¿Cuál es el sexo débil?
Cuando comprendemos la intención de Dios desde el principio, comprendemos que esta es una pregunta absurda.
Por Lauro A. Roybal
¿Qué respondería usted a esa pregunta? Si es varón, tal vez se vería tentado a decir: “La mujer” Si es mujer, tal vez se vería tentada en decir: “El hombre” Pero, en un principio ¿habrá existido en la mente de Dios el término “sexo débil”?
Cuando Dios creó al hombre, ¿acaso tenía en mente la creación de la mujer? ¿Cuál habrá sido la intención de Dios en el principio, cuando creó al hombre y a la mujer? ¿Habrá pensado que uno de ellos sería creado como un ser más débil que el otro o como ciudadano de segunda categoría?
En el Principio
Todos conocemos la historia de Génesis cuando Dios creó a Adan y a Eva en el sexto día. En Génesis 1:26 leemos que Dios creó al hombre a imagen Suya, pero éste término no se refiere solo al varón sino a toda la humanidad, así que podemos decir, sin temor a equivocarnos, que la mujer fue también creada a imagen y semejanza de Dios. La mujer tiene atributos de Dios. Génesis 1:27 dice: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”.
De estos versículos no podemos inferir que la mujer es el sexo débil o inferior al hombre, ni vice-versa. Sin embargo, si tuviéramos que escoger uno de los dos sexos como más débil que el otro, la mujer tendría mejores argumentos para demostrar que sería el hombre, ya que al hablar de por qué al principio actuaron en contra de Dios, resulta que Eva, la primera mujer, fue engañada por el mismo Satanás, el padre de la mentira y potentísimo adversario, pero no así Adán, quien siguió a su mujer, una sencilla y hermosa criatura, un delicado ser humano, en su desobediencia. ¿Quién fue el sexo débil entonces?
En realidad, cuando comprendemos la intención de Dios desde el principio, la pregunta: ¿Cuál es el sexo débil? es una pregunta absurda. Veamos por qué.
No fueron semanas, ni meses, ni años después de la creación de Adán cuando Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo le haré ayuda idónea para el” (Génesis 2:18). Dios ya tenía en mente la creación de la mujer cuando creó al hombre. Eva era equiparable a Adán—hecha de la misma sustancia que Adán, de los mismos materiales de la tierra y con los mismos componentes químicos y físicos. Ambos fueron creados como una unidad, con un propósito increíblemente grande y trascendental. Malaquías 2:15 nos lo describe diciendo: “¿No hizo él un solo ser, en el cual hay abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios”. Dios desea tener una familia, hijos e hijas, y lo está logrando por medio del matrimonio entre un hombre y una mujer unidos hasta que la muerte los separe.
En realidad hablar de cuál es el sexo débil, cuando hablamos de la creación de Dios, es absurdo, porque todo lo que Dios creó era bueno y estaba completo. Génesis 1:31 dice: “Y vio Dios todo cuanto había hecho, y era bueno en gran manera. El haber creado hombre y mujer fue precisamente porque Dios estaba, y está aún, buscando una descendencia; Dios está en búsqueda de una familia y la encuentra en los hijos de las parejas unidas por medio de un matrimonio legítimo y a la manera de Dios.
En Efesios 5 Dios nos revela otro propósito que tuvo en mente al crear al hombre y a la mujer. Como cristianos debemos de estar concientes de que debemos de estarnos preparando para casarnos con Cristo en su venida. La gran lección espiritual de que la Iglesia se case con Cristo es comprender y vivir apropiadamente como esposos y esposas dentro de un matrimonio y dentro de las leyes de Dios, ahora.
Es muy importante comprender cuál es el destino, tanto del hombre como de la mujer, y la razón por la cual creó Dios a ambos. Deberíamos poder deducir de la Biblia que la mujer no fue hecha, en ninguna manera, inferior al hombre, ya que la creación de la unidad familiar en el matrimonio revela el misterio del matrimonio de Jesucristo con su Iglesia.
Ciertamente Cristo no intenta casarse con una subespecie inferior a la suya (la divina), sino que se casará con los santos resucitados hechos inmortales en forma, imagen y sustancia exacta a la de El mismo. Cristo tomará a su mujer y existirán en el mismo plano inmortal. Todos, hombres y mujeres, seremos transformados y seremos como Cristo es, con cuerpos inmortales.
El hecho de que Dios haya puesto al hombre como cabeza de la mujer, no significa que ella sea el sexo débil. No es cuestión de superioridad o inferioridad. Dios los diseñó diferentes y tanto al esposo como a la esposa les ha dado un propósito y una función definida en esta vida física. La mujer por ejemplo, fue creada para ser esposa, madre y más importante, ser el tipo y ejemplo de lo que debería ser la Iglesia espiritual de Dios. ¡Qué papel tan especial y maravilloso! Al hombre lo creó para ser su cabeza y amarla como Cristo amó a su Iglesia. En la realización de sus papeles, ambos crean carácter y cumplen con el propósito que Dios tiene en mente para ellos en sus vidas.
En toda la historia de 6 mil años de la humanidad, jamás ha existido una sociedad que haya comprendido en realidad la intención que Dios tuvo al crear tanto al hombre como a la mujer desde el principio. Por eso se hacen preguntas absurdas como: “¿Cuál es el sexo débil?” Pero la razón majestuosa siempre ha estado oculta como un tesoro escondido entre las páginas de la Biblia. Si busca allí, Dios le revelará que no hay sexo débil, sino que cada uno de ellos fue creado a imagen y semejanza de Su poder; que cada uno tiene un papel diferente y crucial que desempeñar antes de llegar a las bodas del cordero para casarse con su Creador.
El único sexo débil ahora, en realidad, es aquél que se siente superior a la otra mitad de la población humana creada a imagen y semejanza de Dios.
Sobre el Autor
Lauro A. Roybal es ministro de la Iglesia de Dios Unida en la ciudad de Monterrey, México.
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