El Poder de Creer
Cuando visualizamos claramente en nuestra mente nuestras metas, podemos alcanzarlas, sin importar los obstáculos que tengamos que vencer.
Por Francisco Solórzano
Cuando empieza el año, muchos jóvenes se dan a la tarea de hacerse nuevos propósitos y fijarse metas. Ciertamente es una tarea encomiable, porque de esta manera podemos visualizar lo que deseamos en la vida y cómo alcanzarlo. Pero lamentablemente muchas de estas promesas y metas se quedarán escritas, sin llegar a ser una realidad.
¿Qué podemos hacer para cumplir con nuestras metas en la vida? Estas pueden ser materiales, intelectuales y espirituales o de de carácter individual o familiar. Terminar una carrera universitaria, conseguir un mejor empleo, llegar a tener ciertos bienes materiales, encontrar a la chica ideal, contraer matrimonio o reafirmar nuestra fe, son algunas de las metas que puedes considerar.
Imágenes
La mente piensa en imágenes, no en palabras. De modo que cuando fijamos en nuestra mente una imagen de lo que queremos y trabajamos con entusiasmo, dedicando nuestro tiempo y esfuerzo, esta se puede hacer una realidad. El rey David mencionó que Dios nos concederá nuestras peticiones según nuestros pensamientos. “Deléitate asimismo en el Eterno, y el te concederá las peticiones de tu corazón” (Salmo 37:4).
Así que, sería una buena idea tomar nuestra lista de oraciones y convertirla en imágenes para fijarlas en nuestra mente. Podemos ser lo más precisos y específicos que podamos. Incluso podríamos recortar fotografías de revistas o bajar imágenes en el Internet que reflejen lo que queremos alcanzar, según el “deseo de nuestro corazón”. Este principio se expresa en la fórmula: I + V = R (Imaginación + Vivacidad = Realidad).
Sin imaginación no podemos crear ese mundo de visiones que representan nuestra vida muchas veces con más realismo que la propia realidad. Pero para cumplir nuestras metas no basta con esa llama que arde en nosotros. Necesitamos perseverar, lo cual no es otra cosa que la voluntad sostenida, la cual debe ejercitarse todo el tiempo. Como lo expresara el rey Salomón, “Todo lo que te viniere a la mano por hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, a donde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría. (Eclesiastés 9:10).
Fijando metas
Establecer metas es una fuerza poderosa para la motivación humana para convertirlas en una realidad. Al fin y al cabo, Henry Ford tenía razón cuando expresó: “Ya sea que pienses que puedes o que no puedes, tienes razón”.
Tendremos más posibilidad de triunfar si empezamos a escribir nuestras metas en la juventud, aunque esto no quiere decir que no podamos cumplir con nuestros deseos cuando seamos adultos. Debes tener un propósito definido en tu mente y no esperar a que las cosas sucedan. Puedes clasificar tus metas en diferentes categorías, por ejemplo: estudios, deportes, viajes, lecturas, etc.
Persistencia
Cuando sentimos el deseo y la inspiración de completar una tarea, ejercemos la vocación que Dios nos ha concedido, respaldados por las facultades naturales que poseemos. Pero cuando no le ponemos voluntad y constancia a nuestra labor, el genio mismo es impotente y quedamos en la categoría de aquellos que solamente quisieran ser, o hubiesen podido ser o alcanzar. Si a veces no logras cumplir tus metas es porque te falta resolución, voluntad tenaz y persistencia para acometer diariamente la tarea que has resuelto hacer. Cuando actuamos así, somos como la llama de una lámpara que agoniza por falta de aceite y alumbra muy poco. Es preferible una pequeña luz persistente y tranquila.
La siguiente historia es un ejemplo de persistencia. Un muchacho de un barrio pobre deseaba fervientemente llegar a ser un Disk Jockey. Todas las noches tomaba su radio transistor y se encerraba en su imaginaria estación de radio instalada en su cuarto. Utilizando un cepillo como micrófono, presentaba los discos a sus “radio-escuchas”.
Un día se dirigió a una estación local de radio para solicitar trabajo. El gerente preguntó, “¿tienes alguna experiencia en radio-difusión?” El muchacho respondió, “no señor”. “Entonces, me temo que no tenemos un empleo disponible”, replicó el gerente. Pero este joven tenía en su mente el propósito de ayudar a su madre adoptiva a comprar una casa, así que ser un Disk jockey era una meta urgente. Su madre siempre le había enseñado a seguir sus sueños, así que estaba seguro que podría obtener este empleo, aunque debiera luchar y esperar un tiempo.
Regresaba a la estación de radio cada semana, preguntando por alguna vacante. Finalmente, el gerente le dio la oportunidad de trabajar como un muchacho para hacer mandados. Compraba café o comidas para los disk jockeys porque no podía abandonar el estudio. Luego, por su entusiasmo en el trabajo, le dieron la oportunidad de manejar una limosina para transportar celebridades.
Cuando el joven entraba a la cabina, observaba como hacían su trabajo los DJ frente al panel de control. Realizaba su trabajo con entusiasmo y continuaba preparándose para cuando la oportunidad se presentara. La ocasión llegó cuando un día, el único presentador de turno se sintió mal y no pudo continuar en el aire. Finalmente, recibió la llamada que estaba esperando. “Te habla el gerente general, ¿sabes cómo operar los controles?” “Si señor”, respondió. Se acomodó frente a la torna-mesa y con gran entusiasmo condujo el programa como todo un profesional de la radio.
Este joven tenía en su mente la imagen de lo que quería llegar a ser y, además, se había preparado para cuando llegara la oportunidad. Así que, desde ese día, se convirtió en un locutor de radio y televisión exitoso.
Es muy importante que establezcas metas en tu vida. Para alcanzarlas, debes tener una mentalidad positiva. También debes fijar en tu mente las imágenes de lo que deseas ser y trabajar duro para conquistarlas. De esta manera y con el apoyo de Dios, podrás llegar a ser el hombre de éxito que anhelas en esta vida y estarás preparado cuando se establezca un nuevo orden.
Francisco Solórzano es miembro de la Iglesia de Dios Unida en Guatemala y es traductor colaborador de Jóvenes Hispanos Unidos.
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