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Navidad: Pasado y  Presente

¿Alguna vez has pensado en cómo se celebraba la Navidad en el pasado  y de dónde se originan las costumbres que se celebran ahora? Es una importante historia sobre la cual debes saber.

Por Amanda Stiver

A través de la niebla que emana de un antiguo pueblo anglosajón  afloran las ruinas ennegrecidas y humeantes  de una casa de campo con techo de paja.   Las ascuas  humeando son todo lo que queda después de ser  lanzada una antorcha a la ligera causando que esta se prendiera en llamas.

Navidad: Pasado y PresenteUn gran lamento irrumpe a través del coro de gemidos emitido por quienes eran dueños de las casas y las pertenencias que han sido destruidas. Una familia está de luto por una hija que mataron en una pelea entre borrachos y parranderos violentos.  Pero ellos no están solos, otros pueblos cercanos sufren la misma devastación.

Los ancianos del pueblo se levantan de la cama, algunos después de una borrachera, otros cansados después de los rituales realizados en los días anteriores y de los que están por venir.  Una nueva religión ha sido instituida, pero no  es tan diferente a la anterior.  Eso lo hace cómodo, pero no menos peligroso. Las ruinas del pueblo y las vidas perdidas en la destrucción del mismo son circunstancias familiares.  EL “Nuevo” festival  es básicamente  una nueva versión del antiguo festival- un apaciguamiento religioso de la transición del antiguo al Nuevo.

Ellos son “Cristianos” ahora,  esto es lo que dicen sus líderes. Ellos están en medio de la celebración de navidad, la cual vino a convertirse en la fiesta cumbre de esta religión.  Aunque el nombre era Nuevo, los rituales y adornos  no lo eran. Estos “Cristianos” son ya bastante antiguos y parte de la Antigua religión pagana a la cual habían servido por muchos siglos.

Cristianos, Judíos y Romanos

A miles de kilómetros de distancia y varios cientos de años atrás, podemos ver la aceptación gradual de un ritual pagano en la nueva religión. El Cristianismo se estaba extendiendo y evolucionando rápidamente. Fue atrapado en un torbellino de fuerzas políticas, militares y culturales que lo dejaría irreconocible al momento de ser  introducido a los  devastados aldeanos en Inglaterra.

Cristianismo -un movimiento que se inició conectado muy de cerca con el Judaísmo y la Antigua nación de Israel- empezó a ser transformado en la religión del estado del Imperio romano.   Ser un Cristiano  durante la vida de Cristo significaba guardar el séptimo día de la semana como Sábado y observar los festivales anuales mostrados en los libros de Levítico y Deuteronomio, y también mencionados en el Nuevo Testamento. Cristo nació siendo Judío, así como muchos de los primeros creyentes. Ellos entendían bien la cultura Judía y las escrituras del Antiguo Testamento.  Los gobernantes romanos venían de una cultura totalmente diferente, así que es fácil entender por qué ellos originalmente confundieron a  los Cristianos  con el resto del Judaísmo.

Imagínate siendo  un líder Romano militar/político, a cargo de mantener el orden en una área donde vivía una gran cantidad de Judíos.  Tú creciste en una sociedad que adoraba dioses múltiples que variaban de acuerdo a las preferencias que el  César del momento  tenía. Los Judíos,  por otro lado, tenían una religión extraña que adoraba solamente a un Dios.

Tu tarea era considerable. Tú debías mantener el orden en la cultura Judía sobre la cual  sabías poco, pero esas personas tendían a levantar las armas  sobre cualquier intrusión a sus tradiciones, religión o sobre la santa ciudad de Jerusalén.  Repentinamente un grupo de estos Judíos empiezan a seguir las enseñanzas de un Judío que había sido ejecutado unos años antes.  Los judíos están rebelándose y lo que tú sabes como líder Romano es que estos Cristianos-Judíos  podrían ser parte de esta conmoción, así que para mantener la paz, los persigues a todos como grupo.

Transformación Religiosa

Sin embargo, ¿qué cambio se produciría si, como efectivamente ocurrió, el cristianismo comenzó a ganar terreno por su cuenta?. Ahora imagínate a ti mismo como uno de los primeros Cristianos: rechazado por los Judíos porque no eres Judío y rechazado por los Romanos porque eres considerado por ellos como Judío.   Además de esto, las personas de diferentes religiones politeístas se están convirtiendo, llegando al Cristianismo con casi ningún respaldo de las escrituras del Antiguo Testamento o  entendimiento de la religión Judía y la cultura de donde El Cristianismo había surgido.

