La historia del firmamento y la materia
Los estudios científicos sobre el firmamento y el mundo que nos rodea revelan detalles fascinantes de la historia de la tierra y su destino
Por David Treybig
La primera vez que reflexioné sobre las estrellas fue cuando, con un grupo de jóvenes y sus padres de nuestra iglesia, decidimos ir al planetarium para ver algunas de las mejores fotos de las estrellas.
Reclinándome en mi silla en el cuarto oscuro, para ver mejor la reproducción que brillaba sobre el domo, me quedé asombrado por la magnitud y belleza del universo.
Al final del programa, el presentador dijo que lo que habíamos visto, era una prueba que los seres humanos, al igual que los cielos, éramos simplemente parte de un proceso evolutivo continuo.
"¿Cómo pudo decir eso?" me pregunté a mí mismo. Aunque el universo se está expandiendo, eso no prueba que la gente existe debido a un proceso ciego. Yo sabía que Jesús había creado todas las cosas “las que están en el cielo y sobre la tierra, visible e invisibles (Colosenses 1:16) y que los cielos declaran la gloria de Dios (Salmos 19:1; 97:6) —no una evolución ciega.
Así que me sorprendió que la gente pudiera ver nuestro magnificente universo y pensar que todo esto se formó por pura casualidad—que nosotros y todo lo que podemos observar, son simplemente un accidente cósmico.
Al ponderar esta experiencia, me di cuenta que nuestro punto de vista es grandemente influenciado, aunque creamos en Dios. Por eso, debemos tener la habilidad de reconocer la evidencia de que Dios tiene que ver con todo lo que nos rodea.
Como la mayoría de nuestros lectores ya saben que Dios existe (ver nuestro artículo “Permíteme presentarte a Dios”), en este artículo consideraremos la historia del firmamento y porqué este conocimiento es tan importante.
Qué dicen los cielos
La Biblia explica que "Porque las cosas invisibles de El, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas” (Romanos 1:20). ¿Así que, qué podemos aprender de lo que vemos?
Al crear la tierra para la humanidad, Dios dijo "Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, días y años. Y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra" (Génesis 1:14-15).
Desde el principio de la historia humana, la gente ha confirmado fácilmente la función del sol y la luna. Pero después de Adán y Eva, sus descendientes rechazaron a Dios como la fuente de la educación y los seres humanos pronto aparecieron con la idea equivocada de que los cuerpos celestiales—en lugar de Dios—determinan nuestro destino.
Mucha gente de la antigüedad cometió el error de adorar al sol, la luna y las estrellas (Deuteronomio 17:3; 2 Reyes 17:16) viviendo por la astrología (Jeremías 8:2; 10:2). Por supuesto, el problema no está en la fascinación de la humanidad por los cielos. El problema fue que al rechazar a Dios, perdieron la habilidad para entender apropiadamente lo que estaban viendo.
Los astrónomos y cosmólogos—quienes estudian los cuerpos y el material fuera de la atmósfera de la tierra y aquellos que estudian la naturaleza del universo— nos dicen que la evidencia a nuestro alrededor nos revela el principio de nuestro universo, cómo se pudieron haber formado los planetas y las estrellas.
Cuidadosas observaciones apuntan hacia el fin de nuestro planeta y la vida como la conocemos. La continua expansión del universo y las leyes de la física, nos dicen que nuestro universo se encamina hacia una extinción de la fuente de calor—una época donde todas las cosas tendrían la misma temperatura, cerca del cero absoluto, donde cesaría la transferencia de energía.
Diseñado para descubrir
Los científicos también están descubriendo que nuestro mundo está lleno de evidencias detrás de su formación y que éstas fueron aparentemente dejadas para instarnos a descubrir como ocurrió.
El Dr. Stephen Meyer, un académico con muchas credenciales y una de las voces líderes del movimiento sobre el diseño inteligente, pone el asunto en perspectiva, aseverando que “a través de un amplio rango de ciencias, ha surgido a la luz en los últimos cincuenta años una fuerte tendencia por el teísmo [la creencia en la intervención de Dios]. Solamente el teísmo puede proveer una explicación intelectual causal satisfactoria como evidencia" (citado por Lee Strobel, El caso de un Creador, 2004, p. 89).
Cuando se le pidió identificar y explicar esta evidencia, el Dr. Meyer respondió: "Por ejemplo, es cierto que el universo tiene un principio, como coinciden los cosmólogos modernos, lo cual implica una causa que trasciende el universo. Si las leyes de la física permiten la vida, como los físicos contemporáneos sostienen, entonces debe haber un diseñador que lo hizo posible.
"Si hay información en la célula, como la biología molecular lo demuestra, entonces esto sugiere un diseño inteligente. Para obtener vida, se necesita en primer lugar tener información biológica; las implicaciones van más allá del mundo material a una causa inteligente previa. Estos son solo tres ejemplos. Y eso es solo el principio " (aquí la respuesta, pp. 89-90).
La evidencia bíblica
Habiendo considerado algunas evidencias de la existencia de un Creador, hagamos una comparación con el Darwinismo—la teoría difundida por Charles Darwin, que sostiene que el hombre evolucionó del chimpancé —y la Biblia.
La existencia de los planetas y estrellas, además de la expansión continua del universo, indica que hubo un principio en todo cuanto vemos. En contraste con el Darwinismo, que no tiene explicación de cómo la materia vino a existir, la Biblia explica que Dios por sí mismo creó los cielos y la tierra. Isaías 45 cita al mismo Dios diciendo, "Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre, Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé (verso 12).
El Darwinismo no muestra un propósito para la humanidad. Enseña que los seres humanos son solo un accidente de suerte. En contraste a esta explicación sin sentido, la Biblia explica que Dios creó a los seres humanos con el propósito de llegar a ser parte de Su familia (Juan 1:12).
Con el Darwinismo no hay una esperanza para el futuro; esta vida es todo lo que hay. Con Dios la gente tiene la oportunidad de la vida eterna (1 de Juan 2:17). Y la Biblia, al final, revela que Dios tiene el plan de “un nuevo cielo y una nueva tierra” (Apocalipsis 21:1), donde aquellos que formen parte de su familia morarán con El después que el planeta tierra sufra cambios (2 Pedro 3:7).
La historia bíblica de la creación del firmamento y el propósito para el hombre, tiene mucho más sentido que la evolución, carente de significado. Además, esta historia nos muestra como disfrutar una mejor vida ahora y la oportunidad de ser parte del Mundo de Mañana.
Cuando tengas la oportunidad de visitar un planetarium y escuchar la misma conclusión a favor de la evolución, estarás en una mejor posición ahora que comprendes la verdadera historia del firmamento y de la tierra.
Si deseas profundizar más en este tema y sobre el propósito de la vida, busca nuestro folleto: ¿Existe Dios?.
Acerca del Autor:
David Treybig es el editor en jefe de Vertical Thought y es pastor de las congregaciones de la Iglesia de Dios Unida en Tampa y St. Petersburg, Florida.
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