Educación: ¿Por qué preocuparse?
¿Vale la pena? Si, ¡por supuesto! He aquí las razones.
Por Jeremy Lallier
El Rey Salomón, un hombre con una gran visión, escribió, "No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne” (Eclesiastés 12:12). Tan solo unas oraciones previas también había definido la vida como "vanidad de vanidades," añadiendo que "todo es vanidad" (verso 8).
Esto establece entonces que si el hombre, con la sabiduría impartida por Dios mismo, describe el aprendizaje como fatiga y vanidad, ¿quiénes somos nosotros para argüir? La única conclusión es que la educación es un desperdicio de tiempo, ¿verdad?
Bueno, no exactamente. También está registrado en las páginas de la Biblia el lamento de Dios sobre la caída del pueblo de Israel: "Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos” (Óseas 4:6).

Lo que necesitamos entender sobre el libro del Eclesiastés es que Salomón escribió esto luego de buscar el conocimiento y el entendimiento a través de la persecución de toda clase de cosas físicas. Al final, advierte a sus lectores que uno no puede ser verdaderamente feliz y exitoso separado de Dios. La connotada melancolía del libro considera, por su propia experiencia, que la vida sin Dios es vacía.
Podemos ver esto con el aprendizaje. Supongamos, por ejemplo, que dedicas toda tu vida en convertirse en el más destacado criador de perros (suponemos que, por una inexplicable razón, eres muy bueno en este campo). En la cima de tu carrera eres reconocido en todo el mundo por tu valiosa contribución al campo de la crianza de perros de raza. Cuando el mundo piensa en este tema piensa en ti.
Eres el legendario Dr. Criador de perros.
Pero al final de tu vida, eres el fallecido Dr. Criador de perros, aunque hayas sido una leyenda. Aún suponiendo que tus estudiantes compilaran y preservaran tu sabiduría en los anaqueles del extinto Dr. Criador de perros y rindieran culto al impresionante conocimiento, no tendrías idea de lo que está ocurriendo enterrado dos metros bajo tierra.
En otras palabras: Felicitaciones, completaste algo y luego falleciste.
Esto nos trae a la antigua pregunta: ¿Por qué molestarse? ¿Cuál es el punto de aprender, si el resultado es que al final de todos modos terminarás como un cadáver en el suelo?
He aquí la respuesta: Cuando colocas a Dios como factor en esta ecuación, el insondable tema de la comprensión de la muerte desaparece. Cuando tomas en cuenta que el plan de Dios para toda la humanidad considera al final ofrecer la vida a aquellos que escogieron seguirle a El para establecerlos como reyes y sacerdotes en su perfecto Reino eterno venidero, la pregunta no es "¿Debería de aprender?" sino "¿Qué debería de aprender?"
Lo que continúa es un consejo práctico para convertirse en un perfecto discípulo ahora, para maximizar tu experiencia en esta vida—y en la siguiente.
Recuerda la fuente
Todo está muy bien cuando deseas tener un mejor entendimiento del mundo a tu alrededor, pero no deberías de ir muy lejos a menos que reconozcas de donde viene el entendimiento. Salomón escribió "El temor al Eterno es el principio de la sabiduría (Proverbios 1:7).
Sin un sano respeto hacia el conocimiento de Dios, quien creó el universo, estamos limitados a lo que podemos entender acerca de su creación. Mientras los científicos del mundo han escudriñado el conocimiento sobre ciertas piezas del rompecabezas, ellos no pueden visualizar el rompecabezas completo.
Comprender el carácter y el plan de Dios nos permite discernir aquellas piezas que son un misterio para las mentes más privilegiadas; examinarlas y ver donde encajan en la pintura completa.
Clase permanente
El historiador Norteamericano George Iles, dijo una vez: "Cualquiera que cese de ser un estudiante, nunca ha sido un estudiante". En otras palabras, ser un estudiante es un estado de la mente para toda la vida, no únicamente un rol limitado a los temas de una clase llena de escritorios con un póster del átomo, las preposiciones y las batallas famosas de la historia sobre la pared. Un verdadero estudiante es dinámico y entregado con todo su ser. ¿Cuál es su meta? encontrar la lección en cada situación y aplicarla personalmente.
Cuando nuestra aproximación a cualquier escenario es: ¿"Qué debería aprender de esto?" extraemos los tesoros del conocimiento útil. Podemos aprender las destrezas de la resolución de conflictos, afinar la comunicación o incluso comprendernos mejor a nosotros mismos. Podemos aprender paciencia, confianza, autocontrol y bondad. Las posibilidades son ilimitadas, mientras mantengamos nuestros ojos puestos en ellas.
Persigue lo que te gusta
Es cierto que no todo mundo está emocionado sobre la crianza de los perros (lo siento criadores). Y aunque todos tenemos diferentes gustos e intereses, existe un vínculo para hacer algo que te emociona—algo con lo que estás conectado en tu interior y que disfrutas.
Una vez hayas encontrado ese algo, te exhorto a que lo persigas. No solamente en forma superficial de vez en cuando. En la medida de lo posible intégralo a tu diario vivir. Cualquier cosa que sea, puede fortalecer tu relación con Dios.
¿Por qué? Porque desde que el mundo fue creado la gente ha observado la tierra y el cielo y todo lo que Dios hizo. Podemos ver claramente la calidad de su obra—su poder eterno y su naturaleza divina" (Romanos 1:20).
La obra de las manos de Dios está presente en toda su creación. La ciencia nos enseña sobre la intrincada red de su diseño. Las matemáticas nos enseñan acerca de su detallado sentido de orden y consistencia. La historia nos muestra los peligros de la desobediencia a Sus mandamientos y la fidelidad hacia su pueblo. Los idiomas nos enseñan la belleza y profundidad de la comunicación que ha permitido entre El y la humanidad. El arte nos permite dar un vistazo a la habilidad creativa que Él ha puesto en nosotros.
La lista continúa, pero el punto se mantiene: Al perseguir el campo que disfrutamos, vendremos a comprender con mucha claridad quién es Dios y acercarnos más a El.
Cuando éste artículo sea publicado, estaré regresando de un viaje de dos semanas y media por África. Estoy haciendo este viaje porque es una oportunidad de servir. Pero también porque es una gran oportunidad para crecer. No tengo duda de que habrá muchas cosas que aprender de mis hermanos y hermanas en Cristo que viven al otro lado del continente —y estoy ansioso por aprender.
No puedo pensar en otra forma de concluir este artículo sobre la importancia de aprender, sin recordar la conclusión del apóstol Pedro en 2 Pedro 3:14, 18: "por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por El sin mancha e irreprensibles, en paz. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la Gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén".
Sobre el autor del articulo
Jeremy Lallier se graduó recientemente del Centro Bíblico Ambassador en Milford, Ohio, y actualmente trabaja como escritor en la oficina central de la Iglesia de Dios Unida.
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