¿Donde Estarás en 5 Años Más?
Cuando levantamos un poco la mirada hacia el horizonte podemos ver el futuro que nos espera.
Por Por Gerardo Roig
Muchas veces en nuestras vidas quisiéramos la ayuda de una bola de cristal para ver lo que sucederá con nosotros en el futuro.
Todos en algún momento de nuestra existencia intentamos predecir lo que esta por venir. Nos ponemos ansiosos por los resultados de lo que estamos haciendo. Es mas, muchos seres humanos equivocadamente buscan respuestas a lo por venir en métodos totalmente erróneos y peligrosos por estar absolutamente reñidos con lo que ordena Dios.
Estas personas dentro de su angustia o desesperación por saber qué sucederá con sus vidas buscan la ayuda de espiritistas, tarotistas u otros personajes que hacen uso de un sub-mundo espiritual para averiguar lo que les depara el futuro. Año a año se publican las predicciones de estas personas respecto al año entrante, pero lo cierto es que ninguna de estas personas es capaz de predecir cual será el numero ganador de la lotería del mes.
Dios condena estas prácticas. Y si bien es cierto que El nos revela Su plan para la humanidad también no es menos cierto que no nos revela exactamente lo que sucederá con cada uno de nosotros en esta vida, porque El decidió dentro de su inmensa misericordia darnos el libre albedrío, y esta libertad es tal cual se entiende: libertad de hacer lo que queramos con nuestras vidas pero con la condición de dar cuenta de nuestros actos en algún momento.
Cuando recién nacemos somos cuidados por nuestros padres y no somos responsables por nuestros actos, estamos muy pequeños y no tenemos conciencia de nuestra existencia, pero cuando ya somos adolescentes o adultos la cosa cambia y ahí sí somos responsables de nuestros actos así como también el de forjar nuestro futuro, futuro que no solo nos involucra a nosotros mismos sino que también involucra a los que nos rodean y hay que tener mucho cuidado cuando decimos: “ Es mi vida y que” porque debemos tomar en cuenta que detrás de nosotros hay seres que nos quieren y se afectan cuando tomamos una decisión equivocada y por el contrario se alegran y enorgullecen cuando se hacen bien las cosas. El hacer bien las cosas tiene un costo.
Nada es gratis en esta vida, pero sin duda que a quien se esfuerza por hacer lo mejor con su vida tarde o temprano cosechará lo que sembró, es la ley de la vida y dicha vida es cortisima. No nos damos cuenta cómo pasamos de la niñez a la adolescencia y de ésta etapa pasamos a ser adultos casi sin darnos cuenta. Al poco andar nos vemos en el umbral del adulto mayor. El problema es que no somos concientes de la velocidad con que transcurre la vida durante nuestra juventud y por lo mismo es que no aprovechamos esa etapa o periodo de nuestras vidas la cual se caracteriza por estar esta llena de energía y ganas de hacer cosas.
Que la juventud se caracterice justamente por la energía no es una coincidencia, es parte del diseño de Dios porque El sabe que son justamente en esos años donde se debe forjar el futuro, El sabe que principalmente es en esos años donde se debe planificar la vida y esto involucra la profesión, la escogencia de una pareja para toda la vida y principalmente definir nuestra relación con Dios.
El tiempo no se detiene. Transcurre sin que nadie lo detenga o apure y los años pasarán no importando nuestra existencia o nuestros deseos. Esto es así y fue diseñado de esta manera por el Creador de todo el universo.
Si entendemos esto a temprana edad entonces el tiempo puede ser nuestro mejor aliado. Si no lo entendemos así entonces el tiempo será nuestro enemigo porque entenderemos que nuestra vida tiene un propósito, el cual se llevara a cabo dentro de nuestra existencia. Lo que hagamos con nuestra vida dentro de los próximos 5 años dependerá exclusivamente de nosotros. Podemos sembrar todo lo que queramos para después en su tiempo cosechar. O bien podemos esperar a ver cómo pasan los días y los años sin que nada hagamos, lo que por supuesto traerá sequía a nuestras vidas tarde o temprano.