Cuando los judíos de Jerusalén iniciaron una violenta rebelión contra el Imperio Romano en  los años 132-135, algunos conversos eran líderes Romanos de alto nivel.  Políticamente, no habría sido prudente que estos nuevos Cristianos se asociaran con una religión que parecía Judía, ¿que harían entonces? Habían dos opciones entre las cuales podían elegir: cambiar religiones o alterar sus creencias Cristianas. (Muy pocos tomaron la tercera opción, la dura opción de mantenerse amarrados a sus creencias y sufrir una peor persecución).  Así que las creencias fueron gradualmente  alteradas, creando ondas que llegarían lejos en el futuro.

Después de una serie de revueltas, los Judíos fueron expulsados de Jerusalén  y la mayor parte del Cristianismo tomó un giro decididamente diferente a los orígenes  del Antiguo Testamento.  El día Sábado fue gradualmente cambiado por Domingo  ”Día de Dios” y los Festivales del Antiguo Testamento fueron cambiados por Festividades  y observancias que no tenían conexión a lo que esta escrito y mandado en la Biblia. 

Dos factores permitieron que aquellos que dirigían la iglesia grande y visible hicieran cambios drásticos: a pocas personas se les permitía leer la Biblia, y si lo hacían, el líder religioso era considerado alguien con poder para cambiar las enseñanzas bíblicas de todos modos.

Pasado de la Navidad

En los años  270-275, durante el reinado del César Aureliano, el Cristianismo aún no se había convertido en la religión del Imperio.  Ëste por sí mismo estaba en decadencia, varias colonias  se revelaron, y el ejército Romano estaba a la defensiva   Aureliano trató de tomar prestada la adoración Mitraica del Sol  de Persia como un pegamento religioso que uniría al imperio. 

Aureliano  aprobó el festival de Mitraica, con sus festines y otros excesos, que adoraba el nacimiento del dios sol el 25 de Diciembre.  Se trataba de una aprobación bastante fácil, ya que la fiesta similar  Romana llamada Saturnalia tomó ese lugar durante la misma época.  La Saturnalia tenía prácticas  aún más excesivas, incluso en algunas oportunidades requería de sacrificios humanos. Los orígenes de la Saturnalia se remontan a la Antigua Grecia, Egipto, Babilonia y hasta el tiempo de Nimrod y su torre de Babel.

Este Festival de adoración se había aceptado en el cristianismo como un día de celebración en los años 306-337, durante el reinado de Constantino, a raíz de su conversión del Mitraismo  al Cristianismo.

Las fiestas paganas del invierno se habían adoptado en el Cristianismo, proclamándolas como celebraciones del nacimiento de Cristo como el Hijo de Dios en lugar del dios sol. Esto se hizo para facilitar la conversión de los nuevos paganos al Cristianismo. Sin embargo,  no era algo bíblicamente correcto. En la Biblia el nacimiento de Cristo no se celebra como un festival.  De hecho  se puede demostrar que Cristo no nació en el invierno.

Hacia el año 400, el 25 de Diciembre fue plenamente aceptado en Roma.  Fue incluido como un día de fiesta Cristiana junto con la Pascua y la Epifanía, ninguno de los cuales se encuentran en la Biblia.  A mediados de los años 500 el festival de navidad fue adoptado por los líderes misioneros  en los confines del imperio  y fue utilizado para convertir, entre otros, a los habitantes de la Bretaña anglosajona al Cristianismo.

Dilema de La Navidad

Así, a través de la manipulación de los gobiernos humanos, un festival pagano fue adoptado por el Cristianismo 300 años D.C.  La navidad no se encuentra en la Biblia y sus orígenes y prácticas que la acompañan surgieron de varias tradiciones politeístas: romana, babilónica, egipcia y otras más antiguas. 

Aunque los árboles de navidad  y los regalos son aparentemente  inofensivos, son una participación directa de las tradiciones no bíblicas. De hecho, el libro de Jeremías en el capitulo 10 advierte que el pueblo de Dios evite estas prácticas, “Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman.  Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril.   Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva.   Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder” (versos 2-5).

Aunque esta cita se refiere específicamente a la elaboración de un ídolo (versículos 6-8), el mandamiento de Dios es “No aprendáis el camino de los gentiles” y se aplica a costumbres paganas.

El resultado  de la juerga de la Navidad de su era pagana al Cristianismo ha resultado en devastación y destrucción, de caos en las calles de Roma (como los poseedores de la Saturnalia con estragos de la violencia por borracheras) a pueblos anglosajones en ruinas humeantes.

Las implicaciones históricas del solsticio de invierno de la celebración de Navidad son evidentes para aquellos que los buscan. No son compatibles con una verdadera vida Cristiana.

 

Acerca del autor:
Amanda Stiver, nacida en Oregón, graduada “cum laude” y  Phi Beta Kappa titulada en Historia de la Universidad  Robert D. Clark Honors College dentro de la Universidad de Oregon en 2003.

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