Cuatro claves útiles para explicar tus creencias
Empecemos con el Sábado como un ejemplo. Perteneces al equipo de baseball de tu colegio y estas dispuesto a evadir jugar en Sábado durante toda la temporada. De repente tu equipo clasifica en todas las eliminatorias y jugará en la final del campeonato y este partido será en Sábado. ¡Este es el juego más importante en el que has tenido la oportunidad de participar!
Pero tú sabes que el Sábado de Dios es santo y que simplemente no puedes hacerlo. Le mandas un mail a tu entrenador y le dices que no puedes jugar. Al día siguiente en el colegio tu entrenador te arrincona y te pregunta porque no puedes jugar. Te dice que para ganar eres muy necesario en el juego y te exige una explicación. ¿Qué haces?
Se honesto
No trates de ocultar la verdadera razón. Debes decirle que esto es una convicción muy personal (no solo de tus padres), que el séptimo día es el Sábado y es santo. Se valiente! No tienes que dar un sermón, solamente da una explicación bien franca. En muchos casos, no tienes ni siquiera que citar escrituras. Si el entrenador continúa haciendo preguntas, entonces puedes ser más específico y posiblemente mencionar alguna escritura puntual.
No discutas
Tu objetivo no es tener un debate teológico. Tú solamente estás dando a una persona una respuesta a una pregunta que te hizo. ¡Esta respuesta debe ser dada con mucha humildad! Algunos tal vez no estén de acuerdo contigo, pero ¡te respetarán por tu actitud!
Fíjate en la instrucción del apóstol Pablo: “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas, porque el siervo del Señor no debe ser amigo de contiendas, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido. Debe corregir con mansedumbre a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad” (2 Timoteo 2:23-25, Reina Valera 1995)
Desafíalos
Si la persona parece estar muy interesada en lo que dices, ¡desafíala a estudiar el tema personalmente! Si la conversación es acerca de las fiestas del mundo, puedes animar a tal persona a investigar sus orígenes en una enciclopedia. La mayoría de las veces él o ella no dicen nada, se van y nunca mas tocan el tema.
Nunca trates de convertir a alguien
Especialmente si estamos hablando de parientes o amigos cercanos, tal vez estés tentado a tratar de persuadir a otro en el conocimiento de la verdad, ¡esto es casi siempre un error! La Biblia enseña que una persona debe recibir el llamado específico de parte de Dios (Juan 6:44-45), no ser persuadida por buenos argumentos.
No podemos forzar a nadie a creer en la verdad. Podemos explicarle amablemente a alguien cuando pregunta acerca de algo, pero nunca tratar de convencerlos a creer. Si te encuentras con alguien que tiene un serio interés en conocer la verdad, sería muy sabio e inteligente de tu parte dirigir a él o a ella a que investigue directamente en la Biblia y en la literatura de la Iglesia de Dios Unida.
|