¿Qué tanto importa la letra de las canciones?
Lo que entra en tu mente puede afectar tus pensamientos y tus acciones.
Por Larry Greider
¿Has escuchado a alguien cantando sólo mientras trabaja o conduce? ¿O tu mismo tarareando una tonada cuando la escuchas por las bocinas de un centro comercial o mientras esperas en el teléfono? Las canciones y la música pueden entrar en nuestra mente sin que nos demos cuenta que estamos en sintonía.
Constantemente somos bombardeados con sonidos y es fácil dejarnos llevar por la corriente sin discernir su conveniencia. Los sonidos, la música, las voces, la radio o el sonido de fondo de la televisión dejan una huella en nuestra psiquis.
Cuando escuchamos ciertos temas una y otra vez, podemos incorporarlos en nuestro subconsciente—aún aquellas ideas dañinas. ¿Es posible que escuchemos letras empaquetadas en decadencia o música que con su ritmo nos induzca a creer en una mentira—o ser persuadidos a seguir la ruta hacia la rebelión?
La música puede ser un motivador poderoso del ánimo. Como lo expresa una banda en las siguientes líneas de la canción "Impacto":
"Hago impacto en las vidas
a través de la verdad
y la mentira.
Domino tus ojos
y les dejo un mensaje grabado en la memoria para siempre…
grabado en tu memoria para siempre…
Lideo personas todos los dias
Siempre en la senda correcta
Nunca los pierdo
y les dejo un mensaje grabado en la memoria para siempre…"
Impacto de hecho (no piensen que apruebo esta música).
Lamentablemente, algunos de los más famosos cantantes pueden confundir con el mensaje que envían a su audiencia. Britney Spears, cuya triste declinación se muestra en los titulares, inició su carrera como una energética y talentosa joven, pero su vida está llena de contradicciones. Us Magazine nos vierte el siguiente comentario sobre su música, que debería poner a pensar a sus escuchas: "Ella todavía es una inquietante contradicción: una cenicienta hipersexual que combina la inocencia de Disney con un toque impúdico antiguo” (www.goodfight.org/e_bspears.html). Esto se refleja, no solamente en su imagen, sino en la letra de sus canciones.
Un cristiano debe ser cauteloso cuando escucha la letra de su música, porque “es tan equivocado cantar una mentira como vivirla”. Lo que escuchas afecta tu ánimo, tu mente y finalmente tus acciones. Jesucristo dijo que sus discípulos serían santificados por su palabra y su palabra es verdad (Juan 17:17). ¿Porque debería un Cristiano permitir ser engañado y tentado por la fantasía de algo que no es de su interés?
Las palabras pueden guiarnos hacia una vida plena o inducirnos al pecado. Los conceptos divinos pueden inspirarnos y motivarnos a hacer la diferencia en el mundo y en nuestras propias vidas.
El apóstol Pablo aconsejó: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones" (Efesios 5:18-19).
Dios nos ha creado con emociones para llenar nuestras vidas y batallar con una amplia variedad de experiencias. Tenemos que usar el autocontrol para estar seguros de no aceptar aquellos conceptos que nos pueden dañar o que se graban en nuestras mentes. Debemos guardar nuestro corazón y nuestra mente y estar alertas ante la tentación que sigue el camino hacia la oscuridad.
Si quieres ser exitoso y positivo, debes llenar tu mente con conceptos que animan y que son verdaderos. Muchas canciones son positivas y motivan a crecer como miembros potenciales en la familia de Dios. Aquellas canciones que nos levantan el ánimo y que nos transmiten emociones correctas son dignas de escucharse.
La escritura nos aconseja: "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. (Colosenses 3:16-17).
Esto no quiere decir que tienes que escuchar música sacra todo el día. Muchas canciones tienen letra apropiada, pero a menudo la música y el ritmo dominan y fácilmente se pierde el mensaje que el cantante desea comunicar en palabras. Se requiere esfuerzo para escuchar la letra y decidir si verdaderamente deseamos que este mensaje entre en nuestro cerebro.
Al rey David le encantaba la música, lo mismo que a Dios. El hizo la música y nos instruye sobre aquellas canciones apropiadas para ser cantadas en su templo. Los ángeles cantaron de gozo cuando Dios creó la tierra (Job 38:7). Sólo podemos imaginar la belleza y claridad del mensaje y la poderosa armonía y precisión de las melodías que debieron ser ejecutadas alrededor del Trono de Dios.
La próxima vez que bajes una canción desde Internet a tu iPod o sintonices tu radio favorita, pregúntate si realmente deseas que el contenido de la letra invada tu mente. ¿Es un mensaje con el que puedes estar de acuerdo y disfrutar? Recuerda: pensar verticalmente requiere esfuerzo. Disfruta tu música, pero cuídate de mensajes ocultos que puedan afectarte más de lo que te imaginas. VT
Sobre el Autor
Larry Greider es director nacional de los campamentos para los jóvenes y ministro de la Iglesia de Dios Unida en las congregaciones de Los Ángeles, California.
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