Sansón: Un hombre que escogió el camino más difícil para cumplir el propósito de Dios
Algunos se quedan perplejos al saber que este hombre, a pesar de sus desaciertos, se encuentre entre los campeones de la fe del libro de Hebreos 11. ¿Qué hizo para merecer este privilegio y qué podemos aprender de su vida?
Por David Treybig
Pregunta a cualquiera quién fue el hombre más fuerte de la Biblia y casi siempre escucharás el nombre de Sansón.
Al fin y al cabo, no todos los días se escucha que un hombre, en un solo día, haya matado 1,000 hombres mano a mano en combate, armado solamente con una quijada de burro, Sansón fue uno de los más duros adversarios (Jueces 15:15). La vida peculiar de este hombre que vivió durante el período de los Jueces, hace unos 3,000 años, nos deja una lección para nuestros días.
Los padres de Sansón no podían tener niños cuando el “Angel” (un mensajero de Dios) le apareció a la mujer que sería su madre. Ella y su esposo Manoa se percataron que el mensajero era el mismo Dios (Jueces 13:21-22; comparar con Exodo 3:1-14). No era Dios el Padre, a quien nadie ha visto o escuchado (compare Juan 5:37), sino la Palabra divina de Dios, quien más tarde sería Jesús (vea Juan 1:1-3, 14). Esta aparición fue, por supuesto, un evento extraordinario.
El mensajero divino le dio a la madre de Sansón las buenas nuevas. Ella iba a tener un niño. Pero le dijo que durante su embarazo se cuidara de no beber alcohol y alimentos contaminados y, una vez que el niño naciera, nunca le cortara el cabello porque iba a ser un Nazareo, dedicado a Dios desde su nacimiento (Jueces 13:5). Este era otro requerimiento inusual.
Habiendo crecido Sansón bajo los términos del juramento Nazareo – no bebiendo alcohol, ni alimento contaminado y sin cortarse el cabello jamás, significaba su dedicación a Dios— algo también muy peculiar. Aparentemente este juramento se seguía por un tiempo, pero Sansón lo haría de por vida. Incidentalmente, Sansón es el primer hombre Nazareo en las escrituras.
Estos eventos alrededor de la concepción de Sansón fueron claramente extraordinarios, además del sorprendente anuncio hecho por el Angel del Señor. Sansón, con la ayuda de Dios, iba a empezar a liberar a Israel de manos de los Filisteos (verso 5).
Tal y como se les había dicho, Manoa y su esposa pronto tendrían un niño a quien llamarían Sansón. Dios bendijo a Sansón y a medida que crecía lo fortalecía con su Espíritu (versos 24-25).
Cuando consideramos la vida de Sansón, es importante entender que Dios no está llamando hoy a todos los hombres para imitar su conducta. Como una nación física y carnal, la antigua Israel tenía que luchar contra otras naciones. Los Cristianos del nuevo testamento, sin embargo, tienen su visión en una futura ciudadanía en el Reino de Dios, la cual no es de este mundo y no luchan una guerra física, sino con ellos mismos para convertirse en ministros en pro de la vida y no de la muerte (ver Mateo 5:38-39, 43-44; Juan 18:36; 2 Corintios 3:6).
Dios le encomendó a Sansón el trabajo de debilitar a la nación de los Filisteos durante el periodo de los Jueces de Israel —Un trabajo que no es para la gente de nuestro tiempo. Además, como cualquiera, Sansón hizo cosas correctas y también cometió errores.
Sansón se enamora
Tan pronto como Sansón maduró, vio a una mujer filistea en Timnat con quien decidió casarse (Jueces 14:1-2). Sus padres le aconsejaron sabiamente que no se casara con alguien fuera de su fe (versos 3-4). Pero Sansón estaba firme en su deseo. Aunque su decisión no era sabia, Dios utilizó esta situación como un “movimiento contra los Filisteos”.
De camino a Timnat, Sansón fue atacado por un león. Con la ayuda del Espíritu de Dios, milagrosamente rasgó al león con sus manos (verso 6). Entonces visitó a su novia para, aparentemente, establecer un compromiso para su boda (verso 7).
Cuando la fecha se aproximaba, Sansón viajó de regreso a Timnat y decidió chequear el cadáver del león que había matado en su viaje anterior. Para su sorpresa, un enjambre de abejas había establecido un panal en el cadáver y habían producido miel.
En la fiesta de su boda Sansón decidió usar esta experiencia para proponer un acertijo para 30 Filisteos. Si ellos lo resolvían correctamente en siete días, el les daría 30 vestidos de lino y 30 vestidos de fiesta. Si no, ellos tendrían que darle la misma cantidad de ropa. El acertijo era: "El devorador salió por comida y del fuerte salió dulzura" (verso 14).
