¡Cuando yo Gobierne el mundo!
Sin la observancia de los feriados populares y el hecho de guardar el día Sábado, fue algo que llegó a ser difícil para mi. Cuando yo era joven, alardeaba de lo que pensaba, pero más adelante, una conversación con mis padres me ayudó a entender.
Por Kristin Yarbrough
La nieve se amontonaba fuera de la ventana de mi clase, y yo no tenía nada más que hacer que observarla. Usualmente yo recibía clase de música después del almuerzo, pero ese día yo estaba junto con dos chicos que eran Testigos de Jehová – aislados del resto de los alumnos de Segundo grado mientras los demás practicaban para un programa de navidad que se hacía anualmente. Extrañar los dulces y canciones de la fiesta de Halloween, aún estaba fresco en nuestras mentes.
“¡Estoy cansada de esto!” les dije a los chicos. “Nosotros extrañamos toda la diversión, y estos tontos feriados ni siquiera son reales. ¿Por qué todos los guardan?”
“Pero todos creen que son reales”, me dijo uno de ellos “Por eso es que lo hacen” “Bueno cuando yo gobierne el mundo, nadie los guardara” contesté. “Haremos las cosas a mi manera entonces” Un punto extremadamente importante de entender—el hecho que estaré asistiendo a Jesucristo en Su papel de Rey de Reyes – eludió momentáneamente el poder y hambre de esta niña de 7 años.
“¡Yo estaré a cargo!” agregué. “¡La Biblia dice eso!”.
Aun así, ese tiempo no llegaría mientras cursaba el segundo año. Cuando entré a la escuela media, extrañar las fiestas y los pastelitos mentalmente fue reemplazado con faltar a los bailes de los viernes en la noche y también faltar a los torneos de volleyball los Sábados. Cuando estaba en la escuela, la idea de estar en casa mientras mis amigos estaban en juegos de fútbol y en bailes de promoción era demasiado para mi.
Una tarde de Sábado, después de que regresamos a casa de los servicios de la iglesia, le dije a mis padres que no asistiría con ellos la próxima semana. Ellos me dijeron que estaban decepcionados, pero no me forzaron a creer en lo que ellos creían.
“Oh, no es que yo no crea lo que ustedes creen,” Les dije. “Es solamente que estoy cansada de perderme toda la diversión los viernes en la noche y los Sábados”.
Esto no le pareció bien a mi padre. ”Sabes, que no vayas a la iglesia mas, no quiere decir que te vamos a ayudar a ir a los lugares que quieras en Sábado” dijo mi padre.
“Pero ese es el punto” dije quejándome.
Mi mamá intentó hablarme con un acercamiento distinto. “Sabes, si tú no crees en el Sábado, eso seria una cosa, pero si tu crees que lo que la Biblia dice es verdad y lo ignoras de todas formas, ¡eso sí es un verdadero problema!”
“¿Por qué? pregunté, “bueno, la Biblia dice que Dios no perdona a los que entienden Su camino de vida pero que eligen otro camino” me explicó.
Pensé en este prospecto. “¿Entonces, que pasaría conmigo si Jesucristo regresa? pregunté. Como de costumbre, mi madre contestó suavemente. “Aquellos que obedecen la ley de Dios reinaran con Cristo por mil años después de su regreso” dijo mi madre. “Y los que murieron sin nunca haber entendido sus leyes o sin haber escuchado de Cristo tendrán su oportunidad después del milenio. Dios se hará cargo del resto de las personas que falta mas adelante. El es el único que sabe lo que hay en su corazón y puede saber lo que realmente entendieron” dijo mi madre.
Me senté en silencio por un momento. Según lo que podía recordar, siempre supe que yo podía ayudar en el regreso de Cristo a Reinar. Pero no había pensado sobre lo que tenia que hacer para hacer de la promesa de Dios una realidad. Apocalipsis es el libro que explica más sobre todo esto. Parecía un buen lugar para empezar. No tenia que leer mucho. Solamente algunas páginas en Apocalipsis 2:26 en donde Dios dice que dará poder a todos los que guarden las obras de EL hasta el final.
Hmmm. Ya que el final no llegaría aún, pensé que guardar sus leyes era aún un requerimiento. Y tuvo sentido. Sabía que Dios requeriría que guardaran sus Leyes y días Santos en el Reino. Sabía esto porque recordaba haber escuchado una escritura sobre Egipto y que éste seria maldecido por rechazar el asistir a la Fiesta de Tabernáculos. (Zacarías 14:18) Jesucristo dijo en los Evangelios que la ley de Dios aun estaba vigente, y si era un requisito tiempo atrás, y en el futuro, yo sabía que era un requisito también ahora.
En 2 Timoteo 2:12 respaldaban mi conclusión: “Si soportamos, también reinaremos con El, si lo negamos, El también nos negará a nosotros”.
Eso era bastante aterrador, peor que quedarme en casa durante el viernes en la noche cuando se jugaba fútbol. Decidí leer mas versículos--- uno sobre las promesas de Dios para el Reino. En –Lucas 18:29-30, Jesucristo le dijo a sus discípulos que ellos serian premiados por las cosas que dejaron para poder obedecerle. “Y él les dijo: --29.De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o padres o hermanos o mujer o hijos, por el reino de Dios, 30. que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna”.
Eso asentó todo. El seguir a Dios, otros obviamente habían perdido de vista mucho más de lo que yo perdí. Odiaba admitirlo, pero prefería dejar a un lado un baile que a mi hermano, aun si me pidiera que lo llevara al cine.
La mañana siguiente, le dije a mis padres que iría a los servicios el Sábado siguiente, rápidamente olvidé la conversación que tuvimos y también mi estudio hasta la próxima Fiesta de trompetas. Pero cuando el ministro leyó el pasaje sobre encontrarse con Cristo en el aire, yo sonreí internamente. Estaba contenta de haber tomado una decisión que me dará la oportunidad de asistir a Cristo para gobernar al mundo. Incluso, talvez allí podamos tener juegos de fútbol después de la puesta de sol o el Sábado en la noche.
Si quieres aprender más sobre los días que debemos observar, asegúrate de descargar o solicitar gratis nuestro folleto Feriados o Días Santos: ¿Importan los días que guardamos? Y de puesta de sol a puesta de sol: El descanso de Dios.
Sobre el Autor
Kristin Yarbrough es una escritora independiente que vive en Brandon, Florida, con su esposo Sean y su hija Katie.
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