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¿Somos el uno para el otro?

Las siguientes 10 preguntas pueden ayudarte a evaluar el potencial de tu relación.

Por Mary Veeneman y Aaron Henderson

El ministro se sentó y nos miró con curiosidad. Nosotros lo miramos con inseguridad y nuestras manos se apretaron fuertemente bajo la mesa. Salíamos juntos desde hace tres meses. No era demasiado pronto para una pequeña “orientación pre-matrimonial”, ¿o si?. Sólo sabíamos que estábamos locamente enamorados.

¿Somos el uno para el otro?Cuando las esperanzas son grandes y las hormonas están activas, es fácil perder la perspectiva y el juicio para tomar decisiones importantes. Estábamos llenos de preguntas. ¿Somos el uno para el otro? ¿Cómo podemos pensar objetivamente cuando nuestro cerebro está fuera de control? ¿Cómo saber si ésta es una relación sana?

Las respuestas no llegaban lo suficientemente rápido. Pero una cosa era clara: Nuestra relación era seria, y necesitábamos hacer las preguntas adecuadas para obtener las respuestas correctas.

 Pero, ¿cuáles son estas preguntas? Aquellas con respuestas precisas que no cambian, sin importar que tan enamorado estés. Con la ayuda de nuestros padres, pastores, libros y amigos casados, descubrimos las preguntas  necesarias para evaluar el potencial de nuestra relación. Esperamos que éstas sean herramientas útiles para ustedes también.

1. ¿Son los mejores amigos?

De acuerdo, genial, tú amas a esta persona. Pero ¿disfrutarían de estar juntos aún si fueran sólo amigos? Las relaciones que tienen éxito son aquellas en que dos grandes amigos toman la decisión de agradarse y servir el uno al otro diariamente, conociendo los defectos y virtudes de cada uno. Pasar el resto de tu vida con otra persona significa estar atados el uno al otro, aún cuado no tengan el mejor de los ánimos.  Tendrán que decidir amarse mutuamente, incluso en los momentos en que no se soporten.  Después de todo, el matrimonio no es una cita larga, es más bien una amistad para toda la vida (Proverbios 17:17; Cantar de los Cantares 5:16)

2. ¿Cuáles son sus temas de conversación?

Sus conversaciones reflejan el estado de su relación. Dejando de lado lo interesantes que puedan ser, ¿la mayoría de sus diálogos son superficiales, o hablan de los aspectos importantes de la vida a menudo? Recuerden que tras décadas de estar juntos probablemente lo único que les quede por hacer será hablar (Filipenses 4:8; Efesios 4:29).

3. ¿Tiene buenos amigos, o al menos uno cercano?

Como dice el dicho: ‘Dime con quién andas y te diré quien eres’. Si una persona no puede conservar una amistad, ¿qué te hace pensar que podrá mantener una relación? Si quien te atrae es una persona solitaria, debes preguntarte porqué. Puede que haya una buena razón, como mudanzas constantes u otras circunstancias  que no le permitan tener amistades duraderas. De cualquier forma, siempre es recomendable conocer a los amigos de tu pareja (Proverbios 13:20; 22:11).

4. ¿Cómo se relaciona con los demás?

Que tu pareja te trate bien no es evidencia de que tenga un buen carácter.  Pon atención en cómo él o ella trata a sus familiares y a los demás.  ¿A la gente le agrada su compañía?  ¿Cómo trata a sus padres?  Éstas son buenas referencias de cómo él o ella te tratará al pasar el tiempo (Filipenses 2:3-4; Romanos 12:10).

5. ¿Cómo enfrentan los problemas?

Si deseas tener una vida miserable, cásate con quien pelees constantemente. Si bien las discusiones son inevitables, la forma en que ambos enfrenten los conflictos puede construir o destruir la relación. Necesitan descubrir cómo lidiarán con los problemas; pueden buscar algún proyecto simple en el cual trabajen juntos (¡como escribir un artículo!). Probablemente les sorprenda lo pronto que se encontrarán con la oportunidad de enfrentar un conflicto constructivo (Proverbios 19:11; Santiago 1:19).

6. ¿Comparten los mismos valores?

Dos personas que no comparten los mismos valores inevitablemente tomarán caminos diferentes con el pasar del tiempo. Poner a Dios primero en su relación les asegura que ambos tienen los mismos objetivos. Si tienen los ojos fijos en una meta desde el principio, seguramente ambos seguirán el mismo camino para llegar a ella. El fundamento de una relación a largo plazo debe ser el entender y vivir de acuerdo a las leyes de Dios y Su plan (Amós 3:3; 2 Corintios 6: 14-15).

7. ¿Es feliz?

Si no eran felices antes de estar juntos, probablemente tampoco lo serán mientras lo estén, al pasar el tiempo. Toda persona está extasiada al comenzar una relación, pero cuando las hormonas se calman, todos vuelven a su estado de ánimo normal. Los problemas de autoestima son grandes obstáculos para tener una relación feliz y saludable. La infelicidad es contagiosa. Si tu pareja no era feliz antes de conocerte, no esperes que sea un “rayito de sol” cuando la adrenalina se haya ido. (Proverbios 15:13,15)

8. ¿Qué piensan de tu relación otras personas importantes en tu vida?

Esta persona es absolutamente espectacular, ¿no? ¿Por qué no comparas notas con quienes no están locamente enamorados de él o ella? como tus amigos cercanos, a quienes conoces, en algunos aspectos, más que a ti mismo. Un observador objetivo puede descubrir posibles problemas que tú tal vez pasaste por alto o consideraste sin importancia. Estas personas no quieren arruinar tu vida. Toma en serio sus opiniones (Proverbios 15:22; 12:15).

9. ¿Aprovechan bien el tiempo juntos?

Deberían hacer más que absorber oxígeno juntos.  Las distracciones superficiales pueden muy fácilmente reemplazar una buena comunicación. Una relación sana es aquella que madura constantemente al utilizar el tiempo para conocerse y animarse el uno al otro. Si una relación no está avanzando sólo puede estar retrocediendo.  Emplear el tiempo en edificarse mutuamente hará que las cosas se mantengan emocionantes (Romanos 14:19; Hebreos 3:13).

10. ¿Qué frutos ha dado su relación?

Después de todo, se puede evaluar una relación según lo que produce. ¿Qué cualidades has desarrollado gracias a tu amistad con esta persona?  ¿Qué impacto ha tenido tu relación en los demás?  Una relación sana implica a dos personas que se desafían y apoyan mutuamente, teniendo un efecto positivo en sí mismos y en quienes los rodean (Proverbios 27: 17; Hebreos 10:24).

Aunque nunca sabremos si esa primera y elocuente ‘orientación’ fue prematura o una previsión prudente, sí podemos decir que nos encaminó bien. Después de casi tres años de preguntas, sólo queda una por hacer. Ambos estamos seguros de que nos gustará la respuesta.

Dios dice que si ponemos en Sus manos todo lo que hacemos, siempre tendremos éxito (Proverbios 16:3). Entonces, busca consejos sabios y el hacer la voluntad de Dios. Haz las preguntas adecuadas y tú también encontrarás las respuestas correctas (Lucas 11:9).

 

Sobre el autor del articulo
Mary Veeneman está estudiando marketing en la Universidad de Miami en Ohio, y es la pianista de las congregaciones de Cincinnati Norte y Búfalo, New York.
Aaron Henderson vive en Búfalo, donde trabaja y está terminando la carrera de arquitectura. Desde que escribieron juntos este articulo, Mary y Aaron están comprometidos.

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