Bernabé:
Un ejemplo de consuelo y exhortación
¿Alguna vez has conocido a alguien que te defienda o te haya apoyado, aún antes de ser amigos? La vida de Bernabé nos enseña grandes lecciones para nuestros días.
Por Dan Dowd
Cuando en el libro de los Hechos se nos presenta a Bernabé, lo vemos vendiendo un terreno para ayudar a proveer para los Cristianos creyentes (Hechos 4:36-37). Los miembros de la Iglesia en Jerusalén – conformada por gente de la ciudad y algunos extranjeros que decidieron quedarse, luego del nacimiento de la Iglesia el Día de Pentecostés del año 31 D.C.
Tenemos poca información sobre la vida de Bernabé. Sólo sabemos que era un Levita de la isla de Chipre (verso 37). Sin embargo, no se menciona si la propiedad que vendió estaba en Judea o en Chipre. Era tío del evangelista Marcos (Colosenses 4:10) de quien más tarde sería mentor.
Sobrenombre perdurable
Su nombre era José, pero los apóstoles le llamaban Bernabé, que significa “Hijo de Consolación” (Hechos 4:36). ¿Puedes imaginar que, por animar a otros, los seguidores de Jesús escogieran un nombre que le venía como anillo al dedo? Estando “lleno del Espíritu Santo” (Hechos 11:24), Bernabé parecía sobresalir por animar y exhortar a otros.
La historia de la Iglesia del primer siglo fue escenario de ejemplos personales poderosos, exhortando a muchos a vivir el camino de vida de Dios. Pero también fue una época de persecuciones, luchas y dificultades. Al final del libro de los Hechos 9, Leemos un interesante relato que nos muestra la naturaleza animadora de Bernabé.
Cuando Pablo, anteriormente llamado Saulo, trataba de reconciliarse con la Iglesia de Jerusalén, luego de haber perseguido a muchos de sus miembros y antes de convertirse al cristianismo, Bernabé estaba de su lado (Hechos 9:26-30). Muchos en Jerusalén tenían temor de ver a Pablo, recordando sus acciones pasadas.
Muchos habían enfrentado su odio o conocían amigos o familiares que habían sido perseguidos por Pablo, pero Bernabé les habló a los apóstoles testificando su conversión.
Bernabé también apoyaba a Pablo, explicando cómo había predicado con poder en Damasco. Al final Pablo fue aceptado dentro de la Iglesia, aunque quizá con precaución. Pero, ¿habría sido aceptado en Antioquía y Jerusalén si no hubiese sido "recomendado" por alguien de una sólida reputación como Bernabé?
En Hechos 11:22-24, todavía encontramos a Bernabé activo en la congregación de Jerusalén, dispuesto a viajar a Antioquía, animando y dirigiendo a aquellos que estaban respondiendo al llamado de la Palabra de Dios.
Nuevamente vemos a Bernabé haciendo su trabajo y exhortando a otros. El entendía que Dios estaba llamando gentiles (no israelitas) a su Iglesia y que, probablemente, algunos servirían a Dios hasta el final.
En muchas ocasiones Bernabé enfrentó a judíos o gentiles hostiles que no estaban muy convencidos del mensaje que Pablo proclamaba — a la luz de falsos conceptos y prácticas que los alejaban de la verdad. ¡Que difícil debe haber sido mantener el ánimo en medio de tan intensa oposición!
Entrenando a otros
Al mismo tiempo que enseñaba a otros maestros en Antioquía, Bernabé entrenaba a Pablo. Luego, llevó al joven discípulo, Juan Marcos (el autor del evangelio que lleva su nombre) a través de Asia Menor. En este período, Bernabé y Pablo eran llamados apóstoles (Hechos 14:14). Aunque no se menciona su ordenación, era obvio que Bernabé mostraba los frutos del Espíritu y la humildad para ser ordenado (Gálatas 5:22-23).
Posteriormente Pablo propuso que Bernabé, en compañía de Marcos, hiciera de nuevo el trayecto de su viaje original para fortalecer las Iglesias que habían establecido (Hechos 15:36).
Lamentablemente, surgió una desavenencia entre Bernabé y Pablo, sobre si el joven Juan Marcos debiera acompañarlos en ese viaje. Pablo estaba molesto con Juan Marcos porque se había regresado a la mitad del primer viaje y se oponía a que les acompañara de nuevo. Bernabé insistía en que deberían traer a Marcos. Por este desacuerdo, tomaron caminos diferentes (Hechos 15:39-41).
Sin embargo, esto no fue permanente, porque luego vemos a Pablo y Bernabé sirviendo a la Iglesia de Corintio (ver 1 de Corintios 9:6). No hay un registro que muestre que Bernabé continuara enojado con Pablo y continuaba exhortando y enseñando al joven Marcos en su ministerio. Aunque después, Pablo reconoció implícitamente que Bernabé había estado en lo correcto en no dejar a Juan Marcos, quien se había convertido en un buen ministro (2 Timoteo 4:11).
Dios utilizó a Bernabé para que influyera en el desarrollo de la incipiente Iglesia del Nuevo Testamento. Su sobre nombre de Consolador provenía del camino de vida de Dios. ¿Cuántos conocieron la verdad por la predicación de Bernabé a través de su ejemplo de ánimo?
La lección para nosotros
¿Fue Bernabé un hombre perfecto? No, por supuesto que no. Pero Dios nos dejó un registro para mostrarnos las grandes obras que El puede hacer a través de hombres y mujeres como Bernabé que lucharon por sobreponerse a su naturaleza humana y trabajar para El. Aunque la escritura no menciona qué pasó finalmente con Bernabé, no podemos sino pensar que continuó en los caminos de Dios, exhortando y consolando a otros hasta el final de su vida.
Bernabé vivió a plenitud el sobrenombre que le pusieron los apóstoles y fue un ejemplo que haríamos bien en imitar. VT
Dan Dowd es Ministro de la Iglesia de Dios Unida para las congregaciones de Milwaukee, Oshkosh, Wisconsin Dells y Wisconsin, donde vive con su esposa y sus dos hijos.
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