Para asegurarse de tener la respuesta correcta y ganar la apuesta, los 30 Filisteos amenazaron de muerte a la novia de Sansón y a su familia si no les decía la respuesta al enigma de Sansón. La prometida de Sansón lloró sobre su hombro y le dijo “solamente me aborreces, y no me amas, pues no me declaras el enigma que propusiste a los hijos de mi pueblo" (versos 1-6).
Finalmente Sansón le dijo la respuesta —que las abejas habían producido miel en el cadáver de un león —en el séptimo día se los dijo a los 30 Filisteos. Cuando ellos le dieron a Sansón la respuesta correcta, él supo que ellos habían obtenido la respuesta de la mujer con quien habría de casarse.
"Entonces el Espíritu de Dios vino sobre él, y descendió a Ascalón y mató a treinta de sus hombres, tomó sus ropas y les dio esta ropa a aquellos que le habían explicado el acertijo. Encendido en enojo se volvió a la casa de su padre. Y la mujer de Sansón fue dada a su compañero, al cual él había tratado como su amigo” (versos 19-20).
Este matrimonio con alguien fuera de su fe había sido una tragedia terrible con múltiples efectos. Los ojos de Sansón le habían engañado, pensando que una mujer de una religión diferente era con quien debiera casarse. La mujer traicionó a su esposo y trajo sobre sí y sobre su familia una amenaza.
Lo único bueno de esta lamentable cadena de hechos fue que Dios, a través de Sansón, debilitó a la nación de los filisteos.
Más destrucción sobre los Filisteos
Luego de vivir un tiempo con sus padres, Sansón decidió regresar a Timnat por su esposa. Al llegar descubrió que ella había sido entregada en matrimonio a su mejor amigo. En venganza él “cazó trescientas zorras y tomó teas, y juntó cola con cola, y puso una tea entre cada dos colas. Después, encendiendo las teas, soltó a las zorras en los sembrados de los Filisteos, y quemó las mieses amontonadas y en pie, viñas y olivares" (Jueces 15:4-5).
Airados por la devastación de sus cosechas, los Filisteos quemaron a la mujer con quien Sansón se había casado y a su padre (verso 6), y en venganza Sansón mató más Filisteos.
Al destruir mucho de su provisión de alimentos y matar más de sus ciudadanos, Sansón había llamado la atención de los Filisteos y ellos vinieron para arrestarle. Sansón permitió que los hombres de Judá le ataran con cuerdas y lo enviaran a los Filisteos. Pero cuando los Filisteos vinieron a atraparle, el Espíritu de Dios vino de nuevo sobre él. Sansón se liberó de las cuerdas con las que había sido atado, tomó la quijada de un burro y mató a 1,000 Filisteos, asegurando la libertad de Israel. Entonces Sansón se convirtió en juez sobre Israel por 20 años.
Más problemas con las mujeres
Al final de su vida, sus ojos le engañaron otra vez. Primero, había una ramera en Gaza y luego una mujer llamada Dalila, quien se ganó su confianza con el fin de entregarle a los Filisteos. Bajo hostigamiento, Sansón finalmente le dijo a Dalila el secreto de su fuerza —su fidelidad a su voto nazareo que le prohibía cortarse el cabello.
Armada con esta información clave, Dalila le cortó el cabello mientras él dormía. Una vez debilitado, los Filisteos le capturaron, le sacaron los ojos y le pusieron en prisión. Pero su cabello le empezó a crecer de nuevo (Jueces 16:17).
Asumiendo equivocadamente que su dios Dagón había entregado a Sansón en sus manos, aproximadamente 3,000 hombres y mujeres (los líderes Filisteos), se reunieron en el templo de Dagón para ofrecer sacrificios en celebración. Estando allí, decidieron traer a Sansón para burlarse de él, pero las cosas fueron diferentes.
Aunque no podía ver, Sansón entendió claramente el propósito de Dios en su vida –debilitar a la nación de los Filisteos. Parándose en medio de los pilares que soportaban el templo, Sansón le pidió a Dios fuerza para vengarse por la pérdida de sus ojos, causar un estrago final a los Filisteos y que lo dejara morir con ellos. Sansón empujó los pilares derribando el templo (verso 30). En esta ocasión Sansón mató más Filisteos que en toda su vida.
Lecciones para hoy
Sin duda, Sansón cometió errores al escoger a mujeres equivocadas y revelarles sus secretos. Sin embargo, eventualmente ofrendó su vida para alcanzar el propósito de Dios, pidiéndole su ayuda para conseguirlo. Podemos aprender lecciones tanto de sus errores, como de las cosas que hizo bien.
Dios también tiene un propósito para cada uno de nosotros. El quiere que nos convirtamos en hijos de su Familia divina (Juan 1:12). ¿Aceptarías vivir conforme a este propósito –evitando hacerlo de la forma más difícil? VT
Sobre el autor
David Treybig es el Editor en Jefe de la revista Vertical Thought y Ministro de las congregaciones de la Iglesia de Dios Unida en Tampa y St. Petersburg, Florida.
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