Un Calamar Que Desafía a la Evolución

Los cientificos no pueden explicar cómo este calamar pudo desarrollar la habilidad de capturar y usar pequeñas bacterias exactamente en el lugar apropiado de su cuerpo y crear un lente precisamente para ese fin.

Por Mario Seiglie

arrow“Rápido, vamos a ver las olas fosforescentes”, exclamó Aarón. La fiesta en la playa estaba terminando y varios de nosotros nos acercamos a la marea esa noche. Nos sobrecogimos al ver la luminosidad verdosa de las olas. Este fenómeno, llamado bioluminiscencia, es el resultado de millones de pequeñas bacterias que encienden sus células mientras son volcadas por el oleaje.

Fui testigo de otra prueba en contra de la teoría de la evolución.

Un Calamar Que Desafía a la EvoluciónEn las afueras de la costa de Hawai, existe un calamar muy especial, el calamar bobtail. En efecto, usa esas bacterias bioluminosas como una linterna para hallar alimento y para esconder su sombra de los depredadores. Lo más increíble es que posee un lente justo para ajustar la intensidad de esta luz.

Es uno de los ejemplos más sorprendentes de simbiosis—el convivir de dos especies distintos para su mutuo beneficio—algo que da a los evolucionistas dolores de cabeza.

No pueden explicar, por ejemplo, cómo este calamar pudo desarrollar la habilidad de capturar y usar estas pequeñas bacterias exactamente en el lugar apropiado de su cuerpo y crear un lente precisamente para ese fin. Un grupo de expertos que examinó a este calamar y las bacterias admitió, “Cómo no se pueden iniciar en un laboratorio la asociación entre animales y bacterias, los mecanismos no se han explorado”.

Existen muchos factores que deben funcionar exactamente para lograr lo que este calamar hace con la luz. Los evolucionistas, en cambio, insisten en que los animales solo se desarrollaron por un proceso lento y paso a paso a través de la fuerza ciega de la mutación y la selección natural.

Sin embargo, los calamares, como otros animales, operan mediante el instinto—un modo programado de comportamiento y de supervivencia. No están concientes de lo que están haciendo—sencillamente siguen sus instintos—para nuestro asombro.

Este calamar se mantiene enterrado en la arena durante el día y sale para alimentarse de noche. Es entonces cuando opera su increíble habilidad para alumbrar la oscuridad. ¿Cómo lo logra?

Poco antes de nacer, el calamar empieza a acumular el tipo correcto de bacteria de entre miles de candidatos.

Un científico escribió: “La habilidad de este calamar para iluminar la oscuridad depende de una bacteria simbiótica. Entre miles de criaturas que nadan derredor, la bacteria Vibrio fischeri y este calamar parecen tener ojos solo para ellos. El calamar no permite que otros tipos de bacteria habiten el receptáculo que tiene”.

Muy interesante--un calamar que sabe exactamente qué tipo de bacteria debe escoger de entre miles que existen. ¿Está conciente de lo que está haciendo—o ha sido programado para realizarlo? ¿Tiene más sentido que esto fue diseñado por un Creador supremamente inteligente, o por la casualidad que propone de la evolución?

Además, es asombroso cómo esta bacteria se ilumina solo cuando hay suficientes de ellas—¡y estamos hablando de millones de ellas! Cada bacteria solo emite una luz pequeñísima que no le serviría al calamar. Pero a través de un proceso llamado quórum de detección, (GS -- quórum sensing) en que las bacterias solo se prenden cuando llegan a cierta cantidad—y es precisamente esa poderosa luz lo que el calamar necesita.

Así, el calamar se beneficia de esta bacteria y la bacteria también saca provecho, al ser alimentada de los nutrientes que necesita—carbón y nitrógeno en forma de proteínas y péptidos. Ahora bien, ¿cómo pudo el calamar saber a través de la evolución lo que la bacteria come? ¿Acaso probó diferentes alimentos hasta que la bacteria por fin quedó satisfecha y decidió quedarse? Suena bastante ridículo, ¿verdad? Pero ningún evolucionista se atreve hacerse tal pregunta.

Lo siguiente, que casi sobrepasa los límites de la credulidad, es que el calamar no puede alimentar tantas bacterias cada día, y entonces, ¿qué hace? Pues tiene aberturas especiales que echan 95% de las bacterias del lugar ¡cada mañana! Pero eso no es un problema, pues las bacterias se reproducen exactamente el 95% cada día, y así se convierten en la linterna confiable del calamar para su cacería nocturna. Todo funciona a las mil maravillas—y cada paso es cuidadosamente orquestado.

Todo esto muestra claramente un comportamiento diseñado—el de dos completamente distintas criaturas que literalmente encajan como anillo al dedo, y ambos se necesitan para sobrevivir. Sin embargo, cada paso tuvo que ocurrir en el preciso instante para que funcione. Con un componente que falte, nada funciona.

Otra vez, preguntamos: “¿Qué tiene más sentido para crear ese increíble simbiosis—la Creación o la Evolución?” ¿Qué piensas tú?


Mario Seiglie es pastor de las congregaciones de la Iglesia de Dios Unida en Garden Grove, California, y Honolulu, Hawaii.

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