Recuerdo una historia que leí una vez y tenia relación justamente con esto. El relato hablaba de una joven que estaba egresando de enseñanza media y estaba muy cansada de estudiar, por lo que quería descansar un tiempo antes de postular o entrar a la universidad, pero decidió pedir consejo a su profesor preferido, quien siempre le ayudaba cuando le pedía consejos. Enfrentó al profesor y le comentó que había decidido dejar de estudiar por algún tiempo. Ella esperando escuchar una respuesta amable, se encontró con una sorpresa. El profesor le contesto secamente “mira, hagas lo que hagas los próximos cinco años pasaran de igual manera”
Cuenta ella que esta respuesta la dejó muy molesta porque esperaba una orientación más amable y consideraba. Sintió que el profesor había sido muy duro. Se fue a casa con esa sensación de no haber sido escuchada. Pero ya más tranquila reflexionó sobre lo dicho por el profesor y comenzó a entender el sentido de lo que en un comienzo le pareció un mal consejo. La carrera que supuestamente estudiaría duraba cuatro o cinco años haría que al final de esos años ella podría ser un profesional. O bien podría quedarse en casa y no hacer nada. En otras palabras, ella podía decidir donde estaría dentro de los próximos cinco años. Cuando la señorita en cuestión entendió eso fue y le agradeció al profesor.
La historia termina relatando que esta joven entendió el alcance de lo dicho por su profesor y continuó sus estudios, los cuales concluyó al cabo de los siguientes cinco años. Esto le permitió graduarse.
Esta historia habla del camino que se debe tomar a la hora de enfrentar decisiones importantes en la vida. Normalmente en la juventud recién se deben tomar decisiones que nos marcarán para el resto de la vida. Eso tiene que ver con los estudios superiores y la elección de la pareja. En esta etapa se debe incluir al consejero mas amoroso que existe y que esta disponible las 24 horas del día para nosotros. Solamente tienes que dirigirte a El y pedirle que guíe tu vida, que te ayude a aprovechar bien el tiempo. Y no solo nuestra proyección debe ser a cinco años, sino para toda la vida.
Cuando levantamos un poco la mirada hacia el horizonte podemos ver el futuro que nos espera. Podemos ver las promesas que se harán realidad en un futuro cercano para todos nosotros. Ustedes jóvenes son parte de esas promesas, solo tenemos que esforzarnos por aprovechar sabiamente el tiempo que se nos ha dado.
Ninguno de nosotros tiene una bola de cristal para adivinar el futuro. Que bueno que sea así. Solamente tenemos la certeza de que existe un Dios y que existe un plan para la humanidad. Está es la promesa de una vida justa, buena y eterna, donde estaremos ayudando a continuar con la expansión del Gobierno de Dios y de Su Hijo.
Dios esta observando nuestro quehacer en la tierra y El siempre esta dispuesto a cargarnos cuando estamos cansados, si se lo pedimos. Pero El espera que cada uno de nosotros hagamos nuestra parte a la hora de enfrentar los desafíos. Por eso que el donde estarás dentro de los próximos cinco años solo depende de ti. La vida es esencialmente un compromiso y un trabajo, pero si esto no se hace bajo la dirección de Dios entonces al cabo de unos años no le encontrarás sentido a tu existencia. Dios es esencial en nuestras vidas. La vida comienza con El. Es por eso que nuestra proyección no debe ser solo a cinco años. Debemos proyectarnos como personas a miles de años, porque esa es la promesa de Dios.
Hay un pasaje en la Biblia que me gusta mucho porque nos habla claro de lo que debemos hacer en la vida, pero a la vez nos dice que no estamos solos a la hora de los desafíos
Josué 1:9 "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas".
Dios es nuestro Padre y es El en persona quien nos dirige y nos cuida si se lo permitimos. Por eso, muchachos, dejen que Dios guié sus vidas y verán que la cosecha será abundante en su momento. Hagan suyo este pasaje para que en cinco años más puedan hacer un recuento o un balance positivo de lo logrado. Pero no olviden que primeramente debe estar presente en sus mentes la fuerza y el cariño de Dios en sus vidas. Comprueben que Dios sí cumple con lo que promete.
Gerardo Roig es Diacono en la ciudad de Santiago de Chile y junto a su esposa ha apoyado a la juventud del area.
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