos muchos ejemplos e indicaciones para lograr llegar a la “madurez emocional” que Dios desea. Cuando en la Biblia se habla de llegar a “ser perfectos” se está refiriendo precisamente al tema la madurez. Veamos como se usa estas palabras:

1 Corintios 2:6: “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.”

Hebreos 5:13-14: “13Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; 14pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”

La palabra usada en ambos versículos, es del griego “téleios”: Completo (en varias aplicaciones de trabajo, crecimiento, mentalmente y en carácter moral), cualidad de completo, alcanzar madurez, maduro, perfecto. (Palabra 5046, Concordancia Strong, diccionario de palabras griegas, pág 85).

En los ejemplos que veremos más abajo donde se utiliza la palabra “téleios” traducida como “perfecto”, hemos cambiado la palabra traducida en la versión Reina Valera de 1960 por “maduro”. Veamos cómo cambia el sentido o más bien, cómo se entienden mejor estos pasajes usando la traducción más apropiada para el tema que venimos estudiando.

Efesios 4:13: “13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo”

Col 1:28: “28a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar maduro en Cristo Jesús a todo hombre”

Fil 3:12, 15 “12No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea maduro; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús... 15Así que, todos los que somos maduros, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios.”

Algunas otras escrituras en que aparece este mismo concepto de madurez traducida como perfección son las siguientes: Colosenses 4:12; Santiago 1:2-4; Santiago 3:2; 1 Juan 4:18, entre otras.

Conclusión

La teoría de Maslow acerca del proceso de madurez que se lleva a cabo por medio de la pirámide de necesidades, nos muestra la evolución mental que el hombre debiera experimentar con el paso de los años.

La teoría de la “madurez emocional” puede ayudarnos a comprender ciertas características que según esta postura, tiene una persona madura.

Pero la Biblia, a parte de mostrar aquellos principios y características que debe tener un cristiano, nos da también las herramientas para lograr llegar a la madurez que Dios desea de sus hijos. En la medida que seamos capaces de desarrollar el fruto del Espíritu de Dios, de volcar nuestra atención más en los otros que en nosotros mismos, cuando seamos capaces de enfrentar la vida con optimismo, reconociendo nuestras limitaciones... estaremos en camino a la perfección, que no es más que la madurez que Dios desea de nosotros.

Jesucristo nos instruye y nos ordena: “48 Sed, pues, vosotros perfectos (maduros), como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto (maduro)” (Mateo 5:48).

Sobre el Autor
Jaime Guíñez es ministro de la Iglesia de Dios Unida en Chile.

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