Preguntas: La pregunta que quería hacer era con respecto a una escritura que sale en la Biblia y también quería aprovechar de preguntar:
1) hay que hacer todo lo que la Biblia dice y hay que hacer caso en todo lo que se dice.
2) Bueno la escritura que decía es "Deuteronomio 16:3"; y lo que dice es lo siguiente "al eterno tu Dios reverenciaras, a el servirás y en su nombre juraras" quiero detenerme en la ultima parte donde dice "y por su nombre juraras" quiero preguntar que hay que hacer en ese caso?
Respuesta: Gracias por las preguntas que nos haces, sin duda que ayudará a otros jóvenes a responder esas mismas inquietudes.
1) Respecto de las primeras preguntas, la Biblia dice que “debemos hacer todo lo que dice” pero no necesariamente “hacer todo lo que se dice”. La diferencia entre ambos conceptos es que el primero lo dice Dios y el segundo lo dicen los hombres.
Por esa razón existen tantas denominaciones, por esa causa hay muchas creencias que no están basadas en la Palabra de Dios, por lo tanto no todo lo que se dice es tan cierto. En Hechos 5:29 dice lo siguiente: “Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” para poder obedecer a Dios antes que a los hombres, debemos necesariamente saber lo que Dios desea que hagamos y para eso debemos estudiar su Palabra y compararla con lo que se nos dice en la Iglesia a la que asistimos. Dios desea que le obedezcamos para nuestro propio provecho. Dios promete que tendremos muchas bendiciones si nos esforzamos por cumplir con sus mandamientos.
En el libro de Deuteronomio en todo el capítulo 28 hay un claro contraste entre las consecuencias que trae la obediencia a los mandamientos de Dios y las consecuencias de rechazar el Camino de Dios. Dios desea que individualmente decidamos obedecerle para que nos vaya bien: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; 20amando al Eterno tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró el Eterno a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar” (Deuteronomio 30:19-20).
2) La escritura que citas en realidad se encuentra en Deuteronomio 10:20: “…Al Eterno tu Dios temerás, a él solo servirás, a él seguirás, y por su nombre jurarás”.
Además Dios ordenó que el pueblo de Israel no jurara en falso tomando el Nombre de Dios en vano (ver Levítico 19:12; Números 30:2 y Deuteronomio 23:22) Este termino “Jurar” aparece más de 180 veces en el Antiguo Testamento. Es usado para confirmar un pacto (Génesis 26:28); Asegurar la protección (Génesis 31:44-53); Establecer la verdad (Éxodo 22:11); Confirmar la lealtad (Números 5:19-22); Garantizar los deberes (Génesis 24:3-4); Firmar un pacto (2 Crónicas 15:12-15); Cumplir promesas (Nehemías 5:12-13); Entre otros usos. Para poder entender mejor esta palabra podemos decir que la raíz hebrea de “jurar” y de “siete” es la misma.
Puesto que siete en hebreo es el “número de la perfección”, algunos conjeturan que “jurar” es, de alguna manera, “septuplicarse”, o sea, atarse a sí mismo con siete cosas. “Shabá” (en hebreo) es “Estar completo, hacerse siete uno mismo, es decir como que si se repitiera una declaración siete veces; exigir; juramentar; conjurar solemnemente” (Concordancia exhaustiva de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento, Pag 128, palabra hebrea Nº 7650).
En el Nuevo Testamento Jesucristo prohibió que los cristianos juráramos en nombre de Dios, ya que hacerlo y no cumplir es en realidad mentir y tomar el nombre de Dios en vano. Dios desea que nos hagamos responsables de nuestros compromisos, dándole un valor distinto y responsable a nuestra palabra. En Mateo 5:33-37 Jesucristo nos advierte del valor que deben tener nuestras palabras y no “jurar” por nada.
Algunos enseñaban que se podía “jurar” en distintos niveles para evitar responsabilidades mayores. Jesucristo vino a enseñarnos la importancia de ser fieles a nuestras palabras siempre y no jurar por nada (ver Mateo 23:16-22).
Por lo tanto, no debemos “jurar” ya que Dios sabe que podemos no cumplir y eso nos acarrea condenación y estaríamos tomando su Nombre en Vano, además estaríamos mintiendo al no cumplir nuestra palabra. Recuerda: “que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no” (Santiago 5:12).